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jueves, 25 de junio de 2026

**Una chica inocente. solo para mayores.

  Una chica inocente. Solo para mayores.

Una chica vivía en este pueblo donde estudiaba asuntos sociales; esto fue en Jaén.

Son casas ya muy viejas, pero se vivía bien.

Años atrás también vivieron muchos estudiantes y nunca pasó nada.

Pero esta vez un chico entraba por las noches, pues tenía unas copias de llaves de cuando él estudiaba.

La chica que aquí vivía se llamaba Rosaura y enfrente había otra chica que se llamaba Laura, y eran las dos del mismo instituto, pero de clases distintas.

Bueno, todo fue bien durante algunos meses, pues un día en el recreo Laura se acercó a Rosaura y se presentó. Le dijo que era vecina suya y entablaron mucha amistad. 

Ya iban y venían las dos juntas y a veces una se quedaba en casa de la otra y estudiaban; incluso durmieron juntas las dos, pues ya eran casi como hermanas.

Una noche Laura se levantó a hacer un pis, y ella no encendía las luces, pues había mucha claridad a través de la ventana por una farola que estaba muy cerca.

Esa noche, por casualidad, miró hacia la calle y vio que este chico entraba sigilosamente a la casa de Rosaura.

Cuando en la mañana esperaba a Rosaura, esa mañana la vio con mala cara y le preguntó: ¿Estás bien?

Rosaura le dijo que no, que tenía molestias ahí abajo, además de picores.

Laura le dijo: "Tú tienes relaciones sexuales con un chico, ¿verdad?".

Yo no, para nada, pues por las noches entra un chico a tu casa. 

Anda ya, mujer, ¿cómo va a ser eso? O lo has soñado o te has equivocado de casa.

Bueno, pues deberías ir a un ginecólogo a ver qué te pasa. 

Pues sí, hoy pediré cita.

 Y así lo hizo.

Le hicieron unas pruebas y a la semana siguiente les darían los resultados.

¿Cómo fue? La doctora le dijo: Chica, ¿tienes infección en la vagina por no tomar precauciones en tus relaciones sexuales con tu chico?

Ella contestó: "¿Sí, yo no me acuesto con nadie?"

Pues, chica, aquí se ve que tu vagina está lascivamente dilatada, así que tú verás, o te metes cosas raras, no sé.  

Esta chica ya no preguntó más, pues ya se dio cuenta de lo que le dijo su amiga. Se marchó a casa y se lo contó todo a Laura.

Laura le dijo: "Ese hijo de puta te está violando de algún modo".

Así que entre las dos decidieron investigar el caso. 

Compraron dos cámaras de esas invisibles y las escondieron en su dormitorio.

Y otra en la cocina que daba al pasillo de la entrada de la casa.

Al día siguiente, este volvió a entrar por la mañana cuando ellas estaban en el instituto; cogía un pequeño bote que tenía escondido detrás de los botes de aliños. Y contaminaba los vasos con un producto que la hacía dormir y no se enteraría de nada.

Esa misma noche entró y, sacándose su atributo que la tenía bien gorda, la destapó y la penetró una y otra vez hasta correrse. Pero nunca lo hacía dentro. Después de sacarla, antes para no dejar rastro, la limpiaba un poco. 

Se largaba este antídoto que usaba; lo guardaba en la despensa de ella, otra vez detrás de unos botes de aliños.

Cuando en esa misma mañana vieron las grabaciones, vieron la tranca del tío y de ahí entendía ella que le doliera su cosa.

Este chico vivía dos casas más abajo.

 Y entre las dos, idearon un plan para vengarse.

Cojieron su antídoto; por el patio entraron, cuando él no estaba.

Echaron todo el antídoto en un vaso y lo fueron echando de vaso en vaso hasta contaminarlos todos. 

Lo vigilaron y cuando vino al mediodía, se bebió varios vasos de agua y se sentó. En la salita, ellas vigilaban por la ventana; este cayó redondo al suelo y después entraron las dos.

Lo sentaron en la silla, poniéndolo en pelota como lo parió su madre. Pero bien amarradito para que no pudiera soltarse.

  A las dos horas despertó y quiso sortearse, pero no podía; ellas dos estaban sentadas en el sofá esperándolo.

Vaya, conque tú eres mi violador; en.

