sábado, 27 de diciembre de 2025

**Silvia un buen amor.





Silvia, ella era mi buen amor.
Siempre en Navidad me entregaba lo mejor.
Besos y caricias a montones.
Susurros del corazón,
Ilusiones por vivir.
 Siempre en noches de pasión.
*
Silvia, yo la llamaba y siempre vivía en mí.
Me entregaba muchas horas.
 Y solo pensando en mí.
*
Yo la vuelvo a recordar.
 Para que siga aquí conmigo,
Aunque sea en recuerdo,
 Y no piense que la he perdido.
*
Ella, yo la deseó, que viva en libertad
Que mucho mal pasó por su cuerpo.
Aquel que yo quería adorar.
*
Que sin querer, se me fueron los años.
¿Y ahora dónde estará?
Supongo que viviendo el momento.
De esta feliz Navidad, que con ella yo deseo,
Que la pueda disfrutar.
 Rodeada de los suyos
Que la quieren de verdad.
*
Que ella me dio lo más grande.
Amor y felicidad.
Para vivir en este mundo,
Lleno de calamidad.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

sábado, 6 de diciembre de 2025

**Virus mortal año 5000.(Plagas)

Primer plano de una rata en el laboratorio | Foto Gratis

Virus mortal, año 5000. (Plagas)

Año 5002: Se desata una gran plaga en un laboratorio.

en Francia de ratas infectadas.

Se han escapado matando a todos los científicos, por un error humano. Estas ratas están provocando infecciones a las personas, contaminando los silos de harina y el pan doméstico en los hornos de la ciudad, causando grandes enfermedades a las personas. 

Año 5005, en Francia, en secreto, para no tirar estas harinas contaminadas, las han puesto más baratas y las están vendiendo por todo el mundo: España, África y muchos más países de Europa y Estados Unidos.

Así, en muchos alimentos contaminados por los vómitos de las ratas, además de multiplicarse por millones, entran en barcos, aviones y toda clase de medios de locomoción...

Año 5010. Plagas, millones de ratas por todo el mundo, provocan él

 Caos en todos los países, atacando a pleno día a cuantos caminan por las calles.

Se han hecho tan fuertes que solo mueren si las matan con armas, palos o piedras...

No mueren con ninguna clase de venenos; al revés, las hace más fuertes.

Chernóbil: Millones de ratas viven en esta ciudad fantasma, infectándose con radioactividad, pero no mueren, aunque parecen ratas zombis...

Millones de ratas colapsan alcantarillados, bloqueando todos los residuos y saliendo por cualquier vía, incluso por los váteres de los domicilios, habiendo que tapar todo...

El mundo entero trabaja en cómo fabricar un virus o bacterias que las puedan matar.

Y siguen experimentando con ellas con protección científica, haciéndose aún más inteligentes.

Estados Unidos y Rusia con Japón, conjuntamente, forman en un laboratorio cómo esterilizarlas y parece que surte efecto...

Año 5012. Para que surta esto, tendrán que soltar miles de ratas más por todo el mundo; estas estarán sanas...

Con este peligro está el toque de queda en muchas ciudades. Pues son muy peligrosas, pues atacan la mayoría en bandadas...

Noviembre del 5013: Los bomberos las incendian en grandes desagües de los ríos, matando a miles de ellas...

Ya en todos los establecimientos se venden muy baratos, lanza llamas y toda la ciudadanía colabora en esta extinción.

Parece que están mermando en su cantidad en todos sitios.

Pero algo está pasando, que muchas mujeres se están quedando estériles.

Tres años más tarde, las plagas de ratas van decayendo, pero la natalidad también, aunque nadie lo relaciona. Después de los últimos partos de mujeres, no hay más mujeres embarazadas, y la natalidad en todo el mundo empieza a decaer.

En sus investigaciones creen que es debido a la esterilización de aquellas ratas...

Año 5020, el envejecimiento en todo el mundo es extremo; en muchos países de África, India y Rusia tienen que trabajar todos los hombres que puedan aguantar.

En África casi han desaparecido.

En España los mayores son mayoría y ya no se jubila nadie; todos a trabajar. Se acabaron las pensiones y toda clase de ayudas a las personas; todos a trabajar, da igual de dónde vengan...

Todos se dedican a matar a estas ratas, sea como sea...

Año 5022: Las ratas han sido exterminadas y la calma en todos los sitios empieza a tener sus frutos.

Pero les queda a los humanos muchas personas muriendo, mayores que no pueden más, aunque los estados no les exigen mucho esfuerzo, pero de todos modos es agotador...

Año 5025: Ya no se ven niños en ningún lado del mundo. 

Las mayorías son mayores de veinte años para arriba...

Los científicos están a destajo investigando cómo remitir este virus a las mujeres, pero solo algunas presas aceptan inyectarse las pruebas a cambio de sus libertades. 

Año 5050: Todos los varones de las prisiones quedarán en libertad con la confirmación de que trabajarán duro por sus países. Eso sí, con tobilleras y vigilados.   

Año 6000

Más de un tercio de los seres humanos ya han muerto de viejos y el mundo entero está en decadencia, pero eso sí, los alimentos ya sobran por todos lados. Pues salen casi gratis...

Y además, solo suelen vivir la mayoría en el campo y para el campo; muchas ciudades han sido abandonadas o dejadas por falta de personas...

Año 6001, día 15 de noviembre. En la prisión de Córdoba nace un bebé, por una vacuna que le pusieron, y ha quedado en libertad y, además, han vacunado a todas ellas, saliendo libres de la prisión.

 ...y quedando esta prisión cerrada completamente por falta de reos...

Esta vacuna andaluza ha surtido efecto y el mundo entero respira por fin... haciéndolo fiesta para todos...

Ya el mundo entero comenzará de cero en estas Navidades.

que serán sonoras para todos.

Poco a poco se restablecerá el orden en todo el mundo, y todo el mundo bendecirá a este primer niño con los mejores reyes; vendrán de todos los países a conocerlo y será como un profeta de la creación, ja, ja, ja...

Se fabricarán millones de dosis de esta vacuna para todo el mundo, echando la maquinaria a funcionar de toda la tierra.

Habiendo que empezar de nuevo y quizás con más amor y piedad por todos nosotros que casi nos cargamos a la humanidad entera.

Paz, amor y libertad para todos.  

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

 Novela de ficción.  


**Mi querido diario Secreto de un Diario.

 Mi querido diario, Secreto de un Diario, cpl.1.

Querido diario, me he armado de valor y he decidido ir a verla.

Mas ella no me esperaba.
He llamado a su puerta y ha tardado en abrir.
He supuesto que estaba con otro.
Y así ha sido, pues nada más abrir, ha vuelto a cerrar la puerta de su dormitorio.
Le he preguntado: ¿Estás sola?
Ella me contestó: ¡No!
Me marcho: ¿no espera?
Ha vuelto hacia la puerta, ha mirado y ha vuelto.
Dime, ¿qué quieres?
Te echo mucho de menos, ¿sabes lo mucho que te quiero?
Sí, como siempre, ¿solo para la cama y después te vas?
No, no, me iré, pero ¿y él?, le señalé mirando el dormitorio.
Bueno, eso es cosa mía, tú en mí no mandas, y a él jamás lo abandonaré.
Entonces hemos terminado, le contesté, di media vuelta y salí de allí sin mirar siquiera.
Pues no estaba dispuesto a compartirla con nadie.
¿Así pasó? Yo, como siempre, con mi genio creyéndome el machito.
Ya ves, diario mío, sé que ahora, después de varios días, me doy cuenta de lo cretino que soy. Es cierto que aparecía solo cuando me convenía; hacíamos el amor locamente y ella me correspondía con locura.
Cierto es que es una mujer de banderas, alta, esbelta y muy elegante, pero estando casado no podía arriesgarme mucho, pues también engaño a mi esposa, pero es que me gusta tanto, que no puedo ni quiero evitarlo. La deseo con solo tocarla, me excito y me rompo de emoción; más, como ella se mueve, no lo hace mi esposa. Claro, tú, mi lindo diario, serás el secreto de nuestro amor. Ya jamás iré a verla.

