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jueves, 10 de julio de 2025

**La rata ancianita. (para mayores)

  

La rata ancianita.
Érase una vez en un castillo
Por entonces tenían muchos creados; ellos eran los Duques de Chichi Nabo.
Vivían a lo grande y los criados dormían en los sótanos cerca de la caldera; bueno, allí se estaba muy calentito, y el Duque, que vivía en lo más alto, siempre que tenía frío, en vez de acurrucarse con la duquesa, que ella sí que tenía calorías,
Que no se entere nadie, era como una bombona gigante pero muy torneada...
Pero eso no nos importa, ¿verdad?...
A lo que vamos, yo soy esa ratita anciana, hoy y os escribo este cuento para que sepáis los secretos de esta casa.
Nosotros vivimos aún más abajo y más calentitos, pues mi marido sí que era friolero, además de ser un canijo de aúpa...
Arriba en la cocina sobraba la comida, a espuertas, y se tiraban todos los días cientos de kilos, aunque no se tiraba nada, pues lo que pillábamos nosotros y lo que se llevaba el mayordomo, que era todo, este sí que fue un listillo.
Saben, se hizo millonario, pues con todo lo que sobraba y lo que él arrastraba.
Cerca del castillo él tenía una granja que era de sus padres, y criaba de todo; tenía unos cerdos de dos metros de grandes y unas gallinas que ponían unos huevos... Ufff, qué grandes y hermosos...
A lo que vamos, en sus mejores años el Duque todas las noches se la pasaba con una doncella que estaba de muerte; siempre le buscaba las vueltas al Duque, y la pillaba en aquella bañera en pelotas picada. Ella se lo afeitaba todo, pues gustaba de ser comida entera.
Mi marido acostumbraba a espiarlos; bueno, él decía que vigilaba…
Claro, el duque, con ropa y todo, se tiraba encima y siempre se la comía enterita.
Esto era día sí y día también.
Un día la duquesa, que carecía de entretenimiento, se dedicaba a espiar a la servidumbre, y pilló al mayordomo llevándose los desperdicios a su granja y lo siguió...
Este llevaba la carretilla llena; como era cerca, no tardaría mucho, además de pillar a su marido de pasada, fornicando con aquella mujer.
Pero le dio lo mismo. Pues ellos no lo hacían desde hacía muchos años, que su hija se fue a Francia a estudiar, y ya no vendría, pues era la más pequeña de los ocho hijos que tuvieron.
A lo que vamos, mientras el mayordomo echaba la comida a los cerdos, ella apareció de repente, frente a él, al otro lado de la valla; él, con los ojos desencajados, no supo qué decir, quedando estarcido.
Ella le quiso dar un escarmiento, y despacio se fue quitando ropa, y la fue tirando entre los cerdos, que entre ellos se devoraban la ropa, comiéndose todo el sujetador y las enaguas; ya solo le faltaban esas tremendas bragas, que también se las comieron los cerdos...
Así que ella se echó entre la paja y le dijo: "Ven, que tenemos que ajustar las cuentas".
Bueno, después de todo, el mayordomo hacía tiempo que tampoco se comía una rosca, así que se tiró encima y ella se abrió de piernas, y aquello parecía el túnel del tiempo, pero esos pechotes eran tremendos, que llenos de paja, él no desperdició ni un milímetro.
Así hasta terminar extasiado, pues ella no tenía hartura y estuvieron hasta tarde...
Él le dio unas sábanas, y se cubrió entera, pues iba desnuda al castillo, que el mayordomo la metió por su salida secreta.

Llegó a su dormitorio, se metió en el baño tan ricamente, que ese baño le supo a gloria; tocó la campanita del mayordomo para que él subiera, entró a sus aposentos y desnuda en aquella bañera gigante, hecha de bronce fundido,
Le dijo: "Ven, acércate". El mayordomo se acercó y, mirando aquel almejón, dijo: "¿Quería algo la señora?".
Sí que me he dejado allí el jabón, y cuando fue a dárselo, ella tiró de él, metiéndolo dentro. Ya no te me escapas, bribón…
Pelearon amorosamente y, ya empapado, ella lo sacó de un empujón fuera y, riéndose a carcajadas, le dijo: "¡Esta noche te quiero aquí sobre las diez!".
Así que esto es lo que me contaba mi marido, y claro, yo me ponía cachonda, y lo pagaba con él, que también venía verraco de ver tanto sexo...
Así pasó muchos años, se hicieron muy mayores; un día el duque murió y estaba empalmado. Se supuso que estaría con alguien, pero nadie dijo nada; se la doblaron y lo metieron en una caja de pino; eso sí, la caja olía maravillosamente a piñones.
Ella murió pocos años después, y hasta hoy, como ya no había comida ni nadie que la pusiera, mis hijos se fueron marchando y ya me ven. Con mis libros, me paso los días y escribiendo a todos mis hijos; ¿qué otra cosa no me apetece hacer? Bueno, de vez en cuando llega Paco, una rata vecina que es de mi edad, y nos contamos nuestras batallas; que alguna vez se me pone meloso y tengo que darle meneíto, ja, ja, ja.
Fin.
Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

Relatos.

domingo, 16 de octubre de 2022

.*.El solitario Juan de Enricostro.

  

El solitario de Juan, es un chico carismático, lleno de ilusiones pero un solitario amigo.
Siempre salíamos juntos, con otros cuatro amigos más, si recuerdo que todos los domingos íbamos al pueblo, donde unas chicas preciosas nos esperaban, después nos íbamos a la alameda y dábamos unos peroles fantásticos, lo pasamos maravillosamente.

Juan tocaba la guitarra muy bien y disfrutamos con él y las chicas.

Él se pegó a la más bonita, era Laura, que preciosa era.

Así estuvimos años y también nos íbamos al cine, estaba bien Pero Juan era raro.

De pronto le daba el volunto, y se largaba sin decirnos adiós, y se iba a su casa.

