
Una mariposa halada,
del mundo de los sueños,
de una hermosa amapola se enamoró,
La rondaba días y noches.
Hasta que le diera su amor.
*
Pasó la primavera.
Y nadie la pudo tocar.
Rebosante de néctar y miel,
Ella ya no podía más.
*
Ya empezaban sus hojas.
Al suelo caer,
Y la mariposa no la quería perder.
*
El último día de primavera,
Se atrevió, entrándole firmemente.
hasta el centro de su corazón,
La amapola ya desgreñada,
Porque el tiempo se le pasó.
*
Y tanto amor le ha entregado,
que la mariposa se pegó,
Con tanta miel de sus labios,
que no se pudo resistir,
Y quedaron las dos unidas,
Para así este año morir.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
I.C.DOIP.D,OO.98.
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