Cuatro años han pasado y la he vuelto a ver en la ciudad, con un niño de cinco o seis años; le he saludado.
Hola, ¿cómo estás?, ¿y este quién es?
¿Ya lo ves, mi hijo, aquel hombre que estaba en mi habitación el día en que tú te fuiste por última vez?
Vaya, corriste mucho, sí.
¿Pues si me deshice del mezquino de su padre, que además era un gilipollas? Bueno, y ahora me marcho lejos al extranjero, ya no volveré por aquí, chao y cuídate y le das recuerdo a tu señora...
Al día siguiente de verla, me confirmó por teléfono que era hijo mío. Además de llamarme estúpido, supongo que me lo merecía.

Mi querido diario. cpl.2.
Hoy te vuelvo a relatar esta historia tan triste para mí.
Hace varios días que mi esposa se ha enterado de que tengo un hijo de seis años. Y no me lo ha perdonado, pues no sé cómo se ha enterado, pero me ha echado de casa.
Así que me veo en la calle durmiendo en mi coche, y me ha pedido el divorcio inmediato.
Así que mi vida está hundida.
He decidido enterarme de dónde está María con mi niño.
Y he decidido marchar a casa de su madre.
Pero muy enojada me ha dicho que se lo comunicará a su hija a ver qué le dice.
Que vaya este miércoles próximo.
Bueno, por ahora tendré que esperar, pues espero y me acoja; si no, no sé qué voy a hacer.
Bueno, me iré a un hostal, pues mi sueldo es normalito y esperaré allí, después de una ducha que me hace mucha falta, pues este estrés me hace sudar mucho. Hasta la próxima... a ver qué me contesta, que lo veo muy difícil.

Mi querido diario, el rechazo. cpl. 3.
Querido diario, esta mañana he ido a casa de la madre de María.
Para que me dé su respuesta.
He llamado a la puerta, y la madre de María me ha dicho:
Pasa, siéntate, ¿quieres tomar un café?
¿No, gracias, no se moleste?
Bueno, Enrique, ¿no son buenas noticias?, pues María no quiere ni verte, además de que tiene novio y me ha dicho que no y que no te diga dónde está.
A mí se me empañaron los ojos, sin saber qué decir.
Al volverme encima del taquillón de la entrada, vi las señas de ella y las memoricé.
Abrí la puerta sin más, pues aquella buena señora nada tenía que reprocharle.
Vive en Caracas, Venezuela.
Bueno, en el otro lado del mundo, madre mía, no sé qué voy a hacer.
El caso es que también me han despedido del trabajo y estoy tocado y hundido, así que terminaré en el paro con una pequeña liquidación de doce mil euros. Todo me ha salido mal, no sé qué voy a hacer.

Mi querido diario: La partida.cpl.4

Mi querido diario, he decidido tomar un avión e irme a Caracas.

Con todo el dinero que me han dado, ahora mi mujer no me ha pedido nada, pues dice que no quiere nada mío.
Cuando llegue, veré si puedo invertir mi dinero en algún negocio.
Pues quién sabe, a lo mejor se me da muy bien.
Yo he sido camarero, y quizás ponga un bar o cafetería; no sé todo, ahora es un sueño.
He pasado unos días muy malos, solo pensando en ella y en nuestro hijo; veré cómo le va.
En poco más de doce horas, he llegado a Caracas.
He buscado una pensión, pues he llegado agotado.
Hoy ya me encuentro mejor, y he decidido coger un taxi y me ha llevado hasta la misma puerta de su casa.
Son las siete y media de la mañana; la he visto salir del portal, la he seguido y, tres calles más arriba, ha entrado en un bar.
Yo he entrado a continuación, y me he sentado en una mesa, he pedido un desayuno completo, café y tostadas, mientras la vigilo.
Ha entrado dentro del bar, pues se ve que trabaja aquí.
Me ha traído el desayuno; bueno, no me ha reconocido, pues ahora tengo una barba bien recortada, y cierto es que me veo guapísimo.
Le he visto su cara, y está bastante demacrada, y parece que le han dado una gran golpiza.
Me he quedado sorprendido al verla.
La he esperado fuera; son las diez de la noche y ya sale.
Pero hay alguien que la espera.
Le ha pedido el dinero, y ella no se lo quiere dar; la está golpeando en el portal de la casa, y eso no lo puedo consentir.
Así que me he tirado encima y le he dado tantos puñetazos, que ha quedado reventado en el suelo, y perdí el juicio, pues no sé cuántas patadas y pisotones le he dado, que creo que lo he matado, pues también ha dado con la cabezota en el bordillo, así que ella ha salido corriendo para su casa; yo me he largado de allí.
He entrado en mi pensión, he comido y ahora estoy escribiendo lo que me ha pasado.
Estoy agotado y mañana será otro día.

Mi querido diario, El encuentro.
Mi querido diario, hoy he decidido verla, pues para eso vine y no me iré hasta tener respuesta.
Me he afeitado para no asustarla; es domingo, ella está en casa.
Son las doce del mediodía, he llamado al timbre.
¿Quién es?:
¡Soy yo, Enrique de Córdoba, me recuerdas, quiero hablar contigo!
Me ha abierto la puerta. He subido por el ascensor.
¿Pasa? Me ha dicho:
¿Cómo te has enterado de dónde vivo?
Tu madre no me lo quería decir, pero cuando salía, vi una carta tuya, y memoricé las señas. Espero y no te enojes; no quiero hacerte daño, ¿sabes?, pues aún te quiero mucho.
Bueno, tenía al chico en los brazos.
En broma le he dicho: ¿Este es tu amante, verdad? Ella se ha echado a reír. Bueno, al menos me ha tratado bien.
Me ha contado que ayer golpearon abajo a su novio, que ya no quiere ni verlo, que le ha golpeado varias veces.
Yo le contesté: Sí fui yo; al ver que te golpeó, ¿cómo está?
Bueno, está en el hospital, con muchos huesos rotos, pero no es muy grave, ¡aunque la policía te busca!
Bueno, tú no dirás que he sido yo, ¿verdad?
¡No, me has hecho un favor, es un idiota!
¿Y tú, cómo estás?
¡Yo estoy bien, bueno, tirando!
¿Y este granuja cómo está? Qué guapo es, ¿puedo cogerlo?
¡Sí, claro, si eres su padre!
¿Cómo se llama?
¡Como su padre!
Qué bien que olía mi niño, daban ganas de comérselo.
Ella me preguntó: ¡¿Qué vas a hacer?!
¿Me gustaría quedarme contigo, si tú quieres, claro?
¡Vale, tengo un cuarto aquí, te vale!
¿Sí, gracias?
¡Pero mañana, me levantaré temprano para irme a trabajar; tú te harás cargo del niño, mientras!
Si no, no te preocupes, ¿no te arrepentirás?
Bueno, hoy lo he escrito desde mi nueva habitación.
 Mañana iré a por mis cosas al hotel, cuando esté mi chica.