Era un domingo en el cine, salió lloviendo, y Laura le siguió, pero él ni caso, ese día, llego a su casa, laura entró con él y discutieron.

Él, frente a su ventana, vio como ella se marchaba por última vez.

No era mala persona, solo un poquito raro, él nunca daba explicaciones,
ya hoy, con 60 años, vive con su esposa, pero sigue siendo un hombre distante.


De pronto lo ves en el bar, que salé

 y se va a casa o se pone a andar.


Yo me lo encuentro muchas veces, y nos saludamos y él sonríe cortésmente y poco más.

Este es mi amigo Juan el guitarra.
Bueno, lo que sí es cierto, es que ninguno llegamos a cuajar con aquellas chicas.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

viernes, 7 de agosto de 2020

.*.Abraham, un escultor de grandes obras de mármol.

 


Una mancha de semen sobre la Afrodita de Cnido
Abraham, un escultor de grandes obras de mármol.
Un día, se empeñó, que quería hacer a la mujer perfecta, 
a tamaño real, 
buscó a las mejores modelos, y fueron muchas, 
pero a ninguna la veía perfecta.
De cada una de las modelos, fue creando primero en barro, 
y después, en yeso, de una, le sacó la cara, la mujer más bella del mundo, de otra el dorso y así, fue día tras día formando a la mujer perfecta.
Era un encargo de un multimillonario, que le pagó una gran suma de dinero.
Conforme pasaba los meses, su inquietud fue aumentando por esta mujer, que en el fondo no existía en la tierra.
Pasaban los meses y estancado no podía seguir, los taladros se les rompían, hasta que terminó dejando la obra a medio hacer.
Su cabello, no encontraba pose, para él, y se agobiaba, y llegó a un punto, estresante.
Le devolvió todo su dinero, a este hombre, diciéndole que le era imposible hacerla,
sus temblores, cada vez eran más grandes y largos, terminó con su botella en la puerta del taller.
Abraham soñaba cada noche con ella y hasta le hablaba, incluso hacían el amor, llegándose a enamorar, locamente.
Se despertaba cada noche asustado, y con muchos sudores, su obsesión era tan grande que apenas si dormía, 
y se asomaba a verla aunque la tenía con unas sábanas por encima.
Un día, de primavera, se fue al parque, a pasear muy relajado y extraño, con una paz tremenda y alegre, no sabía por qué, pero lo estaba.
Se cruzó con una preciosa mujer, con sus cabellos negros ondulados al azote, del viento, que los acariciaba.
¿Ella lo miró de reojo, como diciendo:¡este es un loco? Y aligeró el paso.
Abraham se quedó mirándola fijamente y se fue girando, conforme ella iba pasando,
firmando en su mente esos cabellos preciosos que llevaba, pero él no dijo ni palabra,
se volvió inmediatamente hasta su taller, la descubrió y comprobó que su obra ya estaba completa, con esos cabellos vistos por él.
Él, sin darse cuenta, cada noche se levantaba y la fue formando inconscientemente.
Realmente era tan hermosa, que no fue capaz de deshacerse de ella, y en su pequeño jardín, que daba a la espalda de la puerta principal, allí en su centro, la puso y todos los días se sentaba frente a ella, y le hablaba.
Todas las personas que la veían, se quedaban enamoradas de esta estatua, de mármol puro, blanco, como la leche.
Y todos le hacían fotos, y terminó por hacerse muy famoso, aunque nadie pensaba que él era su escultor.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor. 

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sábado, 11 de abril de 2020

.*.Detención ilegal por el virus de Enricostro.

Confinamiento con un familiar con Alzheimer: actividades para ...

