viernes, 27 de enero de 2023

**Estoy sintiendo tu perfume.

 



Estoy sintiendo,
Tu perfume embriagador,
Y tus palabras,
 Me susurran a media voz.
con suspiros de esperanza,
 Con suspiros de mi amor.
*
O, o corazón, qué difícil es ser feliz.
En este amanecer,
 Sin tenerte a ti.
*
Qué difícil es.
 Secar la fuente del amor.
Cuando pensando en ti,
 Siempre estoy yo.
Sin tener un solo instante,
 de sentirte en mí.
*
Y este es tu perfume. 
Que en mis sentidos está.
Recordando tu piel morena,
 Y no te paro de pensar.
*
O corazón, dime,
 ¿Dónde estás?
Que te pienso.
 No te puedo encontrar.
Pero que noto tu respirar,
Sintiéndote que estás aquí,
Más miro alrededor.
 Y no te puedo hallar.
*
Dime, chiquilla,
 ¿Adónde fue tu corazón?
Dime, mi cielo, ¿por dónde estás?
que un corazón solitario,
Triste y solo morirá.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.





domingo, 8 de enero de 2023

**Viviendo con mi pasado.2


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. Viviendo con mi pasado,
Aún te siento cerquita.
Mas sigo mirando en las sombras.
Y viendo tu cara bonita.
*
Y sigo pensando en ello.
En los recuerdos del ayer,
Y en tus ojos sigo viendo.
Hermosa tú, mi mujer.
*
Todo el tiempo del mundo.
Seguiré pensando en ti.
En aquellos momentos vividos,
Que ya no podremos vivir.
*
Tú me buscabas incansablemente.
Yo persiguiendo tu sentir.
Y los años siguen pasando.
Juntos seguimos aquí.
Yo, tú y este querer.
Que siga tu luz en mí.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

jueves, 29 de diciembre de 2022

**Me falta tanto su presencia.

 



Me falta tanto su presencia.
Que sin ella perderé la razón.
¡Ella, cuánto me acuerdo de ella!
¿Será... que es así el amor?
*
Porque siento que en un mar,
De tinieblas me ha dejado.
Sumergido en tanta oscuridad
Y con su capa me nublo.
Y aunque quiero,
Por más que busco,
No la puedo encontrar.

Ella... me falta ella, sí.
Sin ella, presiento que perderé la cordura.
¡Ella! Sí, me acuerdo de ella.
Y ya no sé por qué razón.
*
Hoy vivo entre tinieblas...
Y la desolación es absoluta;
He perdido la pasión.
Los deseos, la alegría y la ilusión.
Aun así, no le recrimino...
Pues fue la dueña de mi amor.
Y aunque no la sigo esperando...
La anhelo con ilusión.
Pues el amor nunca se pierde.
Sí vive en mi corazón.
*
Deseo que por siempre sea fuerte.
Y Dios le dé su bendición.
Que ya la vida es dura.
Como para desear algo inferior.
Ansío que ella viva con su estrella.
Pues la mía ya se apagó.
Ella fue solo un canto de sirenas.
En una hermosa noche de amor.

Enrique Nieto Rubio
Derechos de autor

martes, 20 de diciembre de 2022

**Si te roban el corazón.

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Sí, te roban el corazón.
Con las palabras del alma,
y las guardan en un arcón.
Olvidando tú las lágrimas,
Este amor queda muerto.
Como los huesos en su caja.
*
Si te roban el corazón,
y lo tiran al vacío.
No hay amor, sí, no frío.
En ese oscuro rincón,
de ese espacio vacío. 
*
Si ya no quieres vivir,
Pues tu amor ya no te espera.
Y aun surcando la ladera,
Ese amor ya no es para ti.
Pues muriendo en la distancia,
El vacío es para ti.
*
Sí, en tu consuelo, 
Al cielo quieres mirar.
Él te dará un consejo.
Otro amor te llegará.
Pues un amor cuando se rompe,
Y sangrando, por los caminos va.
Cuando ya no queda llanto,
Este deja de soñar.
*
No es amor de piedad.
El que cuenta aquí, mi mente,
Si no amor de pasión, de deseos, sexo,
Y caricias al tenerte.
  *
Es el amor, este del bueno.
del que te hace joven,
Y de mente valiente.
Son tantas cosas,
que en el camino se quedan.
Tantas notas en tu mente.
¿Qué no entiendes?
Porque la esperanza,
Si estás triste, se muere. 
*
No es de cobardes, te digo.
El luchar por ese amor
Aunque sea un amor perdido,
Riégalo con una flor.
Que ella quiere vivir.
Aunque sean con gotas de sol.
*
Enrique Nieto Rubio, 
Derechos reservados de autor. 