Mi querido diario, la sorpresa. cpl.6.

Mi querido diario, hoy me he levantado muy temprano, pues mi chica se marcha a trabajar a la cafetería.

Me he tirado todo el día con mi chico jugando, me lo he llevado al parque y lo he disfrutado como nunca.
Al mediodía viene mi querida novia y saldremos a cenar si ella tiene ganas, claro.
Ya sube el ascensor y es ella; bueno, lo cierto es que viene agotada.
Se ha sentado en el sofá.
¿Cómo estás?
¡Uff, muy cansada!
¿Tienes hambre?
¡Sí, sí, alguna!
Pues te tengo una sorpresa.
Le he hecho una paella buenísima, pues cuando en mis tiempos de perolero hacíamos paellas todos los domingos, en la peña, los boliches, yo era el ayudante del metre y con él lo aprendí todo.
Pues era fantástico el tío.
Bueno, cielo, siéntate a la mesa; el niño está comido y cambiado, como ves, duerme la siesta ya.
Bueno, cuando ha visto esta paella, hasta las lágrimas se le han saltado, pero cuando ha probado este gazpacho andaluz fresquito, ya sí que ha llorado.
Me dice que ha sido el día más hermoso de su vida.
Sobre las cinco, hemos salido a dar un paseo y es un día fantástico; ya sobre las siete, ha empezado a refrescar, pues se está nublando, y parece que va a llover.
María había pensado llevarte a cenar, pero veo que el día no es muy bueno, sobre todo para el niño, ¿verdad? ¿Tú qué opinas?
Bueno, yo creo que en casa lo pasaremos muy bien, los tres, pues jamás olvidaré este día.
Bueno, entonces, te prometo que los restantes días que vengan tampoco los vas a olvidar, te lo prometo.
Le he dicho que prepararé la cena y ella encantada.
Hemos pasado una velada maravillosa, hemos visto un par de horas la televisión y ya es tarde.
Nos hemos despedido hasta mañana, ¡sí, buenas noches!
Ya en mi cuarto y todo apagado,
María ha entrado en mi dormitorio como la madre la trajo al mundo, se ha metido entre mis sábanas y, madre mía, su piel era tersa y suave y, ¿cómo olía, Dios?, nos hemos acariciado, besado y de todo lo que se pudiera hacer entre dos amores.
Unnnnn, vaya noche más maravillosa y así hemos amanecido.

Mi querido diario, el conflicto. cpl.7.

Mi querido diario, como te he escrito, los problemas no vienen solos; he visto al novio de María en la esquina del bloque.

No me fío mucho de él, pues hay varios tipos más por la calle, y muy forzudos. Me da que vienen a por mí, o a por ella. Y estoy algo asustado, no por mí, sino por María y el niño.
No voy a esperar que pase lo peor.
Soy cinturón negro, aprendido en el ejército, fuerzas especiales de infantería, en el Cuartel de LEPANTO 2. ¿En secreto?, creado por el teniente coronel La Portilla.
Solo éramos unos treinta, de la misma compañía, y estos no saben con quién se la juegan.
He salido por la puerta del patio del bloque; lo he tomado por la espalda con una llave que no se puede ni mover.
Le he dicho: ¿Qué haces aquí? Sé que estáis tres y te digo que, si me provocáis, o me entero de que te acercas a Mari, os mando al hospital y después tendrás un billete a la morgue".
¿Quieres probarlo? Sí, tienes cojones, llámalos. Mira, te suelto y me pongo en medio.
¿Vamos, valiente?
Alzó la mano para que vinieran, y de un salto le rompí el brazo, seguro que por tres sitios.
Chillaba en el suelo, como un cochino; los otros sacaron unas pistolas, así que cogí a este y lo puse frente a mí: "Venga, disparar, él caerá y lo habréis matado ustedes".
O nos liamos a hostias y veremos quién gana, sí.
Así soltaron las pistolas en el suelo y nos liamos a golpes; yo me llevé unos pocos, pero mi cuerpo estaba entrenado para aguantar esos y muchos más.
Bueno, se llevaron la paliza del siglo, quedando todos en el suelo: ¿ves, te lo dije? Ahora, ¿qué, te mato para que nos dejes en paz?
¿O te dejo lisiado para el resto de tu vida?
Él me suplicó que no, que nos dejaría en paz, para siempre.
Ya jamás volvieron a molestarnos.
El jefe de María, como es muy mayor, va a poner el bar en venta.
María, como lo conoce muy bien, pues él siempre la respetó y la trató como a una hija, nos ha traspasado el bar, así que trabajaremos codo con codo, y meteremos a alguien más para estar nosotros más sueltos y pasear con nuestro niño.

Mi querido diario, todo va bien, cpl. 8.

Después de aclarar las cosas con este indeseable,
Me he marchado al bar, donde mi querida novia está a punto de salir.
Así que nos hemos ido a dar un paseo y a por el niño, que está con una cuidadora encantadora, que hemos contratado.
Todo marcha maravillosamente; hemos dado un paseo y le hemos dicho a la chica que se llama Marilú que si podría quedarse un poco más de tiempo, y nos ha dicho que sí.
Así que nos hemos ido al cine.
Bueno, la película era bastante picante, pues había sexo y drogas al montón.
Así que nos hemos salido a la mitad de la película.
Pues María y yo nos hemos puesto muy tiernitos, jajajá.
Yo no paraba de meterle mano, pues estaba muy cachondo.
Ya en casa, la chica se ha quedado dormida con mi niño, así que, como es muy tarde, la hemos dejado dormir.
Ha sido una noche hermosa de placeres y besos. 

Mi querido diario, el gran susto. cpl.9.

 Mi querido diario, esta mañana se ha despertado Marilú, muy temprano; yo no me acordaba de que se quedó anoche en casa.

Me levanté muy temprano al baño y, ¿cuál fue mi sorpresa? Que yo me siento a hacer pis y, cuando miro al frente, la ducha goteaba un buen chorro, pero como no escuché nada, levanté la cortina, pues sentí el agua caer, y allí estaba Marilú, toda desnuda. Ella gritó y yo también.
Salí de allí corriendo del susto.
Ufffff, ya no recordaba un cuerpo como el suyo, pues es muy joven.
Ella se ha duchado y ha salido asustada; yo le he pedido perdón, que no pensé que fuera ella.
Ella roja como un tomate, toda afeitada, ufff, hasta frío tengo.
Después de los perdones, decía que se tenía que marchar.
Ha salido Marilú y le ha dicho María:
¿Dónde vas tan temprano? Espérate y tómate un desayuno.
Yo tenía que irme al bar más temprano, pues me tocaba abrirlo a mí.
Más tarde llegó María al bar; dice que como vino de lejos no tenía donde quedarse y que la ha convencido para que se quede con nosotros a vivir, así que ahora está en casa con el niño.
No le ha contado nada de lo sucedido y yo no me atrevo a hacerlo.

Mi querido diario, la cama.cpl.10.

Mi querido diario, desde la madrugada pasada no puedo ni dormir.