Detención ilegal por el virus de Enricostro.
Hoy sábado 11 4 2020,llevo ya casi dos meses en reclusión domiciliaria, condenado por un maldito juez llamado coronavirus, un ser tan insignificante como mal bicho,
él me vigila por la ventana, me vigila al sacar la basura, no me deja que me acerque a nadie, pues no quiere que nadie me liberé, y me tiene aquí preso,
me acusa de destruir el medio ambiente, por derrochar, por ensuciar el aire,
:dice que soy destructor.
Me asomo por la ventana pido ayuda, pero no hay nadie, el mundo parece vacío.
solo veo muchos pájaros cantar, mientras sigo aquí sentado comiendo hamburguesas, salchichas, y todo cuanto está a mi alrededor. Miro televisión, oigo la radio, hago de todo y de nada.
Esta es mi prisión en soledad, no tengo ganas de nada, me tengo que resetear, más no sé qué hacer.
He pintado, arreglado cosas, he escrito, me acuesto, me levanto, ya todo es igual, esto es de locos.
Soy mi mismo carcelero por algo que no se ve, aun teniendo las llaves abro la puerta, pero no consigo salir. Dicen que me moriré, si lo hago. Y me siento.
Hoy he cambiado de silla, y me parece otro lugar, pues todo está cambiado, nada es igual. he visto otras cosas, otros paisajes, otra forma de pensar. y estoy sonriendo, ya nada es igual, si me meto en la cocina algo se me ocurre, y me pongo a organizar ufff otro día he echado, me volveré a sentar.
Ya es de noche y mañana, Dios dirá.
Suena el reloj de la iglesia, son las seis de la mañana, nada más, en el silencio de la mañana, un gallo se oye cantar, que extraño jamás se escuchó un gallo cantar.
Bueno, qué más da, ya es otro día y un cafecito me he de tomar.
Hoy viajaré al otro lado de la casa, que allí hay, una puerta que hace años que ni se abre, de por sí, está llena de cosas, le llaman guardilla o trastero, que cosa verdad. Pues no sé qué es lo que hay allí.
Quizás sea una cueva de brujas o de fantasmas, no sé, pero hoy será un día muy largo, ya lo creo, y además de tristón, pues está nublado y tal vez hasta llueva.
Así que veré qué hay en esa cueva.
Lo sacaré todo sí, así que me dispongo a trabajar duro, veo muchos libros, los llevaré al otro lado de la casa, una merecedora, un espejo, muchas cajas de no sé qué serán, más cajas, un mueble de entrada uff cuantas cosa.
Son las doce del mediodía y queda casi todo y sigo sacando hay de todo hasta joyas, sobre todo sartenes y paletas¿a qué les dije joyas? ¡No! "eran ollas".
Pero es divertido, hay muchos recuerdos de familia, hasta una cuna, una palangana, persianas, un reloj de pared, y es muy grande, otro de cuco que gracioso que a lo mejor hasta funciona, un gran televisor de esos grandísimos, que tiene un culo ancho ufff como pesa.
Cinco albunes de fotos,
me he sentado a ver las fotos, y me lo estoy pasando muy bien.
Todo lo que hay, ya son las nueve de la noche, se me fue el día y no me di ni cuenta. Así que comeré algo y me iré a la cama, pues estoy agotado.
Vaya otro día de confinamiento, Dios quien puso tantas cosas en el piso, que no se puede ni andar,
off ya ni me acordaba, tomaré otro café, son las diez de la mañana, y me he propuesto averiguar el fondo de ese cuarto.
Así que seguiré sacando cosas, dos camas desmontadas, una lámpara de pie, sillas de playa, sombrillas, una pecera, un armario, y está lleno de todo, abro la puerta y está lleno de fotos de boda, cámaras de video y de fotos hasta una polaroid en su caja, madre de cosas los cajones a reventar mecheros llaveros, más fotos hay de todo, y unas colecciones de coches de época, chiquitos que de niño tenía, que bonitos que son.
Este trastero es una joya, pues, tiene hermosos recuerdos de mi niñez, montones de fotos de los abuelos, que no entiendo por qué están aquí solas y no con los álbum de fotos,
no sé, lo menos, doscientas fotos, así que con ellas tendré otro hermoso día para pasar.
Todo lo de los cajones lo clasificaré y lo dividiré en cajitas, y tendré más hermosos días.
Pues mi curiosidad es cada vez más grande, por ver el fin de este cuarto, así que sigo sacando y sacando, hoy, un diábolo, de quien sería a quizás de mi hermanita,
ooooo cuantas cosas hay en este mueble de coqueta, era de la abuelita, la pobre se quedó sólita ya muy mayor, y mis padres se la trajeron a casa, era tan buena y se reía mucho con nosotros.
Pues aunque no lo creáis, éramos diez con papá y mamá,
cuantos recuerdos hay aquí guardados con razón la puerta ya no se podía ni abrir.
He seguido sacando cosas, una aspiradora, rulos de pintura, un sillón donde el abuelo solía sentarse cuando venía a casa de visita, a él solo le gustaba este sillón y recuerdo que cuando el abuelo venía, mis hermanos y yo nos queda vamos en este sillón todos sentados, haciéndonos los locos,
y cuando el abuelo entraba al salón, con su bastón nos corría a palos, y todos nos cachondea vamos de él, corriendo por toda la casa, pero era maravilloso.
Él se sentaba, sacaba su pipa y se ponía a fumar como lo que era un gran señor. Y cuando ya se marchaba por la tarde noche, nos daba cinco duros a cada uno y qué contentos nos poníamos era un abuelo maravilloso.
Bueno, ya me hizo caer una lágrima que hasta me pareció ver el sillón moverse.
Se me ha pasado el tiempo.
Ya es de noche y estoy viendo todas sus fotos, cuantos recuerdos se ve entre las fotos, aquella casa de ellos tan grande y hermosa que vivían en el casco viejo de la ciudad.
 Hola a todos ya por fin le vi el fondo a este cuarto de los recuerdos.
Y ya que está vacío lo pintaré y se quedará precioso.
Esto me llevará dos días más, pero bueno, ya no me importa, no tengo prisa total, nadie vendrá de visita. Ya que el mundo entero está recluido.
Buenos días a todos, hoy me dispondré al arte de pintar, pues tengo pintura, rulos, brochas, sí, es divertido, ala a pintar
Se ha pasado todo el día y ya está lista que ha quedado preciosa.
Ahora iré metiendo todo bien organizado.
Pero apartaré dos ordenadores de estos de torre eran de mi hermano.  Los limpiaré y los desmontaré, a ver si después funciona iré apartando todo cuanto quiero mirar, para arreglar y los álbum y fotos suelta.
 Todo esto lo apartaré, para organizarlo y los álbum irán al salón, y colgaré algún reloj de estos y ya cambió toda la casa, ja, ja, ja
bueno ya me paso días bien ocupado, en lo que hago y tengo que hacer.
Ya por fin he metido todo bien organizado y aunque las cajas llegan al techo he dejado media habitación vacía, todo esto ha sido una gozada y de último meteré todos los juegos de mesa bien puestos, pues antes nos divertíamos mucho todos los hermanos sí.
Un día más, hoy les toca a los álbum de fotos, y estos albunes de sellos, este era del abuelo tiene sellos antiquísimos y son preciosos, los miré con una lupa y lo bonitos que son, hay unos de caballería lindísimos sí.
Bueno, estoy calculando las fotos por su edad, según veo en ellas.
Las organizaré y las pondré en el mueble del salón.
Bueno, me llevará todo el día, pues no tengo prisa.
Ya cuando terminé con todo esto, habrán pasado algunos días y si me quedan más días, desmontaré cuarto por cuarto y, ya que estoy liado, los iré pintando todos, y el salón para el final.
Más para entonces espero ser liberado de esta prisión que es mi hogar
saludos a todos
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.

miércoles, 25 de marzo de 2020

.*.Un mundo como este de Enricostro.

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UN MUNDO COMO EL NUESTRO
Eran personas de hoy, todos teníamos de todo, el mundo avanzaba, las guerras habían terminado, todos éramos muy felices aparentemente.
El mundo era feliz, teníamos casas, familias, coches, móviles consolas, televisiones grandísimas.

Teníamos de todo, nadie pasaba hambre, la energía era derrochada kilovatios en segundos.
Todos íbamos a lo grande, nadie pasaba hambre. Todo era derroche mundial.
África, los países islámicos, Irán e Irak todos eran países ricos y las religiones quedaron en un tercer plano.