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lunes, 19 de diciembre de 2022

** (en la posguerra en el 1936).Cuento.

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En la posguerra en el 1936. Cuento.
Francisco, un chico de once años, que vivía con su abuela en una granja.
Este perdió a sus padres en la guerra, y su abuela lo tenía en su granja. Cuando llegaban los militares, la abuela lo escondía, pues era de origen judío, que entonces eran perseguidos y matados.
Así el niño fue creciendo y no era mal chico; el niño jugaba con las gallinas y los conejos, sí era muy feliz.
La abuela, que había sido maestra, le enseña a leer y escribir y fue creciendo.
El tiempo transcurre muy rápido; ya con diecisiete años, este chico fue cambiando, pero para mal: le mataba las gallinas y los conejos, ya no ayudaba a la abuela en nada. Ella era tan mayor que apenas si podía moverse.
Un día ya no podía estar más allí y le dijo a su abuela, que tanto hizo por él, que la odiaba, que su vida era una mierda por estar cuidándola a ella y que ya no aguantaba más. Estrelló los platos de la cena, y desde entonces todo fueron malos tratos a su abuela, que incluso llegó a pegarle.
La pobre abuela quedó con el alma rota por aquel trato que le daba su nieto, y sus lágrimas brotaban a borbotones. Ella solita en su salón ni podía levantarse de la mesa; con aquel delantal que ella siempre se ponía para guisar, secaba sus lágrimas.
Miraba toda la casa de reojo, pensando qué pudo hacer mal para ese trato tan duro.
La pobre abuela agarró su bastón que posaba en el respaldo de su silla y, como pudo, se fue a su dormitorio, que estaba cerca del comedor. Se tumbó en la cama, sin taparse siquiera, y seguía llorando, recordando a su hija muerta, la madre del chico, hasta quedar dormida, sollozando de pena, y hacía un frío tremendo esa noche.

Se ha levantado Francisco y, sobre las seis de la madrugada, ha bajado y se ha dirigido a la cocina.
Allí su abuela escondía todo su dinero, montones de billetes; los cogió y en una maleta de estas grandes de cartón, que era lo que entonces se llevaba. Y se marchó, pero topó a la salida con una gallina vengadora; él, con todo el coraje, cogió a la gallina y la metió con el dinero en la maleta y se largó a la estación.

Allí, por casualidad, esperaba el tren y se subió ligero, abandonando a su abuela.
Ya por los Pirineos le dio hambre, pues no había comido nada.

En su camarote viajaba solo y decidió coger dinero para comprar algo de comer.
Cómo fue la cosa, que cuando abrió la maleta, la gallina se había comido todos los billetes.
Cuando quiso agarrar la gallina, ella saltó y por la ventana le dijo adiós, revoloteando, y cojeando, marchó por el campo.
Él se vio de lo más pobre del mundo y superlejos de su casa.

A la semana siguiente, un vecino granjero que vivía al lado de la abuela fue a visitarla.
Pero allí olía muy mal. El granjero, al ver que no contestaba, se asustó y se fue a la Guardia Civil, y comentó que algo pasaba en esa casa. Él explicó que la abuela vivía con su nieto y que nadie contestaba.
Así, la Guardia Civil se personó en la casa y se encontró a la abuela muerta en su cama.
Ella había muerto esa misma noche en que su nieto la robó y la abandonó.
Bueno, es lo mejor que le debió de pasar, antes de ver que su nieto la robaba.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.