 Él tenía la boca tapada con un pañuelo.

Él forcejeaba mucho; ella cogió el móvil y lo encendió, se lo puso para que lo viera mientras Laura se la meneaba hasta ponérsela bien dura, y entonces Rosaura cogió unas tijeras de estas de podar, que son curvas; eso cortaba hasta el acero y, sin más, por debajo de sus pelotas, cortó y cortó hasta quedarse con todo el paquete en sus manos.

Este se desmayó y allí lo dejaron que se desangraba seguro, pues era un gran caño de sangre el que salía.

Se llevaron el paquete y en su casa, ellas dos lo enterraron en una gran maceta de hortensias que allí tenía.

Ya no se supo nada de él, ni ellas comentaron jamás este acontecimiento. A los cuatro días denunciaron que olía muy mal por esas ventanas. 

La policía llegó y la funeraria también. Se lo llevaron ellas; antes de salir de esa casa, se llevaron el manojo de llaves que esta tenía en los pantalones.

Por más que la policía investigó, no sacaron nada en limpio, sino que pudo ser un ajuste de cuentas con alguna chica o chico que, por supuesto, las había tenido. Nadie encontró ni una sola huella allí dentro. 

 Caso cerrado. 

de Enrique Nieto Rubio 

Derechos reservados.

 En relatos cortos.


viernes, 13 de febrero de 2026

**Volviendo a un pasado remoto.


Ellos, un grupo de primitivos, ellos nuestros padres del ayer,

Era una era tan temprana que vivían desnudos; entonces, cuando el frío por las noches y las estrellas como colchón apenas si pensaban, eran como cualquier animal de aquella época.

Las relaciones sexuales daban igual. Con quienes fueran padres, con hijos y hermanos, con hermanos.

No importaba, pues ellos apenas podían pensar nada; si alguien caía enfermo, solo moría y nadie sabía qué hacer.

Pasaron muchos años. Un día, dos hermanos, chico y chica, solo se alejaron del grupo un poco, pues la comida eran bichillos, hormigas y cosas así.



Sus mentes no les daban más. Esta pareja caminaba buscando algo. De pronto, un rayo fugaz se estalló cerca de ellos en un gran árbol que quedó destruido, y con mucho fuego en sus entrañas. Ellos se acercaron y, viendo que aquello calentaba sus cuerpos del frío y la lluvia, despertaron un poco más.

Arrastraron aquellas ramas ardiendo hasta la gran familia que en una inmensa cueva se refugiaba de la lluvia.

Todos se quedaron sorprendidos de aquello, y se acercaron con temor, ya que aquello quemaba.

Al ver que aquello les calentaba sus cuerpos, todos se sentaron ante aquel fuego.



Pero sus mentes empezaban a desarrollarlas, y esta pareja dijo con señas que trajeran maderas de donde fuera, para que el fuego no se apagara nunca, y desde entonces, vigilaron el fuego entre todos.

Un niño había cogido un lagarto, que, ya muerto de un golpe, se lo iba a comer.

Pero se le cayó al fuego y, chillando por aquello, un mayor se lo sacó del fuego. Se había cocinado ricamente; su olor los despertó a todos y buscaron más lagartos y perros, como eran las hienas que los atacaban a ellos.

Así buscaron palos largos y los afilaron en punta para cazar.

Pero no sabían hacerlo, pues solo restiles les era lo más sencillo.

La pareja está; se fueron más para el río, cerca de donde explotó aquel árbol, y vieron. Que este rayo se estrelló también en una gran roca de mármol, la cual se rajó en mil pedazos.

Este chico cogió un trozo que estaba muy afilado, lo rozó contra aquel palo largo y lo peló a la perfección, dejando una punta tan fina como un alfiler. Solo tuvo que tocar la punta para darse cuenta de que aquello era un arma mortal, pues se pinchó y sangró un poco.
Se acercó al río y, viendo unos peces tremendos, se agachó en una piedra que en medio del río estaba. Cuando aquellos peces no vieron peligro, zaaa le clavó la lanza aquella y cazó bastantes peces.

Los llevaron a la gran cueva, y con palos grandes o ramas los pincharon, y los pasaron por las llamas.

Por primera vez, comían todos juntos y con mucha alegría.

Llamaremos Grinte a este chico y Flora a ella.

