Me llaman... para traerme un regalito.
Dígame, señor repartidor,
¿En qué puedo servirle?
- Le traigo esta cajita.
Llena de frases bonitas.
y de felicitaciones,
de todos tus amigos.
Suba por las escaleras.
Hágame usted este favor.
El perro no muerde.
Así que, sin preocupación.
Es que no puedo salir.
Porque tengo sarampión.
Y vaya usted con Dios.
Que un regalo... es un regalo.
Y si es pobre, ¡muchísimo mejor!

Que un regalo para ricos.
En casa de un pastor...
¡Siempre huele a chamusquina!
Y eso no lo quiero yo.

Que aunque pobre soy,
Con poquito me sostengo.
Un buen amor en casa.
Trabajo y salud
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