Pero había un planeta que a millones de años luz nos vigilaban.
Como nosotros intentamos ver otros planetas, desde nuestras, antenas, pero en este mundo sus telescopios son cientos de veces más potentes.

Ellos nos viene vigilando desde hace cientos de años.
Hace poco nos enviaron un mensaje cifrado.
De lo que para el año 5000 aproximadamente, este mundo iría escaseando todo en alimentos y energía, pues nuestro derroche de todo era lo más.

Pero no le han hecho ni caso, y se lo han guardado este mensaje.  Para ellos la distancia es tan grande, como para nosotros, a pesar de sus adelantos.
Ya que son millones de años luz.
Ellos quieren ayudarnos, pero un aviso a millones de años luz, son muchos millones de años, que quizás no llegue, pues para entonces quizás ya ni estemos.
La tierra está completamente iluminada día y noche con luz artificial que casi parece una estrella, y somos un blanco perfecto para otras civilizaciones de otros mundos.

Estamos calentando tanto este mundo, que pronto comenzaremos a pagar por los derroches y despilfarros.
Han pasado los años, y ya empezamos a sufrir escasez de todo.
El mundo es un caos, todo ha explotado, las gentes se matan a millares, saqueos, robos, no hay leyes ni mandos, todas las ciudades arden por los cuatro costados, los Estados Unidos son como una guerra, los tiros salen de cualquier ventana, disparando a todo cuantos caminan o a sus coches incluso de ventana a ventana, todos matan y miles mueren Pronto. Las plagas y enfermedades se apoderarán del resto de humanos.
 Esto será el fin de una civilización, quizás la penúltima. Antes del 5000...

Año 4500 el mundo se muere. Ello nos miran desde lejos y han visto la devastación de la tierra.
Militares tirando a matar, por todas las ciudades, millones de muertos
Quizás para empezar de cero. Fin.
EL DERROCHE Y EL DESPILFARRO, puede que acabe con este mundo antes de tiempo. 
De Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

.* .Una carrera de estudios de Enricostro.(para mayores.)

 
Terminamos de estudiar en el instituto. Antonio, María y yo... juntos decidimos ingresar en la universidad, para estudiar asuntos sociales y demás.
¡A y Mi nombre es Juanjo! Antonio y María son pareja. Bueno medio pareja. El caso es que nos tuvimos que desplazar a otra provincia, esta es Jaén en Andalucía.
Pero nuestro poder adquisitivo es escaso. Entonces decidimos irnos juntos y alquilar un piso, pero la madre de María, decidió también venirse con nosotros, pues dejar a su hija con dos chicos, tampoco lo veía muy bien. Pues ella es una madre separada desde hace siete años.

En Jaén, alquilamos un piso todos juntos, cada uno teníamos una habitación. La madre de María encontró un empleo, y entraba a media mañana y después a las cinco de la tarde.
Yo me busqué un trabajito, de noche de camarero y entraba a las 9 de la noche. Y la universidad entraba por la tarde, a las cuatro. María y Antonio entraban de mañana.
A los tres meses, las cosas empezaron a complicarse. Antonio lo vio María una mañana ligándose a otra chica, y María empezó a cabrearse con él. Todo eran discusiones.
Una tarde después de almorzar, yo siempre me echaba una pequeña siesta y había bebido bastante gazpacho, pues me gusta muchísimo y en la siesta me quedé frito.
Pero ya saben, los hombres cuando dormimos... si nos estamos orinando se nos pone eso bien tieso; y por lo visto durmiendo se me salía la puntita por encima de los calzoncillos, y entonces entró María.
Algunas veces cuando veía que podía llegar tarde me despertaba. Al entrar vio aquello y no tuvo más que tocarme la puntita, como broma supongo yo.

Di un salto de muerte, y ella se asustó retrocediendo bruscamente con tan mala pata que tropezó, y se dio en la cocorota, con el pico del armario, y se hizo una chispa de sangre.
Yo corrí a por un trapo mojado en agua, y algo para curarla, le limpié la herida. Yo estaba sentado en la cama, y ella de rodillas en el suelo con la cabeza en mis pies. Cuando me disponía a echarle micro mina entró Antonio.
Creyendo que María me la estaba eso haciéndomelo con la boca, Antonio sin pensarlo me dio un puñetazo, tan grande, que me dejó" Cao" Estrellándome, contra la mesilla de noche y me dejó inconsciente.
María empezó a pegarse con él, por todo, en ese instante, la madre de María entraba en la casa. María lo estaba echando a la calle, diciéndole de todo, la madre de María no se lo pensó y le dijo:
¿Recoge todas tus cosas, y te vas de aquí, venga.?
Antonio se fue con otra compañera de la universidad.
María era una chica guapísima y estaba muy bien, poco a poco fuimos intimando y bastante rápido. Aquella punta, que después me explico, le había hecho mella, en su mente.
Con él tonteo, María se acostumbró a dormir la siesta conmigo, la madre lo sabía, solo era dormí nada más.

Una tarde, ella entró en mi cuarto y se subió encima y empezamos a hacer el amor locamente. En los gemidos; entró la madre a la casa, y María se había dejado la puerta abierta, cuando me di cuenta ya era tarde. Ella se balanceaba encima de mí, como si montáramos a caballo.
Lentamente yo vi. De refilón la cabeza de su madre, que miraba por la rendija, así que no hice ni caso para qué.

Ella estuvo bastante rato, mirando, hasta ver cómo su hija se corría tremendamente, y yo con ella. Cuando terminó, la madre se marchó a la cocina, y disimuló como si no hubiera visto nada. Yo me levanté para ir a la universidad y después me iba a mi trabajo.
Transcurrió el tiempo. Yo como siempre me acostaba tarde, pues salía a las tres de la madrugada.
Una mañana, cuando dormía, las persianas estaban siempre cerradas, para que la luz no entrara.