Cuando todos comieron, Grinte los sentó a todos frente a él y les habló en su entendimiento, entre palabras y gestos, que es como ellos se entendían, y les contó la forma de cómo podían pescar o cazar peces con sus lanzas.
Ya les contó cómo calentarse y manejar el fuego; incluso les contó que con las piedras afiladas podrían hacer armas para pescar y cazar.

Entonces esas mentes comenzaron a pensar.

Salieron a buscar esos perros, que ellos tanto temían, y en el camino ensayaban el tiro de lanza hasta perfeccionarlo, pero vieron otro animal, así como un tigre, e hicieron una emboscada y entre todos lo mataron.

Lo llevaron a la cueva; era muy grande, con estas piedras afiladas. Lo abrieron en canal, sacaron su carne.
Y su piel; la iban a tirar al fuego, pero aquello haría un humo infernal, así que la sacaron afuera y alguien la puso en lo alto de una roca sin más.
Al rato empezaron a poner la carne en el asador, como se dice ahora, y la asaron, comiendo todos un gran manjar.

Otros consiguieron matar algunas hienas y sus miedos desaparecieron; ya podrían enfrentarse a cualquier animal, por grande que fuera.

Cuando comían sus carnes, se esparcieron por la cueva, sentándose en piedras que allí tenían para eso. Otra chica se salió y, viendo aquella piel, decidió sentarse en ella, unnn su culito; se sintió muy bien.
Así que se dirigió a su padre y le dijo: Papá, por llamarlo de alguna manera, puedes cortar esa piel para cubrirme el cuerpo. Así el padre, con aquellas piedras afiladas, cogió, raspó la piel que ya se había secado con el calor de aquella roca y se entretuvo en sacar tiras de cuero finitas y, haciéndoles unos agujeros, cerró aquella piel alrededor del cuerpo de la chica; ella ya no tendría frío y todos se dieron cuenta.
Así ya hicieron muchas ropas para vestirse y se acabó pasar noches de frío; ya hicieron camas de pieles para dormir todos.

Cuando llegaba la noche, con la luz de su candela, uno a uno se sentaba frente a todos y contaba lo que había aprendido ese día y desde entonces esto sería todas las noches, además de pintarlo en la cueva, como sería todo.

Así el padre de aquella chica se convirtió en el peletero, ya que era muy mañoso.

A las pocas semanas, sacó tiritas, finas de cuero, y, doblando una vara, hizo un arco; le dio con el dedo, y hasta sonaba un sonido peculiar que le agradó y sonrió; su mente cada vez se abría más.


Cogió otro palo, el resto lo puso en medio de aquel arco y lo soltó, que casi pincha al de enfrente.

Con el paso de los años,
Otros comenzaron a secar carne en el fuego.

Llegó otra noche y el peletero contó sus logros en aquel día; sacando el arco y la flecha, lanzó una flecha y la clavó en la pared.

Eso sería maravilloso para cazar, así que fabricó para todos.

Otro contó lo de la carne ahumada, que duraría más tiempo para comérsela, y así iban aprendiendo muchas cosas.

Días más tarde, cortó tiras de pieles para hacerse cordones, y se hicieron zapatos, pues vino una con algo clavado en la planta del pie que le dolía mucho, así que el peletero también consiguió sacarle aquella espina, de unos acacios que por allí estaban.
Bueno, le dio con ceniza que la calmó bastante.


De ahí ya empezaron a ayudarse unos con otros.

Más tarde amarró a aquella espina un cordón bastante largo, le puso un palo en la otra punta y llamó a Ggrite y le dijo:
Que con aquella caña se fuera al río a ver si cogía algún pez.
 En aquella púa que era encorvada, pinchó un trocito de carne que quedó en uno de los palos de comer.

Se fue y como que pescó muchos peces; ese día estaba resuelto para comer todos. En algunos años harían cosas que varios de siglos no habían hecho nada.

Más adelante, Grite y Flora decidieron hacerse una cueva con mucha madera cerca del río y vivirían juntos los dos, pero siempre regresaban los dos por las noches para contar sus logros y de ahí salieron pescadores también.