Esta chica me ha obsesionado, su precioso cuerpo, no me lo puedo quitar de la cabeza.
Aunque nos paseamos por la casa muy normal, ella guarda las distancias, y siempre muy tapadita.
Cuando vemos la televisión, jamás me mira y eso me pone aún más inquieto.
Sin embargo, con María se lleva muy bien, guisan juntas y lo hacen todo entre las dos.
¿Será que soy invisible para ella?
El tiempo va pasando y todo marcha bien; ese sentir que cogí al ver su cuerpo desnudo ya se me ha pasado y la veo casi como a una hermana.
María desde el principio quiso que ella comiera con nosotros como una más.
Ya ha pasado algunos días de aquello, y ellas están en casa; bueno, es domingo por la mañana y apenas hay faena en el bar.
Y me ha llegado una inspección de Sanidad que me piden unos papeles con los sellos de la última vez, pero creo que están en casa. Se lo he dicho a la inspectora, que iría a por ellos en un momento, y me ha dicho que vale, que volverá en un rato.
Bueno, he llegado a casa y está todo en silencio; creí que estaba solo. He subido al dormitorio, donde están esos papeles, y cuál ha sido mi sorpresa, que las dos están juntas en la cama chupeteándose eso. Desnudas completamente.
Me he quedado de piedra; las dos me han mirado y se han tapado.
Joder, he cogido la carpeta de los papeles y he salido de la habitación, sin decir nada.
Bueno, lo cierto es que me han puesto cachondo perdido.
La inspección ha pasado perfectamente.
Han llegado las dos y el niño al bar y, como si nada, María me ha preguntado por la inspección; nada, todo ha salido bien.
Me ha alargado la mano acariciándome la cara como si nada.
Supongo que tendremos que hablar; no sé qué va a pasar, pues yo la quiero mucho.

Mi querido diario, el deseo. cpl.11.

 Mi querido diario, hoy, después de un duro día de trabajo, hemos llenado el bar de gente, como nunca ha estado, pues hoy había paella y gazpacho. Todo el mundo nos ha felicitado; hemos estado hasta las cinco de la tarde con la comida; ya los que han quedado eran para el postre, y se ha quedado Juan, que era el compañero de María; este echará el día.

Así que nos hemos ido a casa a descansar, pues
Ya son las cinco de la tarde; echaremos una orilla descansando.
Así ha sido, Marilú se ha marchado con el niño a dar un paseo y echaremos la tarde viendo la tele.
Ya es de noche y nos disponemos a acostarnos. Marilú, al levantarse, se le ha abierto la bata y no lleva nada dentro; parece que lo ha hecho a cosa hecha. No sé qué pretende, pero me excita un montón.
Así que nos hemos acostado, y con María he disfrutado una noche más de amor y placer.
Después de terminar de hacerlo, me ha propuesto
¿De qué me parecía? Si lo hacemos los tres,
Me he quedado tan pillado que no sabía qué responder.

Mi querido diario, la broma. cpl.12

María ha llamado a la chica ya en el dormitorio.

Ha entrado desnuda y ya pensé que era cierto.
Pero Marilú me ha sacado de un empujón del dormitorio diciéndome: "¿Ni en tus mejores sueños?", así que me he marchado al otro cuarto sin más.
Vaya broma de mierda, dije yo, pero ellas sí lo hicieron real entre las dos.
Bueno, pensé que aquello sería pasajero, y solo dejé el tiempo correr sin más.
A los cuatro días, a solas, me confiesa que a ella también le gustaba, así que algunas veces lo hacía conmigo y muchas con ella.
Pero yo la quiero mucho, y no quiero perderla; el tiempo nos lo dirá a los dos.
Después decidió que yo saliera los sábados a divertirme, y ella saldría los domingos; bueno, supongo que sería Marilú, la promotora de todo. Aquello, estuvimos cinco meses así.
Un domingo vino sola; había encontrado a Marilú en los baños de la discoteca liada con otra chica y salieron de pelea, que llegó hasta arañada y la ropa destrozada.
Me sentí triste por ella.

Mi querido diario, la tristeza. cpl.13.

Ya hemos salido para Córdoba, nuestra tierra. Si todo va bien, mañana estaremos en casa. Bueno, en casa de su madre. Ella ya sabe lo nuestro, pues María habla todos los días con ella. Ya despega el avión y estamos muy nerviosos, y ella asustada a la vez. Pero también está muy animada, deseosa de ver a sus padres y que la madre vea a nuestro niño, lo grande que está ya. Así que se ha echado a descansar. En el aeropuerto he comprado unos regalos para sus padres, pues a María todo le ha llegado de sorpresa; ella descansa sobre mi hombro, y mi chico no para de asomarse por la ventana muy nervioso, y no para de charlar por todo lo que está viendo. Ya son la una de la madrugada y se me ha quedado dormido abrazado a mí. Ella duerme con esos labios carnosos, que no paro de besar. Bueno, ya veremos cuando aterricemos, que yo me estoy durmiendo también. Saludos, diario mío.

Mi querido diario, la tristeza. cpl 14.

Ya, hoy la tristeza nos inunda; María está muy mal, tiene una depresión de caballo y no se quiere levantar.

Intento reconfortarla, y no me responde; me he echado a su lado y no para de llorar, me dice que la odia, que es muy mala.

Cierto es que Marilú no ha vuelto por aquí.

Así que del niño me encargo yo y del bar.

Han pasado varios días y sigue lo mismo.

Mas no sé qué puedo hacer.

Iré a hablar con el compañero Juan.

He llegado al bar, Juan, he pensado que, como María está muy mal de llevármela a España a ver a sus padres, tú te harías cargo del negocio unos días.

Bueno, su respuesta ha sido sobrada, que sin problemas y que la chica nueva también le ayudaría.

Bueno, pues fantástico, Juan, iré a sacar tres billetes de avión, gracias, amigo.

He llegado a una agencia que está aquí, al lado, y ya tengo los billetes que salen esta tarde, a las siete y media.

No le diré nada a María hasta que lleguemos, y así no la estresaré más.

Querido diario, el regreso. cpl 15

Ya hemos salido para Córdoba, nuestra tierra.
Si todo va bien, mañana estaremos en casa.
Bueno, en casa de su madre.
Ella ya sabe lo nuestro, pues María habla todos los días con ella.
Ya despega el avión y estamos muy nerviosos, y ella asustada a la vez.
Pero también está muy animada, deseosa de ver a sus padres y que la madre vea a nuestro niño, lo grande que está ya.
Así que se ha echado a descansar.
En el aeropuerto he comprado unos regalos para sus padres.
Pues a María todo le ha llegado de sorpresa.
Ella descansa sobre mi hombro, y mi chico no para de asomarse por la ventana muy nervioso y no para de charlar por todo lo que está viendo.
Ya son la una de la madrugada y se me ha quedado dormido abrazado a mí.
Ella duerme con esos labios carnosos, que no paro de besar.
Bueno, ya veremos cuando aterricemos, que yo me estoy durmiendo también.

Mi querido diario. La partida de Enricostro. cpl.16.

Querido diario, el regreso.

Llevamos 14 días aquí, en casa de mis suegros.
Así que mañana partiremos de regreso.
Bueno, María no quiere volver, pues dice que aquí está muy bien, y mi chico tampoco.
Pero se me ha emperrado y dice que no.
Así que no tengo más remedio que marcharme solo.
Y además, jodido.
Pues el negocio no puede quedarse solo más tiempo.
Me he embarcado en el avión bastante triste.
Pues ahora no sé qué voy a ser.
Ya cuando llegue la llamaré para ver qué hacemos. Si vendemos todo y regreso, o si ella vendrá más adelante.
Han pasado las horas y no he pegado ojo en toda la noche, así que, cuando aterrice, que ya falta poco, cogeré el coche que se ha quedado aquí en el aeropuerto y me iré a casa a descansar.
Mañana me llegaré al bar para ver cómo va todo.
Sin otra cosa, hasta la próxima.