Esa mañana, María entró en mi dormitorio, estaba desnuda, se subió encima de mí y despertándome con mordisquitos, empezamos a hacer el amor. Pero su pasión era demasiado rápida y sus pechos, parecían más grandes.
Olía demasiado bien, con un perfume diferente, y como besaba, era tremendo, yo entre sueños no conseguía centrarme en las formas.
Acariciaba ese cuerpo y mi excitación era tremenda. Ya empezaba a gemir y gemir hasta correrse, yo solo de oírla, también me fui de gusto, oooo qué sensación tan linda.

Me acarició la cabeza, con sus dos manos y salió de la habitación, sin decir nada, con la luz de la puerta vi.

Que era la madre de María, y seguí durmiendo. Cuando me desperté. Allí estaba María, esa semana tenía la regla y la madre lo sabía. Me fui a la Universidad, como siempre, todo siguió igual, la mirada cómplice de la madre de María era para mí muy excitante.
Pasaron los días y ella volvió a repetir, en varias ocasiones, aquel encuentro. Yo me dejaba, era fantástica la de cosas que me hacía, unununu de todo menos malo.

Me tenía lo quito, más que su propia hija, estaba tremenda, ese cuerpo de largas piernas lo pasábamos divino de la muerte.
Un día, la madre de María, nos presentó a un amigo que conoció en el trabajo. Si era buena persona y bien parecido, yo me dije; este es quien se la va a tirar de gordo.
Nos invitó a una sena, en un buen restaurante, y desde entonces, ella ya no se metía en mi cuarto. Bueno, sí, un par de veces más, susurrándome que estaba muy bueno.

Así pasaron hasta la graduación, casi tres años inolvidables. Volvimos a casa y con el tiempo nos casamos y su madre se unió con este chico, quedándose aquí en Jaén.
Y los Siguientes años, nos fue de maravilla, tenía un secreto con su madre, que cada vez que nos veíamos en las visitas. Ella me daba un beso en la frente, cogiéndome la cabeza con sus dos manos. Era la señal de que nunca olvidaría aquellos hermosos momentos.

- Fin -


"No hay nada más hermoso en este mundo.
Como, el cariño de una madre."



Enrique Nieto Rubio
Derechos Reservados
d.d0.d0yy.ac0.98.

miércoles, 26 de agosto de 2015

.*.Los Pipas de Enricostro.


En un pueblo cerquita de Córdoba, había un pequeño pueblo, donde el paro laboral no existía. Todos sus habitantes trabajaban, por lo que el lugar era próspero y moderno... nada faltaba.

Pero no todo era color de rosa, pues la población tenía una gran espina clavada en su corazón; pues allí vivían tres chicos que aún no habían cumplido mayoría de edad; quienes con sus fechorías mantenían a todos los habitantes en jaque.

Ellos eran unos delincuentes, que ejecutaban todo tipo de fechorías. Asesinaban, robaban coches, motos, casas; incluso entraban al centro comercial, golpeando a diestra siniestra a quién les venía en gana.

La policía los detenía, pero siempre por alguna razón; ellos siempre se salían con la suya; ya sea por falta de evidencias, o porque nadie contaba con el valor suficiente para denunciarlos; así pues, a los pocos días salían libres... y por supuesto, volvían a lo mismo.

Eran tan perversos que acorralaban a mujeres vulnerables, sin que para ello importará la edad... hostigándolas para que estuvieran con ellos; si estas no aceptaban, las golpeaban sin misericordia.
Todos los habitantes del pueblo, comentaban, entre unos y otros, la abominación que sentían contra los jóvenes criminales; no obstante, nadie se atrevía a tomar la ley por propia cuenta, pues temían terminar presos.

Día a día, se iban convirtiendo en seres más despiadados y salvajes, pues con el tiempo sus delitos eran mucho más violentos y sanguinarios. Comenzaron a abusar de mujeres vulnerables; entre los tres las violaban y si estas se oponían las mataban, sin importarles que hubiese más personas presentes.

Como eran tan temidos por la población, sabían que nadie trataría de enfrentarlos. Y tal cual sucedía siempre, las autoridades los capturaban... pero igual a los pocos días se encontraban libres de cargos.

Un buen día, un tranquilo barrendero trabajaba cerca de las vías de la estación del ferrocarril. Se percató cuando el tren se acercaba, a baja velocidad... pues antes de arribar había una curva prolongada.

De pronto los vagones comenzaron a colapsar, y los cristales a reventar. La locomotora quedó anclada en ese mismo instante; por lo que los pasajeros despavoridos y aterrados evacuaban a toda prisa del tren.

Se podía observar que el último vagón se encontraba envuelto en llamas, y el barrendero que se encontraba en el lugar, inesperadamente sintió como unos cristales, como lluvia... cubrieron el espacio donde se encontraba.

Cuando el barrendero logró mirar, hacia el interior de uno de los vagones; entre los cristales rotos, advirtió a los chicos que tanto daño infligía al pueblo... y les dijo:
-¡Basta de fechorías!... ¿Ya vale no?
Ellos saltaron por las ventanas, y cuando el barrendero quiso reaccionar, uno de los malhechores lo amenazaba con un gran y filoso cuchillo.
Uno de ellos le vociferó... ¡Qué te has atrevido a decir! ¿Quieres morir?
El barrendero se quedó erguido, mientras en su mano sostenía unas tijeras grandes, para podar... Más en ese preciso instante se escuchó una gran explosión, procedente del vagón en llamas; por lo que los criminales volvieron la vista al lugar del estruendo... incluyendo al que le amenazaba con el cuchillo.

 
El barrendero que temía por su vida, hizo uso de sus tijeras con una rapidez tremenda, cortando la cabeza de dos de los maleantes... y al tercero le hundió las tijeras hasta el fondo del estómago; diciéndole:
-¡Llego tu final capullo, no volverás a hacer más daño a nadie!
El jovenzuelo aún en ese momento, miraba al barrendero fijamente, y con los ojos que casi se le salían de las órbitas, sin siquiera respirar... parecía querer fulminar a su ejecutor con la mirada.
El barrendero, quien temió que el delincuente quedará con vida; no dudo en utilizar de nuevo las tijeras, decapitándolo también. Cuando el pobre hombre se percató de lo que había hecho...no pudo dejar de lamentarse por lo sucedido.

