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jueves, 6 de agosto de 2020

.*.Carta de un adiós, de Enricostro.

Encabezados y despedidas de cartas Correspondencia personal

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Carta de un adiós, de Enricostro.

Hoy me levanté triste, después de una pequeña discusión contigo.

Ya sé que tienes que marcharte, pues el otoño está por entrar.

Solo me distes un mes de amor y felicidad. Me prometiste tres meses, este año pasado.

Pero ya veo que no fue así. Y hoy ya temprano te encuentro vestida, asomada a la ventana con tu cafecito en la mano y el bolso sobre la mesa.

Unnnn... me escondo, con lágrimas en los ojos. No quiero que me veas llorar.

Hoy es el fin de todo un año de esperar. Y tampoco ha sido un buen mes de amores y pasión, verdad.

Sí, o me sospecho, que tu amor ya se enfrió, lo noté en ese primer beso, que tuvimos en el encuentro, en la estación. Algo me dijo, que ya no eras tú, pues cuando te besé. Miraste hacia atrás. Como que algo dejabas en tu caminar.

Días fríos, noches de desamor, de pasiones y desplantes con mucha discreción. Y esa preciosa sonrisa tuya, que este verano no la vi yo.

Pero no me dices nada, tú no quieres decir nada. Pero yo en tu mirada mi... amor sé que ya no estas.

Cuantos rumores yo escuché, que ni caso ni nada, esperando me quede,"" que tú me quisieras contar"" esas cosas que te pasan, que son lágrimas, no más.

Más, cuando te hayas ido, te mandaré esta postal, con todo lo aquí expuesto. Por si decides regresar.

Cosa que dudo, pues no ha habido: ni amor, ni felicidad.

Más no encontré tu cuerpo, en este mes, no más, tus pasiones eran muertas, tus besos secos, no más.

Sé que no volverás me lo dice el corazón. Y tu cobardía y la mía, no nos dejarán aclarar, esos rumores fallidos o reales que más da,

solo te pido Mujer, una cosa nada más, que si no quisieras volver que sea por otra felicidad. Mucho más grande que la nuestra, y que me sepas explicar, con palabras por escrito, ya que de frente na de na.

Adiós cielo mío, adiós, que seas feliz, pues si no quieres regresar.

Si algún día te sientes infeliz. Recuerda que aquí está tu hogar, por si te quieres venir.

Te deseo bendiciones, amiga que yo sabré esperar.

Sé que tienes una niñita... Que ni es mía ni na... Pero no te guardo rencor, ya lo sabía ... El mismo día que nació, pues mi hermano fue el doctor. Que en aquel hospital te asistió.

Aunque he contado los meses, y mía seguro que es... pues estuviste conmigo todo ese mes. Pues si son nueve meses y no me falla la razón. Contando desde ese mes... me salé justo, digo yo.

Que no lo quieres reconocer, eso no importará... pero si ella necesita algo... mía o no... aquí está su Papá.

Más no le faltará de nada, si tú lo quieres aceptar.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos reservados de autor.

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martes, 4 de agosto de 2020

.*.Carta de una guerra. de Enricostro.

Mi amor, de Enrique.

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Mi amor, ya por fin estaremos unidos para siempre, tu sentir, es mi vida, te amo mi cielo, tantos años separados.
Tantos años de angustia, en esa maldita guerra.
Una guerra que por desgracia no era nuestra guerra.
Y tu mi cielo, tantos años sin podernos ver, siempre por carta, era muy triste.
Esas noches, que de luna llena, tú llorando, me escribías,
mientras yo, con un fusil, en una maldita trinchera,
llena de barro, y compañeros muertos, a mis pies.
Yo le pedía a Dios, que aquello acabara ya.
Sabes mi cielo, yo leía tus maravillosas cartas,
cuando el relevo llegaba, con una pequeña luz,
de una lamparilla, mientras mis compañeros descansaban.
No tenía tiempo de morir, tus lágrimas se juntaban con las mías,
y eso me reconfortaba, y me daba fuerzas para seguir.
Te adoro, estar ahora, cuerpo con cuerpo, piel con piel,
me parece todo un sueño, tenerte y desearte sentirte y que tú me sientas, más no sé amor mío, si tú me aguantarás para siempre.
Pero hoy soy un tullido, te prometo, amor mío, que no te arrepentirás, de este tiempo perdido.
No te faltará de nada, pues teniente he sido, con honores, me licencio y con muchos amigos.
Cuánto te amo, amor mío, eres la mujer más bella, de todo el mundo, y contigo he renacido.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.

.*.Una carta para quemar. de Enricostro.



Una carta para quemar. De Enricostro.*


Mi querido amor, tu mi niña de la ilusión, esta carta, mi cielo, te la envió con todo el dolor del mundo.

¿Recuerdas esta foto del corazón que nos hicimos en la feria de abril, aquí en Sevilla? Fueron unas vacaciones maravillosas, donde vivimos todo intensamente y hoy con lágrimas en los ojos, la miro y con ese dolor que dentro de mi corazón aún está latiendo por tu ausencia que jamás regresará.