Mi querido diario, el comienzo. cpl.17

Esta mañana he pasado por el bar; a las seis de la mañana he abierto muy temprano, pues he tenido una noche muy mala en soledad.
Ya hacía mucho que no estaba solo y me tendré que acostumbrar, claro.
He pensado que haré turnos completos, para dar descanso a los trabajadores.
Me he pasado todo el día aquí.
Y ya es muy tarde.
El día se me pasó volando; todo ha ido muy bien.
Lo recaudado sobrepasa lo estimado por mí y les daré una gratificación a todos por el esfuerzo.
Son la una de la madrugada, y la compañera Rafi se ha quedado conmigo a cenar en el bar.
Pues ella quería saber cómo ha ido todo.
Ya sobre las dos y media la he llevado a su casa; es muy buena chica y lo da todo.
Ya mañana será otro día.
Así que me he ido a la cama, pensando en ellos.
La he llamado antes de acostarme, pues allí ahora es de día.
Me dice que está muy animada y que me quiere mucho, y mi niño lo mismo.

Mi querido diario, El bar, cpl. 18.

Mi querido diario, están pasando los días y mi querida novia me dice que este año ya no vendrá.
Bueno, tendré que armarme de valor, pero será muy duro.
Todo marcha muy bien, el negocio va fantástico, y muchas noches salimos Rafi y yo; vamos al cine y al baile, pues ella no tiene novio, y lo pasamos muy bien. Yo cada noche se lo cuento todo a María.
Aunque dice que me entiende también, la noto algo desconfiada.
Esta noche precisamente se ha quedado viendo una película en casa; aunque la película era normal, tenía escenas de sexo y se nos ha ido de las manos. Hemos hecho el amor, sí, supongo que solo es eso, un folla-amigos, como se suele decir. Ahora me arrepiento de esto, pero anoche fue una cosa extraña, como si fuera un sueño; no lo sé.
Bueno, me temo que he metido la pata y esta noche me espera parda; creo que no me va a perdonar.
Bueno, es lo que me esperaba. Le he dicho: "¿Que la quiero mucho y que fue solo un impulso sin darnos cuenta?", ¡sí me ha dicho a la mierda, te vas tú y ella!, y me ha colgado el teléfono.
Sigo llamándola, pero lo ha apagado.

Mi querido diario, Mari no me coge el teléfono. cpl.19.

Ya ha pasado más de un mes y solo ha hablado con Manuel, el encargado, y le ha dicho que vendrá a finales de año y que no quiere verme cuando venga.
Bueno, la comprendo, aunque ella hizo lo suyo con aquella chica de la que ya ni me acuerdo de su nombre y yo jamás se lo recriminé.
No sé qué va a pasar, pero esperaré a que venga, pues quiero mucho a ella y a mi niño.
La esperaré, ya lo creo; quiero que me perdone, pues, en esto del amor, ufff, todo me puede.
¿Qué puedo hacer? Estoy muy apenado.

Mi querido diario, el encuentro. cpl.20.

Hoy temprano, he marchado para el bar, y cuando llegué, frente al bar, hay una confitería muy bonita y con un precioso escaparate, para los golosos del dulce, y me ha llamado la atención. Una señora, alta, esbelta y muy elegante, además de preciosa, cabellos morenos y muy largos por detrás y recogidos a los lados junto a la puerta.

Así que, como me ha llamado tanto la atención, quise verla de cerca.
Llegué por detrás, tenía un vestido blanco con transparencias, y le hacía un culo maravilloso; dándole el sol por detrás, se le notaba toda la tanga, pues lo que llevaba.
Ella se volvió, cuando casi la tenía encima, y al verle la cara: Silvia, ¿eres tú?
¡Enrique, eres tú! Uff, qué alegría, chico, ¿qué es de tu vida!
¿Bueno, trabajo aquí en el bar de enfrente?
Bien, ven, he bajado a comprar unos dulces para desayunar; vivo  aquí arriba, ¿por qué no subes y charlamos un rato?
¡Sí, claro, qué alegría me has dado, chica!
Entramos en el ascensor y nos abrazamos fuertemente; ella olía maravillosamente a canela y vainilla. No sé si era ella o los dulces, pero de todos modos, ¡está para comérsela!
¿Que te has casado?
¡No con el amigo Andrés, al final me harté de él y lo mandé bien lejos, era un cretino!
Pero tú, qué guapo estás. Unnn, nos dimos otro fuerte abrazo, así, tierno y acogedor.
Bueno, charlamos todo el día, almorzamos y hasta cenamos, pues es buenísima cocinera, con unas manos grandes y suaves.
Bueno, ya te quedarás a dormir, ¿no?
Cierto es que con la penumbra de las farolas de la calle, no apetecía para nada salir, además de ese frío que hacía fuera.
Y que siempre la he deseado con locura y ella a mí también.
Fue un amor de la lejanía y cuánto nos quisimos; aunque el tiempo ha pasado, ella está aún más hermosa.
Ha sido una noche como ninguna; era nuestra noche. Jamás vi un cuerpo tan perfecto como el suyo. Esto ha sido lo más, así toda una noche de gran pasión, hasta quedar rendidos.
Ya ha amanecido y me he sentado en la descalzadora, contemplando ese cuerpo desnudo, tan bonito y suave, hasta que ella ha despertado.

 Mi querido diario, después de esta velada. cpl. 21.

Después de esta entrañable noche, que nunca había soñado, he llamado a María, y me ha dicho, muy enojada, que por ahora no vendrá, que su padre está malito, y que además no quiere ni verme.
Bueno, entonces no le diré nada de este desliz que repetiré en estos y otros días.
Sí se lo he dicho a Silvia, todo lo que tengo con María y que tenemos un niño.
Me ha dicho: "Qué loco estás".
Pero bueno, así soy yo.
Nos hemos ido al cine a ver una de amor; bueno, más bien es un musical.
Cierto es que estamos maravillosamente bien.
Me ha contado tantas cosas al salir del cine, pues aunque la noche es fresca, paseando por el parque, se está maravillosamente.
Terminando en su casa, bueno, lo que vino a continuación, entre copas de vino y lo demás, es que ni se puede contar. Hasta la próxima.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

viernes, 14 de noviembre de 2025

**No hay cosa más grande.




No hay cosa más grande.
¿Qué sentir tu corazón?
Muy pegadito al mío,
Y suspirando por ese amor.
*
Qué cosas tiene la vida.
Cuando me acuerdo de ti,
Son suspiros que suben al cielo.
¿Qué me haces tan feliz?
*
Si otra vida tuviera,
Para poderte alcanzar,
Buscaría las más bellas estrellas.
Para podértelas dar.
*
Y cuando pienso, te veo.
Como aquella primera vez,
En que me decías "te quiero".
Y yo ya te quería tener.
*
Que si besos tú me dieras,
Suspiros te daba yo.
Pues fuiste mi más hermosa de las estrellas.
Donde contigo quería vivir yo.
*
Que si en tu casa no estuve,
Contigo, yo soñé.
Y te veía durmiendo.
Y yo estando a tus pies.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
YJ.YY.DODV.DD,CR.

viernes, 31 de octubre de 2025

**Hoy tengo ganas de ti.



Hoy tengo ganas de ti.
Que no me sienta solo.
Que tú estés conmigo.
Que si yo no soy tu amante,
Déjame, pues, ser tu amigo.
*
Hoy tengo ganas de ti.
De ser tu fiel amigo,
De desear, ese cuerpo tuyo.
Y besarte hasta tu ombligo.
*
Hoy tengo ganas de ti, amor.
Y de ser tu hombro perdido,
Que no te sientas sola.
Que yo seré tu amigo.
*
Para darte mil sonrisas,
Para darte mil suspiros,
Y que pasemos esta noche,
Abrasados junto a tu nido.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
A.J.DOIV.C,OO.98.

miércoles, 22 de octubre de 2025

**Dos universos paralelos.

 



https://www.youtube.com/shorts/qQYab2tHFHg

 Dos universos paralelos

Uno naciente y el otro,

A punto de desfallecer.