Sin embargo, nada podía hacer; así que inmediatamente desnudó sus cuerpos, las vestimentas las echó en una bolsa, dentro de un cubo. Acto seguido, se dirigió a los cuerpos de los tres individuos, cortó todos sus dedos... los cuales, junto con las vestimentas y cabezas en el cubo, colocó.
Seguidamente, los restos de los individuos, de una patada, empujó hacia las vías; tirándolos por la estación, tal cual si de basura se tratara.
Recogió sus herramientas de trabajo, limpio rastros de permanencia en el lugar... tomó los cubos con las evidencias, y se retiró en dirección a su cuartelillo.

A llegar y sin decir nada; vació el contenido en una bolsa negra, la cual amarró muy bien... la introdujo en la cajuela de su coche y se dirigió a su casa.
Él vivía en una cutre parcela, llenita de trastos por todos sitios; así que excavó un gran agujero, lugar donde usualmente tiraba la maleza y enterró la bolsa.
Debido a la explosión y el pánico generado en la estación; nadie prestó mayor atención a las formas en que se habían encontrado los cuerpos. La policía recogió los restos, esperando de forma alguna encontrar los cuerpos o dedos, y así poder identificar a las "víctimas".
Lo único que tenían como pista, era la gran cantidad de oro que portaban los cuerpos; pues los tres tenían en el cuello, gruesas cadenas de oro, y un medallón en el cual, con diamantes, estaba impreso el nombre de: "Los Pipas".
Se realizaron las investigaciones correspondientes, por parte de la policía... más nunca encontraron pista alguna. Sin embargo, los residentes de esta población, encontraron por fin la paz y tranquilidad, que por tanto tiempo habían añorado.



"Quién a hierro mata, a hierro muere"
Enrique Nieto Rubio.
*Derechos Reservados*
Colabora en imágenes,
 Silvia Regina Cossio Cámara.

martes, 4 de agosto de 2015

*.Las cajas de zapatos de Enricostro.


La señora Luisa María Rubio de los Ríos, en Córdoba... al día de hoy en el año 1837; vivía en la calle Gutiérrez de los Ríos... donde más tarde se le puso su nombre a esa vía.
La dama poseía muchos millones de duros, así como una gran cantidad de cortijos y miles de kilómetros de tierras; además del Castillo Andaluz en la Sierra de Córdoba.
Yo soy el bisnieto de dicha señora, quien a continuación les narraré un trozo de su interesante historia.

Luisa María, era la mujer más bella y distinguida de la comarca; quien día a día se engalanaba con las joyas más exquisitas que jamás nadie pudiese soñar; las cuales eran diseñadas por el platero más reconocido de ese entonces... Don Andrés Nieto Albañil.
Don Andrés era un diseñador único, y como él no había otro en todo el mundo que le igualara; pues todas sus joyas eran hechas completamente a mano, y montada pieza por pieza.
El esposo de Luisa María, era español y Teniente Coronel; quien murió vilmente asesinado a cuchilladas y mientras dormía, en la guerra del Sahara Occidental. El crimen fue cometido por enemigos de España.
Mi querida bisabuela empezó a decaer y a abandonarse, nada y nadie parecía aliviar el dolor que la embargaba. Transcurrió el tiempo, y gracias a la doncella que estaba a cargo de su cuidado, quien la cuidaba tal cual, se tratase de su propia vida, volvió a recuperarse.


La verdad es que para ese entonces, aún estaba que rompía de hermosa.
Era poseedora de una pequeña cintura, unas caderas dignas de una diosa, las cuales al caminar contoneaba de forma singular.
Era esbelta, de tez morena; ojos grandes y coquetos... en fin, sumamente preciosa.
Sin embargo, era un ser humano que destacaba, principalmente, por ser muy apreciada por todos aquellos que la conocían... Ya que, su mayor don era que poseía un inigualable corazón; era muy noble y atenta a las necesidades de quienes la rodeaban; más esto no quiere decir que fuese una mujer sin carácter y personalidad.

Después de algunos años de soledad, aceptó el cortejo del Duque de La Jumilla, quien era un hombre muy bien parecido; alto y robusto, que gustaba de lucir un pulcro bigote y perilla bastante peculiar... presumido como él solo; pues también era poseedor de una gran fortuna.
Constantemente expresaba, que en este mundo... él poseía lo más hermoso... y que si no lo tenía; era simplemente porque no existía.
Más para infortunio de mi bisabuela, el arrogante duque le confesó que él está incapacitado para darle descendencia.
No obstante ella había sido bendecida, con cuatro hijos inteligentes y dulces, a quienes procreo en su primer matrimonio; motivo por el cual, cuando este le propuso matrimonio... ella encantada acepto.

De mi familia eran cinco hijos dos varones y tres hembras.
Pertenecían a la Realeza Cordobesa... tenían a su servicio un ejército de sirvientes; pues no reparaban en derrochar el dinero a manos llenas. Más nadie tenía queja alguna, pues mi bisabuela cuidaba de todos quienes se encontraban en su entorno; proveyéndolos de lo necesario para vivir cómodamente... pues era una mujer generosa.
Pasaron los años siendo muy dichosa al lado del Duque de La Jumilla, pues él para compensarla la colmaba todos los días con lindos vestidos, joyas... ofrecían grandes fiestas, en las cuales los vinos y exquisitos banquetes nunca hacían falta.