El peletero solía quedarse en la cueva con los pequeños y recordó aquel sonido e hizo arcos para que los niños se entretuvieran y de ahí empezó la música y, entre esos inventos, también fabricó una pandereta y más tarde un tambor y vaya que la lio con los pequeños allí; no había quien aguantara, y los mandó a todos a la calle.
Más adelante se le ocurrió a Grites con la corteza de un gran árbol que, viendo que en el agua flotaba, se hizo una barca fantástica; mas también se lo enseñó a todos.

Otras parejas decidieron hacerse otras cabañas para vivir en pareja, pues vieron que así se sentirían más tranquilos.

Un día el fuego se extinguió por descuidos de ellos.

Pero Grites, que era el más inteligente, cuando sacaba aquellas piedras cortantes, vio que al darles golpes para sacarlas, aquellas soltaban chispas y, frotando piedra con piedra, consiguió hacer fuego y de ahí el mechero, jajaja.

Más tarde, otro inventó la fricción entre dos palos que también dio resultados de fuego.
Y así fueron prosperando hasta el día de hoy.


Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

sábado, 4 de enero de 2025

**Graciela y su esposo.

 Graciela y su esposo, de Enricostro.

Graciela era una libertina muy descarada; le llevaba diez años menos que su esposo y hacía lo que le daba la gana.
Él trabajaba muchas horas, pues estaba en un restaurante; mientras ella, además de gastar todo el dinero que él tenía, puteaba con todo el que quería.
Se llevaban a muerte los dos, y día sí y día no, se pegaban a medias hasta hacerse bastantes heridas.
Los dos vivían en una casa bastante grande.
Él vivía arriba y ella vivía abajo, pero el salón que estaba abajo solían compartirlo, aunque apenas si se hablaban.
En estas Navidades ella se vistió de mamá Noel, con un traje rojo y demasiado cortito.
Y con el tanga, un tanga que se le veía todo.
Cuando salió de su habitación, él le dijo.
Putón, y ella le respondió: "Cabrón, tú", al salir por la puerta, ella se agachó y todo el totó se le salía por los lados del tanga.
Él la miró y se llenó de rabia y de odio.
Así él quedó sentado y mirando la televisión, maldiciéndola e imaginando lo que les harían sus amigos así vestida.
Sobre las cinco de la madrugada, ella entraba sigilosa con un chico que venía con ella. Todo excitado, se metieron en su dormitorio y este chico se puso guarrito con ella, y sobre las siete de la mañana él se marchó.
Su marido se había quedado dormido viendo la televisión, cosa que no le impidió verlos de refilón.
Pero él, ¿qué iba a hacer, nada...? Así, al día siguiente, vino con otro y muchas veces más.
El marido estaba tan quemado que ya no pudo más.
Una noche él compró cinco litros de gasolina en una garrafa y decidió acabar con ella.
Una noche, ella no salió, quizás por la regla, qué sé yo.
El caso es que, sobre las cuatro de la madrugada, él esparció la gasolina por su dormitorio mientras dormía y prendió fuego...
Se dio la vuelta y se marchó de la casa.
Él se dejó unas barbas largas y se vistió de mendigo. Uffff, nadie lo conocía así.
A la mañana siguiente, compró el diario y lo leyó, y vio que ella sobrevivió del incendio apenas sin quemaduras.
Pocos días después, él estaba en busca y captura por la policía.
A él le gustaba el reto, después de haber vivido ese infierno con ella.
Se paseaba casi todos los días frente a la policía; incluso hizo amistad con algún agente.
A ella, el seguro no se sabe cómo, pero le pagaron todo lo asentado.
Así que su rabia era mucho más grande.
Se pasaba junto a su puerta y se ponía pidiendo con un platillo en la puerta. Ella seguía viniendo con hombres a su casa; él les pedía limosna y les daban; ella no podía reconocerlo.
Así durante muchos días.
Ya ella lo veía como algo normal, un mendigo pidiendo sin más.
Una noche cualquiera, el mendigo la esperaba y, mientras el amante o novio aparcaba, ella se marchó para la casa y, al llegar, el mendigo, sentado en los escalones, se levantó y, cuando ella puso el pie en el primer escalón, sacó un cuchillo de grandes dimensiones, apuñalándola varias veces seguidas.
Ella se desplomó en sus brazos mientras él le decía putón, putón; ella cerraba los ojos para siempre.
La soltó en el descansillo y se marchó por aquel callejón oscuro y siniestro.
Acabando así esta pesadilla que a él tanto le atormentaba.
Cuando llegó su amante, la encontró en un inmenso charco de sangre.
Llamó a la policía, que en pocos minutos llegó con una ambulancia...
De él jamás lo encontraron, solo que pocos días más tarde encontraron a este mendigo muerto junto a la comisaría, pero nadie lo relacionó y fue enterrado como al mendigo.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
Un relato corto.

martes, 20 de agosto de 2024

**Una historia que me pasó, mientras dormía.

 Una historia que me pasó mientras dormía.