Se junta como una estrella.

Para vivir juntos un nuevo amanecer.

*

Viven muy pegaditos, unidos en su pasión.

Viajando por la vida,

 Hasta que se apague su sol.

*

El uno lo vivirá todo; el otro ya lo vivió.

Y mientras caminara un mismo rumbo,

Hasta que los separe Dios.

*

El uno necesita de él.

 El otro brinda su protección.

Y mientras su música va sonando.

Y repartiendo todo su amor,

*

Y en ese amor que nos dejan,

Encienden nuestro corazón.

*

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

Inspirado en anciano y chiquillo.

Compitiendo en una música de ilusión.

martes, 14 de octubre de 2025

**Hoy “La muerte no se guarda. La muerte camina.

 



Hoy “La muerte no se guarda. La muerte camina.
Aquí, en mi cementerio, hace un montón de años, mataron al guarda de este cementerio. A las 11 de la noche, varias personas que saltaron la muralla con unas escaleras le dieron tal paliza que lo dejaron muerto y en una fosa vacía. Allí lo tiraron, le echaron tierra simulando el fondo que por la mañana a primera hora. Lo enterraron y nadie se dio cuenta; han pasado los años y se ha muerto ahora la señora de aquel difunto que fue enterrado aquí. La han querido enterrar en la misma fosa que su esposo y, al sacarlo a él para meter a ella y después posar los huesos de él encima de la caja de ella, han descubierto que había otro cadáver. En la autoría han descubierto que fue el guarda del cementerio llamado don Antonio. Cuando lo han sacado, ha salido una ola de vapor como si de una nube fuera y a todos los que allí estaban sintieron un escalofrío que los dejó asustadísimos. Desde entonces han crecido las viviendas junto al cementerio, y hay vecinos asustados, pues muchas noches se ven ciertas luces extrañas y muy flácidas andando por aquellas calles del cementerio. Muchos vecinos sospechan que es el guarda y miran de reojo a través de las cortinas de las ventanas, y con mucho recelo. Pues ahora el fantasma del cementerio es don Antonio, guarda del cementerio. Y es seguro que nadie entrará a robar nada. En estos tiempos de cambios en todo el mundo, alguien del extranjero está pensando en volver a robar el cementerio. Pero es de seguro que una guadaña maldita rondará en el cementerio y si alguien cae, seguro desaparecerá.




Una noche de octubre, cuando el viento soplaba con fuerza y las hojas secas bailaban sobre las lápidas, llegó al pueblo un hombre de acento extraño. Decía llamarse Víctor, un investigador de fenómenos paranormales. Había oído hablar del caso del guarda don Antonio y quería comprobar por sí mismo si los rumores eran ciertos.

Víctor se instaló en una casa frente al cementerio, justo donde los vecinos decían que las luces se movían como almas errantes. Llevaba consigo aparatos extraños, cámaras térmicas, grabadoras de sonido y un cuaderno de cuero donde anotaba cada detalle. La primera noche no ocurrió nada. La segunda, escuchó pasos. La tercera vio una figura entre las tumbas, alta, encorvada, con una capa que parecía hecha de niebla.

Los vecinos, al enterarse de su presencia, le advirtieron: Aquí no se juega con los muertos. Don Antonio no perdona.” Pero Víctor no se detuvo. Al contrario, cavó más hondo en los archivos del pueblo, descubriendo que Don Antonio había sido enterrado con una llave antigua, una que abriría una cripta olvidada bajo tierra, sellada desde hacía más de cien años.

Una madrugada, Víctor decidió entrar al cementerio con su linterna y su cuaderno. La niebla era espesa y el silencio, absoluto. Al llegar a la fosa donde habían encontrado el cuerpo del guarda, notó que la tierra estaba removida. Al tocarla, sintió un frío que le paralizó la mano. De pronto, la linterna se apagó. Y en la oscuridad, una voz ronca susurró su nombre.

Desde entonces, nadie ha vuelto a ver a Víctor. Su casa quedó vacía, sus aparatos intactos y su cuaderno abierto en la última página, donde solo se leía:

La guadaña no perdona. Don Antonio vigila.”

Años después de que Clara sellara la maldición, el cementerio volvió a ser un lugar tranquilo… hasta que llegó Elías, un joven arqueólogo obsesionado con los secretos ocultos bajo tierra. Había leído sobre la desaparición. Años después de que Clara sellara la maldición, el cementerio volvió a ser un lugar tranquilo… hasta que llegó Elías, un joven arqueólogo obsesionado con los secretos ocultos bajo tierra. Había leído sobre la desaparición de Víctor y la leyenda de Don Antonio, y estaba convencido de que aún quedaba algo por descubrir.

Elías no creía en fantasmas, pero sí en reliquias. Su objetivo era encontrar la guadaña maldita, convencido de que era una pieza de poder ancestral. Una noche, armado con mapas antiguos y sensores de movimiento, entró al cementerio. Lo que no sabía era que Clara, ahora guardiana del lugar, lo observaba desde las sombras.

Al llegar a la cripta, Elías encontró la tumba vacía. La guadaña ya no estaba allí. En su lugar, una inscripción nueva había aparecido en la piedra:

La muerte no se guarda. La muerte camina.”

De pronto, el suelo tembló. Las lápidas comenzaron a crujir. Y entre la niebla, una figura se alzó, más alta que cualquier hombre, con ojos como carbones encendidos. No era Don Antonio. Era algo más antiguo. Algo que había estado esperando ser liberado.

Clara corrió hacia la cripta, gritando a Elías que saliera. Pero él, hipnotizado por la figura, no se movía. La criatura levantó una mano, y el aire se volvió hielo. Elías cayó al suelo, y la guadaña apareció flotando sobre su cuerpo.

Desde esa noche, el cementerio ya no tiene un solo guardián. Tiene dos. Y ambos vigilan que nadie vuelva a perturbar el descanso de los muertos.

Y la leyenda de Don Antonio, y estaba convencido de que aún quedaba algo por descubrir.
Elías no creía en fantasmas, pero sí en reliquias. Su objetivo era encontrar la guadaña maldita, convencido de que era una pieza de poder ancestral. Una noche, armado con mapas antiguos y sensores de movimiento, entró al cementerio. Lo que no sabía era que Clara, ahora guardiana del lugar, lo observaba desde las sombras.