Cuando aburridos se sentían... gustaban viajar alrededor del mundo.
Si bien es cierto, les gustaba disfrutar de todo lo bueno que la vida puede ofrecer, no todo giraba en torno a banalidades; ya que con esmero trabajaba arduamente en pro de los demás.
Se preocupaba por el bienestar de los más desafortunados, siendo el hospicio de la Calle de los Bataneros de su propiedad; la cual era inmensa... pues eran muchos a quienes albergaba en el lugar.
A pesar de que despilfarraban el dinero y que estaban comprometidos con diversos programas, para ayudar a los más necesitados; sus riquezas lejos de disminuir, se incrementaban día con día.

Los años transcurrieron y cuando mi bisabuela María Luisa, estaba cerca de cumplir 79 años, súbitamente cayó enferma debido a un fuerte virus de influenza que azotó la región.
Dos de sus hijos vivían en las Islas Canarias... y los tres, que vivían en la misma ciudad, murieron a causa de la enfermedad.
Como en cualquier lugar; nadie por bueno que sea...es moneda de plata para caerle bien a todo el mundo; así pues, sin ella saberlo... en su doncella tenía a una enemiga acérrima.
Esta mujer, sentía una gran envidia por la buena fortuna de mi bisabuela, sentimientos que no eran del todo desconocidos por mi bisabuela; ya que muchas veces percibía la antipatía que esta le profesaba.

Mi bisabuela le dictaba cartas, informando de su estado delicado de salud; y en contra parte la empleada, quien se llamaba Francisca, comunicaba que todo marchaba bien.
¡María Luisa, muchas veces creía escuchar a la doncella, murmurando!:
-Te quitaré todas tus joyas vieja loca!
Francisca estaba por igual entrada en edad, y tenía unos hijos que eran unos buitres sin oficio y beneficio.
Una noche, sin motivo aparente, comenzó a sentirse muy mal de salud... al punto que comenzó a reflexionar, que sucedería si ella moría. Y así fue, como cayó en cuenta de que sus bienes no se encontraban seguros; así como sus tan amadas joyas, las cuales guardaba en la caja fuerte de su hogar.

Luego de mucho pensar, se dirigió a su armario y sacó cuatro cajas de calzado, de los más antiguos que tenía. Acto seguido sacó los papeles del interior de las zapatillas... y procedió a llenarlos con joyas. Cuidadosamente, procedió de nuevo a colocarlos en sus respectivas cajas y en su lugar...no sin antes cubrirlos con los papeles viejos que había retirado.
Al día siguiente, Francisca despertó a la anciana; comentándole en medio de su llanto, que uno de su hijo, también había caído enfermo... o al menos eso le dijo a mi abuela. No obstante, ella no le creyó... y percibía que algo estaba tramando la mujer.
Y efectivamente así fue; porque días más tarde... otra de sus doncellas, le informó, se había enterado, que la institutriz visitó la boutique que ella frecuentaba, para comprar hermosos vestidos, con el dinero que ella le había ofrendado, para cubrir los gastos de la enfermedad de su hijo,

A mi bisabuela, esta noticia, no le tomó por sorpresa... pues era de su conocimiento; que la institutriz desde siempre aspiraba a formar parte, de la alta sociedad... y esto, al final, no la hacía una mala persona.
María Luisa continuó dedicando su tiempo, a visitar sus hospicios y asilos de ancianos, asegurándose que todos contaran con excelentes cuidados; así como actividades de recreación, en la que grandes y chicos pudiesen participar... para así, proporcionarles una mejor calidad de vida.
Sin embargo, conforme pasaban los meses... mi bisabuela, de a poco, se fue retirando de todas sus actividades; pues se sentía enferma. Durante un tiempo su vida transcurrió, entre idas y venidas de un médico a otro... más ninguno, se explicaba el porqué de su deterioro.
Pasaba la mayor parte del tiempo recostada; y cuando se levantaba era solamente para caminar y recolectar algunas flores de su exquisito jardín.

Era domingo mi abuela llamo a el jardinero; quien religiosamente le traía las flores más hermosas del jardín; y si no había... las compraba en el mercado; las cuales llevaba al pie de su cama, recitándole un hermoso poema; pues él la quería y admiraba muchísimo.
Después de agradecer por sus rosas y dulces letras... mi abuela afligida le dijo:
-Rafael, mi salud cada día se deteriora más y más; y presiento que pronto partiré.
El pobre jardinero no alcanzó a balbucear palabra alguna... pues era evidente que María Luisa se encontraba al borde de la muerte.
Mi abuela prosiguió:
¡Prométeme que cuando muera, le entregarás a mis hijos, este cofre con la nota que está en mi mesita de noche!
-¡Por supuesto señora! ¡No faltaba más!

Muchas gracias... sé que puedo confiar en ti. Después sacó un sobre que escondía debajo de su almohada, y le advirtió:
Escucha con atención... este sobre es para ti; más te suplico que no lo abras, y esperes hasta que yo haya muerto; pues no quiero que comiences a presumir con los demás empleados... pues te aseguro que será suficiente para que puedas vivir plácidamente con tu familia, por muchos años.
Como te conozco y sé lo cabeza dura que eres, te advierto que si no cumples mis órdenes; terminarán por acusarte de haberme matado... pues presiento que me están envenenando; pues los medicamentos lejos de ayudarme... con el paso de los días, me van matando.
Sin embargo, para cuando ese momento llegue, igual podrían incriminarte, por lo que te daré un documento que verifique tu historia, el cual te lo entregaré debidamente firmado y sellado.

El día de mi deceso, debes de pedirle a la doncella las cajas de zapatos; y si te cuestiona al respecto, dirás que son para tu esposa; pues por el estado en que se encuentran, lo más seguro es que los desechará..., ya que a ella siempre le parecieron horribles. ¿Vale?
Rafael, con un nudo en la garganta, apenas asintió, en señal que acataría las órdenes al pie de la letra. Para ese instante él desconocía lo que había, en el interior de las cajas,
¡Luego la bisabuela pareció cambiar de parecer, y le dijo!:
-Ahhh! Creo que es mejor que saques todo a escondidas, por la puerta del jardín... y hazlo con sumo cuidado para que no se entere la institutriz, o algún miembro de la servidumbre.
Rafael sintió que el mundo se le abría a sus pies... e inmediatamente en su rostro la preocupación se reflejó.