Salía a andar como es habitual, llegando a enlazar con el puente San Rafael.
Se me puso el paso de peatones en verde, de la carretera Sevilla.
Y pasando tres kar de estas motos de cuatro ruedas,
Cuando iba por el centro de la avenida, estos me pasaron. Les llamé la atención con un gesto con las manos y se pararon a unos 15 metros después del paso de peatones, y ellos pensaban seguir y les grité: "¿Si te vas, te echaré una foto con el móvil y te denunciaré?".
. Este frenó y les hizo señas a los otros, diciéndoles: "¡Esperarme en la tasca que ya voy!"
Se bajó del kar, y era un armario ropero de grande; yo me asusté, pues se vino para mí, seguro para machacarme.
No me pude ni mover del miedo.
Llevaba en mi maricona un palillo de estos que comen los chinos, y lo tenía, con punta de rozarlo por la muralla de la ribera, pues era una manía que había cogido.

¿Lo saqué?
Cuando llegó a medio metro, me tiró un puñetazo; lo esquivé y, sin pensarlo, temiendo por mi vida, se lo clave en el pecho. Se encogió un poco y le dije: "¿Y esto por cabrón?". Le pegué con el móvil de plano en el palillo, clavándoselo entero.
Todos los coches seguían parados, aunque el semáforo estaba en verde; supongo que ya habrían llamado a la policía.
Este se desplomó en el suelo.
Me fui hacia su kar. Le di gas poniéndome su casco, y seguí recto hasta el próximo paso de peatones, lo atravesé y volví por los carriles del lado opuesto, pasando delante de él, que yacía en el suelo.
Lo pasé, rodeé la fuente y un chaval que lo vio todo me dijo: ¡Me llevas! ¿Sí sube?

Giraba hacia la avenida de la Confederación, paralela al río Guadalquivir, para volver a entrar por la misma dirección de donde fue el incidente. Pero antes de llegar, mi intención era tirar el kar al río, pues ahí, hay un sendero de unos cuatro kilómetros.
Pero se me acabó el camino; quise dar la vuelta con intención de tomar otro camino, que había más pegado a la orilla del río. Este chico, que era un pinta bueno, me dijo: Me dejas que la conduzca!". ¿Vale?
Cuando casi íbamos a salirnos del camino, le dije: "¿Qué me iba andando desatado del kas, que la policía lo estará buscando?", y desapareció el chico de mi vista.
Me fui andando y todavía estaba todo colapsado de coches y gente.
Así llegué a casa, con el corazón encogido, esperando lo peor.
Ya que por allí también había cámaras de televisión.
Al llegar a la puerta de casa, encontré a un vecino que me dijo que los de la ETA han dado un golpe de Estado y el pueblo se ha sublevado, provocando una guerra civil. En nada, todo se ha ido a la mierda con bombas y todo; en unos meses la guerra se ha extendido por Francia y casi por medio mundo. Era una excusa para la tercera guerra mundial.