Al llegar a la cripta, Elías encontró la tumba vacía. La guadaña ya no estaba allí. En su lugar, una inscripción nueva había aparecido en la piedra:
De pronto, el suelo tembló. Las lápidas comenzaron a crujir. Y entre la niebla, una figura se alzó, más alta que cualquier hombre, con ojos como carbones encendidos. No era Don Antonio. Era algo más antiguo. Algo que había estado esperando ser liberado.

Clara corrió hacia la cripta, gritando a Elías que saliera. Pero él, hipnotizado por la figura, no se movía. La criatura levantó una mano, y el aire se volvió hielo. Elías cayó al suelo, y la guadaña apareció flotando sobre su cuerpo.
Desde esa noche, el cementerio ya no tiene un solo guardián. Tiene dos. Y ambos vigilan que nadie vuelva a perturbar el descanso de los muertos.

Lo extraño y terrorífico es que uno de estos vigilantes ha abierto la reja del cementerio y ahora vigila desde afuera; se topa con los viandantes, aunque no ataca a nadie que no vea sospechoso. No parece hacer daño, pero este ser no anda, pues flota en el suelo y todo el que lo ve sale aterrado de aquella zona.

Las autoridades alertadas toman cartas en el asunto, pero ese ser no entiende nada; sus ojos color fuego les aterran a todos.

El ayuntamiento forja a todo su alrededor una valla, dejando a este ser dentro y en este trance ha entrado otra vez en el cementerio y las puertas están selladas.

Enrique Nieto Rubio

y CopiloT i.a.

Reservados los derechos de autor.

domingo, 17 de agosto de 2025

**Brited Díaz de Navidad. (cuento).

 Días de Navidad, un niño.

Brited era un niño pobre venido de otro país.
Él vivía en las calles y en estas Navidades. Con doce años ya no creía en nada, y sus padres han muerto en Jerusalén por los ejércitos de Israel. Este chico vagó en un barco hacia Francia y aquí se formó su historia.
Es un niño de estos que tantos millones hay en este mundo invisible, pues a estos nadie los ve.
Él sabía que Papá Noel no vendría ni los Reyes, tampoco. Él era consciente, miraba mucho los televisores encendidos de los escaparates, y tenía unos sueños de estos de soledad y amargura.
Rebuscaba en los contenedores y conseguía zapatos y ropas con los cuales se vestía y se calzaba.
Él pidió en la cocina de un restaurante, creyendo que no les darían nada, pues tenía la fe perdida.
Pidió un pequeño bocadillo, y un señor grande y con barba espesa y blanca le dijo.
Chico, espérate un momento.
Él creía que se reirían de él como otras veces hicieron, pero en unos minutos salió este señor, con un bocadillo, ufff, juro que era tan grande que este chico no tenía manos. Para sostenerlo, era de calamares calentitos en una gran Viena, lleno de mayonesa y una Coca-Cola fresquita.
A este niño se le aflojaron las piernas y tuvo que sentarse en el suelo, así como cogió el gran bocadillo.
Ufffff, sus lágrimas eran ríos de tantas penas atrasadas.
Comió y comió. Madre dijo, mirando al cielo, decía: ¡Qué rico está, ufff! Llamó otra vez en la puerta, que era de estas grandes de hierro, para darles las gracias a este señor, no sin antes guardarse más de la mitad del bocadillo para los días siguientes.
Pero solo salió un chino así, vajillo. Él le preguntó: ¿Podría usted avisarle al señor ese grandote con barbas blancas que me ha regalado el bocadillo?
El chino le contestó: Yo no entiendo, aquí estoy yo solo, uff, niño, que no tengo mucho tiempo.
Ufff, este niño se dio la vuelta y se dijo: Verás si Papá Noel va a existir todavía.
De pronto, se vio frente a un inmenso árbol de Navidad, enjambrado de luces, que hasta calentaba la calle y, harto de comer, seguía con su Coca-Cola que parecía que nunca se vaciaba.
Eran las once de la noche del día cinco de enero, y eclipsado por las luces. Ahora sí, era feliz.
Se sentó en este banco, cerca del árbol de las luces, como él decía, y sus ojos le brillaban como si tuviera la estrella de Belén.
Él recordó en su tierra que aún seguían cayendo bombas en sus calles.
Y otra lágrima rodó.
Se acercaron dos niños pobres; más estos eran un español y su amigo francés, que se fugaron de un orfanato.
Ellos miraban las luces con esos ojillos de asombro.
Brited les dijo: —Tenéis hambre, y ellos contestaron: —Sí, mucha.

Sacó su gran bocadillo, que aún estaba calentito, y lo partió por la mitad, dándole a cada uno, y cogió dos vasos de plástico, que en el asiento había, y los llenó de coca-cola fresquita. Así estuvieron comiendo hasta hartarse, y cantaron algunos villancicos en francés y en español.
Enfrente había una inmensa tienda de juguetes que era de Galerías Preciados, y en su escaparate un señor vestido de rey observó a ese chico, que estaba solo y que ahora compartía ese bocadillo tan rico.
Salió y le preguntó al chico que dio su bocadillo si conocía a los otros dos.
Él contestó que no, que como tenían hambre les dio su bocadillo.
Viendo un gesto tan bonito en Navidad, aunque era el dueño de aquella tremenda tienda, se dio cuenta de que la Navidad seguía muy viva y reluciente.
Al ratito se llenó a todo su alrededor de cientos de personas, cantando a la vez que estos tres chicos.
Que desde este día comenzaron a ver que aún había esperanza para este cruel mundo.
El señor Este sacó un montón de juguetes para ellos y de paso regaló balones a todos los que allí había.
Más, esta noche vendió todos los juguetes que tenían...
Desde este día, estos chicos comenzaron a ver la vida de otra forma, que al poco tiempo fueron adoptados por unas personas maravillosas.
Os lo digo porque este niño era yo. Cuento de
Enrique Nieto Rubio.

 Derechos reservados.
Cuento de ficción. De Navidad.

**Mira qué pequeño.

  ERNESTO CORTAZAR - Romantic Piano Love Songs - Greatest Hits

Mira qué pequeño puedo ser.

que si me tomaras en tus brazos,

Me convertirías en un bebé. 

*

Mírame, no me quieras arrullar.

Que en tus brazos, mujer,

Mi cuerpo desacelera.

*

No, no me quieras tú mimar.

No me sientas en ti.

Pues si así lo hicieras,

Entonces yo moriré por ti.

*

Pues el sentir que tú desprendes,

Ese será mi sentir.

Y entonces viviría siempre contigo.

Y siempre dentro de ti. 

Mírame, soy persona de sentimiento.

Soy tierno como la brisa.

Y si me posas en tus brazos...

Todo serán sonrisas.

De desearte siempre a mi lado.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

Inspirado en esta preciosa música

  ERNESTO CORTAZAR - Romantic Piano Love Songs - Greatest Hits

**Guárdame, Señor, por tanta insolencia.



Guárdame, Señor, por tanta insolencia, que brota sin freno de mi corazón, por palabras duras, por mi indiferencia, por no ver tu luz en la humillación.

Perdona mi orgullo, mi vana osadía, mi lengua que hiere, mi juicio sin paz.

Hazme humilde, manso, en cada agonía, que tu misericordia me vuelva a abrazar.

Guárdame del fuego que yo mismo enciendo, de la sombra amarga que suelo sembrar. Hazme instrumento de amor, no de estruendo, que en mí arrepentir te pueda encontrar.