María Luisa lo tranquilizó diciendo:
Mi querido Rafael, no tienes por qué afligirte, pues es por ello que dejaré un documento; en el cual informaré que has actuado bajo mis órdenes. Debes saber que te estoy muy agradecida por tantos años de fidelidad; y anhelo para ti, lo mejor del mundo... pues te lo mereces.
Para ese momento. El infeliz jardinero tenía el rostro cubierto de lágrimas,,,y con un beso en su mano, agradecido por el tiempo en que le había acogido... de ella se despidió.
Mi bisabuela, trato de no demostrar su emoción, exclamando:
¡Vamos! ¡Muévete! ¡A tomar las cajas y a cumplir con mis indicaciones!

Rafael inmediatamente se puso, manos a la obra... y antes de salir de la habitación, pregunto:
Señora, ¿no hay nada más que pueda hacer por usted?
-¿Qué podrías hacer?
Quizás solamente enviarle una carta a mis hijos, notificándoles que me muero... Sin embargo, eso imposible será, porque tú no sabes escribir, y en lo que a mí respecta; me siento tan débil, que dudo poder alzar una mísera pluma y papel.
Además de nada serviría, pues Francisca tiene todo el control. El pobre jardinero sumamente consternado, cumplió con las órdenes de su ama, y del lugar salió.
Ese día, mientras en el jardín se reposaba, acompañada de Francisca; cerca de las cinco y media de la tarde... dejo de respirar, tal cual había vaticinado.

El jardinero les informó a los trabajadores, que debía cumplir con los últimos deseos de mi bisabuela; las cuales eran... que todos debían de abandonar la mansión... y dejar todas las cerraduras con doble llave.
Francisca, ni lerda ni perezosa, ansiosa, revisó hasta el último rincón de la casa... con la excusa que deseaba dejar todo en perfecto orden, en honor a su amada patrona; más un buen palmo de narices se llevó, pues con afán busco y busco... y nada encontró.
Se dirigió hacia donde se encontraba la caja fuerte, y horrorizada descubrió que la misma estaba vacía...
Los apesadumbrados hijos llegaron para rendir homenaje a su madre en los eventos fúnebres... y luego hacia el Campo Santo se dirigieron, lugar donde despidieron a su madre, con una hermosa ceremonia.

Días más tarde, el notario envió una notificación, para requerir que quienes aparecían en el testamento, se presentaran en su oficina... documento, que había sido totalmente manipulado, por la vieja institutriz.
Pues según dicho documento, todo el patrimonio le correspondía a Francisca y sus hijos, Para ella las joyas, propiedades y dinero en efectivo; y para sus hijos el castillo.
La única condición de mi bisabuela, aparentemente, era que Rafael no perdiera su empleo de jardinero... para que así, este se pudiese ganar la vida... cultivando las rosas más bellas y que tanto amaba; para después por las mañanas las llevara a su panteón.
Los hijos, más que contrariados, salieron de la oficina del abogado confundidos, por la decisión de su madre,,,´más creyeron que había determinado entregar sus bienes a quien más lo necesitaba, considerando que ellos no vivían más en Barcelona.

No obstante, al llegar al castillo... el jardinero les hizo entrega de una carta, por parte de su difunta madre.
En la cual decía:
¡Hijos míos...me han envenenado! Y como poco a nada, pude hacer... esa mujer se ha quedado con casi todos mis bienes. Hoy nuestra familia es sumamente pobre; y como si esto no fuese ya suficiente... el apellido Ríos, también ha sido manipulado por el obispo de Córdoba, quien ha cometido esta fechoría, para adueñarse del patrimonio de dichas calles.
La institutriz ambiciosa, mientras tanto... frente a todos envió a llamar al cerrajero... más cuando este abrió la cerradura, de la caja fuerte principal... se encontró con que, tampoco había nada, Su cólera fue tan grande, que le dio un patatús, y se quedó tocada del cerebro... quedando tonta y perdida, para siempre.

Los hijos, que eran unos malvados, la botaron a la calle... y ella, con la vista perdida, deambulando por las calles, se perdió.
Esos buitres quedaron al acecho, y cuando se enteraron de la fortuna heredado por Rafael... por la noche, invadieron el hogar del jardinero; y quedaron alucinados con la cantidad enorme de valiosas gemas...
Más para su desventura, uno de los vecinos presencio la forma anómala, en que ingresaron los hombres... por lo que llamaron a la policía; y rápidamente los apresaron.
Después de realizar las investigaciones pertinentes; encontraron pruebas que Francisca, con la ayuda de sus hijos, efectivamente habían envenenado y matado a pausas a mi abuela: A ellos los juzgaron y encontraron culpables, condenándoles a cadena perpetua... despojándoles así mismo, de todos los bienes adquiridos de forma tan perversa.

Francisca, también recibió su merecido... pues se quedó viviendo en las calles. Mi padre contaba, que a menudo se le veía, comiendo directamente de los recipientes de basura, y apenas subsistiendo en medio de la suciedad y miseria.
Nunca más Francisca, con sus malvados hijos, se volvió a reencontrar.
Rafael, quien era un hombre leal y trabajador... consciente que mi bisabuela, a causa del envenenamiento... había actuado de forma precipitada; les devolvió a los hijos las cajas de zapatos, con el lote completo de joyas.

Ellos agradecieron emocionados...no por el hecho de recibir las joyas de vuelta; sino por haber tenido el privilegio de conocer a un hombre tan integró como su humilde jardinero.
Le expresaron que ellos también eran hombres que no le temían al trabajo; y que su deseo era exponer las joyas en una exposición en el castillo... la cual llevaría el nombre de mi abuelo.
Hasta el día de hoy, todo aquel que haya visitado el castillo, y observado la exposición, estará de acuerdo conmigo, en cuanto a que han sido las alhajas más valiosas y hermosas de todos los tiempos.



Enrique Nieto Rubio
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