Me alisté en él, ejercitó, luchando con los aliados franceses y los aliados italianos; la ultraderecha era la responsable de todo en Europa. Muertes y más muertes.
Ya en Francia,
Me encontré una postal de una chica francesa e italiana; era rubia, cantante y muy preciosa.
Estaba doblada Tercera Guerra Mundial¿Esta es para mí?". Así pasó el tiempo y batalla tras batalla fui ascendiendo hasta capitán de iy,fantería.
Un batalla,spués de ir pregonando que Marlene era mi novia, día tras día todo el ejército ya era consciente de que lo era, y además con pitorreo claro.
Una noche, que el desgaste de la tropa se hacía muy duro, nos enteramos de que Marlene vendría a cantarnos a todos, y además que ya había oído rumores de su novio, el soldado.
Cuando empezó a cantar, yo grité: "Es mi novia Marlene", y toda la tropa en pitorreo a la vez dijo: "Sí, la novia de Francisco, jajaja". Eso sonó más fuerte que la voz de Marlene.
Ella, ni corta ni perezosa, cuando terminó esta preciosa canción, todos pendientes de ella, dijo: "¿A ver dónde está mi novio?". Todos hicieron un espacio alrededor de él que, para colmo, estaba entodo , ¿dóndetro del bullicio, y dijo: "¿A ver, señor capitán, acérquese que no puedo verle?". Todos, jajajaja, jajajaj, se abrió un corredor en su centro y como que no era tan valiente.
Así que bajó ella del escenario, caminó hacia él y todos los focos la señalaban a ella.Cuando llegó hasta él,acérquese, se acercó y le plató un beso en los labios, que casi se cae de espaldas, y todos tiraron las gorras al viento en ese mismo instante gritando: ¡Biennnnn!

Se dio ella la media vuelta, y como si fuera un soldado más, caminó con paso erguido mientras todos a la vez gritaban un dos, un dos, un dos, hasta subir al escenario; el señor capitán quedó tocado y hundido.
Después se cerró aquel pasillo y su centro, desapareciendo su capitán entre los soldados…
Marlene cantó algunas canciones más, además de participar preciosas mujeres y hombres que bailaban.
Aquello fue un bum para la tropa, que les subió la moral a tope. La tropa, después de desactivar a Francia de sus enemigos, lo hicieron en España los sublevados, quedaron reducidos, y detuvieras a toda la cúpula ultraderechista y en gran parte de Europa también.
Españoles y franceses embarcaron en aviones desde uno y otro país y desembarcaron en Italia; resistieron como colosos derrotando al fascismo, pues eran unas minorías.
Restablecido el orden.
El capitán congregaba a la compañía, pues todos lo agasajaban preguntando cómo era ella.
Él se sentaba en el centro y, girando a su alrededor, les decía: Ese beso era todo amor y paz, esos ojos, esos labios, labio, madre mía, qué mujer.
Sacaba la foto de su guerrera y con su linterna la mostraba a todos, enamorándolos por aquel amor.
El capitán, cada vez que se enteraba y podía, iba a verla y hablaba mucho con ella después de cada actuación si ya se querían mucho.
En este último desembarco, por tierra, mar y aire, casi toda Europa se volcó en acabar con esta guerra de mentiras y conspiraciones, que también colaboraron en corromperlo todo: Rusia E Israel, que serían sancionados duramente durante los próximos años.
Cuando un día nuestra querida Marlene Actuaría allí para todos ellos, pronunciándose en matrimonio, en breves días
Con nuestro querido general, que a base de luchas y méritos llegó hasta esta graduación donde se casarían en compañía de todos sus familiares aquí en Italia.
Fue una guerra corta de cinco malos años que tuvo al mundo en la cuerda floja.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

lunes, 17 de octubre de 2022

.*.El bosque feliz de Enricostro.



 En este hermoso bosque, hoy la naturaleza vuelve a brillar, en este mundo de contaminación, se ha parado el tiempo y entre majestuosos árboles, gigantes, florece esta preciosa margarita para adornar el entorno.

Crece recta y erguida, orgullosa entre sus amigos, los árboles, que la protegen en su entorno.
Los árboles le susurran cánticos de vida, mientras ella mira hacia arriba queriéndome besar.
Y en ese entorno tan apacible y tranquilo, los árboles abren sus ramas para que el sol consiga acariciar a esta hermosa margarita, que en el transcurso de su corta estancia, vigila alegremente para que a su alrededor salgan sus hermanas, para hacerle compañía.
Pero ella, está alegre y contenta, pues no se siente sola, al revés alegre, pues, es la más hermosa del bosque.
Ella esperará alegre, a que miles de incestos y lindas abejas, consigan besar su rostro, para transmitir
el néctar de su piel, y así poder esparcir su polen, para repoblar todo el bosque, y así conseguirá en la próxima primavera iluminar todo de ese precioso color amarillo.
Pronto les acompañarán preciosas amapolas moradas, junto a esos lirios blancos que están por salir. Y entonces es cuando este bosque vivirá sus mejores momentos de felicidad. FIN
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
relatos cortos. 
IR.IO.DD.IC.VR.