Y si caigo, Señor, no mires mi falta, sino el clamor sincero de mi alma rota. Que tu gracia, como lluvia que exalta, me limpie, me sane, me vista con ropa de paz y de vida, de fe y de perdón. Guárdame, Señor, en tu corazón.

Sé, Señor, que mi fe es ridícula ante el abismo de tu amor inmenso. No alcanzo a entenderte, no sé cómo mirar tu rostro cuando el dolor se multiplica en Palestina, tierra de tu Hijo, donde aún se llora y tú no logras calmarlo.

¿Será que no nos entiendes, Dios, por tu gran omnipotencia? ¿Será que el dolor humano es tan pequeño desde tus alturas que no lo ves?

Pero nuestras almas mueren, sin consuelo, sin paz, como hojas secas en un viento de guerra. Mira a tu hijo, Jesús, cómo llora por los inocentes, por los niños sin nombre, por los cuerpos sin tumba.

¿No ves, Dios todopoderoso, cómo otros se creen dueños del mundo y siembran muerte donde tu hijo sembró amor?

Si seguimos así, lloraremos todo, hasta el último brote de esperanza. Y quizás este sea el fin del amor que tu hijo dejó como semilla para todos.

Acaba, Dios, con estas malditas guerras que no sirven para nadie, que solo destruyen lo que tú creaste.

Ay, Diosito… he vuelto a caer en mi propio pecado. Perdóname.

Señor, sabemos que nuestra fe a veces se tambalea, que parece pequeña frente a tu inmenso amor. Pero aun así, venimos a ti, porque no entendemos el dolor que nos rodea, el sufrimiento que hemos creado con nuestras propias manos.

Mira, gran Dios, la tierra de Palestina, la tierra donde nació tu Hijo Jesús, y donde hoy se llora sin consuelo. Él, que vino a sembrar amor, ahora llora por los hijos que mueren, por las madres que gritan, por los hogares que se desvanecen en el polvo.

¿Nos entiendes, Dios? ¿O tu grandeza te impide ver la pequeñez de este planeta que tú mismo creaste? ¿Será que desde tus alturas no alcanzas a oír el clamor de los inocentes?

Pero nosotros sí lo oímos, y nuestras almas se rompen. Nos duele cada guerra, cada injusticia, cada acto de odio que contradice tu mensaje.

Por eso te pedimos, gran Dios: acaba con estas guerras malditas, que no sirven para nadie, que solo destruyen lo que tú amas.

Mira a tu hijo, Jesús, cómo llora por nosotros. No permitas que su sacrificio se pierda en medio de tanta indiferencia.

Y si hemos pecado, si hemos caído en el egoísmo, en la ceguera, en la comodidad… perdónanos, Diosito.

Haznos instrumentos de tu paz. Haznos sembradores de tu amor. Haznos dignos de tu perdón.

Amén.
🌌 El Todo y el Amor

Dios (El Todo): Yo soy el principio, la chispa que encendió el universo, el silencio antes del tiempo, la voz que no necesita palabras.

Yo soy el que es, sin forma, sin límite, sin fin. El que sostiene galaxias y escucha el suspiro de una flor.

Jesús (El Amor): Y yo soy tu reflejo en la carne, la lágrima que toca la tierra, el abrazo que sana, la palabra que se hizo pan.

Yo soy el puente, la herida abierta por compasión, el hijo que camina entre los hombres para enseñarles a mirar hacia ti.

Dios: Tú eres mi ternura hecha cuerpo, mi misericordia con rostro humano. Donde yo soy fuego, tú eres llama suave. Donde yo soy eternidad, tú eres instante redentor.

Jesús: Y tú eres el Todo que me envuelve, el Padre que no abandona, el misterio que me sostiene cuando el mundo me clava su cruz.

Ambos: Juntos somos el susurro y el trueno, la justicia y la gracia, el origen y el camino, el Todo y el Amor.

Copilot y Enrique Nieto Rubio.

Derechos reservados.

viernes, 15 de agosto de 2025

**En las noches dos amores.

 


En las noches, Dos amores unidos,
En una inmensa soledad,
que por las noches se encuentran,
Para poderse amar.
*
Dos amores que se aman.
En las noches de soledad,
Que no los despierte nadie.
Que su amor soñando está.
*
En las noches, dos amores
que se cruzan,
con lazos de felicidad,
Perdurarán en el tiempo.
Por toda la eternidad.
*
Gordi le llama ella.
Gordi, con mucho amor,
Y Gordi se desmorona.
Con lágrimas en el corazón.
*
Temerosos de los días,
que atropellan su sentir,
Solo desean la noche.
Para poder vivir.
*
Que la noche no amanezca.
Que se sumerja en la oscuridad.
Para decirle a mi amada
Canciones del verbo amar.
*
Que la noche sea eterna.
Para vivir junto a ti,
Y decirte por las noches
Amor, me muero por ti.
*
Que si tú eres una estrella,
Un lucero soy para ti.
*
Enrique Nieto Rubio,
*Derechos de autor*
*
Dedicado a la pareja más querida para mí.
Silvia y Andrés.

**En la mar.

  



La mar frente a mi ventana,
Yo la mar escuchaba.
Y con sus olas decía,
¡Qué lejos está tu amada!
*
Un mensaje le dejé.
Y el mar me contestó:
No le dejes mensajitos.
Que con ella vivo yo.
*
¡Déjala que venga a mí!
¡Que sin ella no soy nada!
:
Y el mar me contestaba.
que estaba en su morada,
*
¡Déjala que venga ya!
¡Déjala tú, por favor!
Que la quiero yo en mis brazos.
Para cantarle una canción…
*
Y la mar se apiadó.
Al verme llorar sin fin,
Y entre olas de pasión,
Caminando vino a mí…
*
Y la mar me contestó:
¡Ya la tienes, sé feliz!
Y no la dejes a solas.
O si no será para mí.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.
DR,II.DOIJ.I,CO.98.

jueves, 14 de agosto de 2025

**El sol el mar y yo, Belén Herruzo.



Caminando por la playa,
Me puse a pensar.
Estaba amaneciendo.
Y al sol vi llegar.
Por el horizonte,
Juntándose con el mar.
*
Y sentada en una roca,
Con los dos me puse a conversar.
Qué tristeza me dio.
Verlos, pero sin hablar.
*
Las olas venían hasta mis pies.
Como queriéndome acariciar,
Y le dije al mar:
¿Cuántas veces has sido testigo?
De amores que en tus aguas
¿Se han fundido?
*
¿Y cuántas veces?
Historias de tristeza,
¿Tu mar has producido?
¿Por tu belleza y gran murmullo?
A la gente le causas
¿Un gran embrujo?
*
Y tú, sol, con tus rayos de alegría,
Y calor, ocultas una gran tristeza.
Dentro de tu interior.
*
Porque tu amada luna,
Es tu gran amor.
Y a la que nunca puedes alcanzar,
Porque cuando tú sales, ella se va.
*
Solo tus rayos que penetran,
Hasta lo infinito,
Tú que entras en su habitación.
Tú, con tu luz acariciarle, acariciándole las mejillas.
Y que suavemente despierte.
*
Piense que yo le estoy
Dando los buenos días,
Y si la lluvia cae de improviso,
Y moja su piel, dile, triste lluvia.
*
Que son lágrimas de mi alma.
Que están llorando por él.
Belén Herruzo.
*
Compañera de pintura.
Esta poesía la escribí con 20 años.