Fueron quince días de ensueño entre ferias y recorrer el casco histórico de Sevilla.

Todo en ti eran risas y cantos, todo era maravilloso, aún cuando cierro los ojos, te veo en aquel hotel que después de toda la mañana, andando de un sitio a otro, en la siesta, lo pasábamos maravillosamente, haciendo de todo. Y mucho más cosas impensables para este cuerpo mío.

Todo iba tan bien que yo me sentí el hombre más afortunado del mundo.

Y como te ponías delante de mí en el dormitorio, ¡¡uff!!, aún me estremezco.

Pero esta vida traidora se mofó de nosotros. Y decidió machacarnos intensamente.

Sé que fue mía la culpa, conduciendo bebido que salimos del último día de la caseta aquella.

De regreso a casa y sin haber descansado esa rueda maldita que se salió del coche cuando corría a alta velocidad y tú me decías ¡¡sisi, más fuerte, sí, corre más!!

Más decías y la curva aquella ninguno la vimos, nos creímos que estábamos en una de esas atracciones que suben y bajan.

¡Pero qué árbol más grande!, jamás vi un árbol tan tremendo, pillaba todo el ancho del coche, sí, casi lo rompimos sí, pero el premio eras tú, y te perdí, lo siento tanto que cada vez que lo pienso mis lágrimas caen a borbotones, nadie sabe cuánto tiempo estuvimos dentro de ese coche inconsciente.

Cuando nos rescataron, ¡qué pena!, tú estabas forradita de chapas y hierros por todo tu cuerpo, yo cuando me recuperé eran ya semanas y aún sigo sentado, pues ya jamás me levantaré de esta silla con ruedas, se ve que lo nuestro era rodar y rodar.

Yo declaré que solo fue esa maldita rueda que se soltó, y aunque fue así, tal vez si hubiera ido fresco y descansado... los reflejos hubieran sido otros, creo yo.

Pero qué más da de quien fuera la culpa ya el daño está hecho y quizás se pudo evitar.

¡Nooo, mi amor!, no solo te maté a ti, maté a tus padres también, ellos que te amaban tanto!

Así me despido de ti, esperando pronto estar contigo, pues esta vida para mi yo no la quiero.

Más para que esta carta llegue a ti la quemaré dentro de unos minutos y que estas cuatro letras suban convertidas en humo.

Cuanto lo siento mi amor y cuanto me distes en estos cuatro días vividos.


Enrique Nieto Rubio.

Derechos reservados.

y.m.d0yp.d.0.vd.

viernes, 30 de octubre de 2015

*Carta a una dama enamorada de Enricostro.



Hola mi linda enamorada, hoy por fin sé de ti y no por ti... una linda pajarita, íntima amiga tuya; me contó que te casaste. 
Me alegro por ti, pues aunque siempre te amé, también te perdí. 
Me ha dicho lo hermosa y preciosa que estás, como una virgen.
Cierto es, que ha sido un largo caminar en el tiempo... 
Y cuando hagas el amor con él, espero no le hables de mí;  
y mucho menos a susurrarle mi nombre, como solías hacer. 
Me pregunto: ¿Será mejor que yo Quizás.?..
 Pues yo te anhelo.
Más no creo que él, te trate con la misma dulzura, que te trate yo... o tal vez sí.
Cuando tomes el cafecito de la sobremesa, como solíamos hacer; 
contándonos cosas hermosas... ¡Ten cuidado, no nos confundas! 
Pues con él no has vivido suficiente, todas estas bellas cosas... ¡Nooo! 
Si algún día, en un momento de desahogo... le hablas de mí;  
si crees conveniente, cuéntale que fui malo, dile que fui lo peor. 
Que encuentre todo lo malo de mí, para que él te trate mejor.  
Pues sé que fueron malos momentos aquellos últimos años. 
Sé que sufristeis mucho; yo estaba perdido, y no me preocupe de ti. 
¡Sí! Lo sé... bien merecido lo tuve, y mi castigo he pagado con creces... 
Pues ahora estoy en soledad, porque perdí la flor más bella de mi jardín. 
Ahora sé que nunca más regresarás... y esto no es fácil de aceptar. 
Nadie te podrá igualar, y tu lugar... nunca alguien ocupará. 
Desde que te fuiste, jamás intenté conocer a alguien más...
Pues sé qué mujer como tú... más bella, hermosa y buena;  
no existe en este mundo terrenal... porque creo que eres única.
Por lo que felicito a ese hombre que de ti se ha enamorado... 
Espero y deseo de corazón, que no sea un cretino como yo. 
Que sepa amarte, valorarte y protegerte en todo momento; 
para que así, tú puedas ser por fin verdaderamente feliz 
Hoy me encuentro viviendo solo y vacío en este mundo... 
Tan solo soñando con aquellos recuerdos vividos junto a ti. 
Adiós, hermosa mía, que tu vida sea por siempre de ensueño;  
pues anhelo que tu alegría y bienestar sean imperecederas. 

De: Enrique Nieto Rubio 
¡Este que te adoro en su momento, y hoy lo hace solo en sueños! 
*Derechos Reservados*