lunes, 15 de marzo de 2021

**Libertad es la magia.

 https://youtu.be/IIPoM3Tkn00



Libertad es la magia de un sentir.
Un mundo para todos.
Unas ganas locas de vivir.

Libertad es soñar el día a día.
con un mundo de amor,
Es sentir la alegría.
De ser eso que quiere Dios.

Personas como la vida misma,
Todas con ilusión,
que como los niños pequeños,
Jugando y con mucho amor.

¿Qué es libertad?
Si no una sensación de vivir,
Esos sueños ya soñados,
Que engrandecen el sentir.

Es un te quiero, es una sonrisa.
Sí, es un beso.
pero sin medir,
Es una bella rosa, o es un clavel.
Es un sentimiento.
Allí junto a tus pies.

Es ese requiebro de amor y placer.
Un sentimiento puro,
Que habla de ti y de mí.
Es ese te quiero, amiga.
de tenerte junto a mí.

Y poder vivir los dos juntos.
Y tenernos siempre en ese sentir.

Enrique Nieto Rubio,
Derechos reservados.
IV.C.DI.DC.CC.

miércoles, 24 de febrero de 2021

**Recordatoria a mi hermano.

  IMÁGENES DE JESÚS con bonitas FRASES CRISTIANAS 🙏😇

Recordatorio a mi hermano.

Andrés Nieto Rubio.

Hoy ha subido al cielo.
 Pues aquí ya no pudo aguantar.
Esta enfermedad traidora,
 Se lo llevó sin piedad.
*
Aunque quisimos detenerlo,
 Él se dejó llevar.
Llorando desconsolado,
 Ninguno pudimos hacer nada.
*
Sus hijas, con mucho dolor,
 Ellas dispuestas a donar.
Una médula traidora,
 Que muy tarde era ya.
*
Palabras de consuelo,
 que salían del corazón
Se clavaban en su cuerpo.
 Robándonos la razón.
*
Qué pena de este hermano.
 Nada pudimos hacer.
Él se nos fue apagando.
 Y todos juntos con él.
*
Todos pedimos a Dios.
 Que lo tenga junto a él.
Si su tiempo aquí terminó,
 Ahora que viva con él.
*
Que lo proteja en ese mundo.
 Dándole su querer.

Enrique Nieto Rubio.
Siete suspiros cayeron.
Siete en nuestros pies.
Siete quedaron en el suelo.
Sin poderlos recoger.
*
Andrés, tus siete hermanos,
No te olvidarán.
DJ.D.DI.IR.IJ.

sábado, 30 de enero de 2021

**Cuando pienso en la melancolía.








Cuando pienso en la tristeza,
Se engrandece mi sentir.
Pues me vienen los recuerdos.
del día en que te perdí.
*
Con una sonrisa tuya,
Te me fuiste para no volver.
Y las estrellas se nublaron.
Para jamás renacer.
*
Fuiste un espíritu de luz, en mi sentir.
Hoy me embarga la tristeza.
Pues mucho me acuerdo de ti.
*
Que no te borres nunca.
de ese amor que te tenía,
Que en los cielos está la gloria,
y eres tu vida mía.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
CO.I.DI.IR.CA.

domingo, 13 de diciembre de 2020

**Cuentos de navidad, un pintor desastroso.



CUENTO DE NAVIDAD
Un pintor desastroso.
Enri se llama este amigo entrañable.
Toda su vida se la pasa pintando, desde el instituto.
No paró de pintar; se pasaba días enteros en el campo, en la montaña, incluso en la ciudad.
Él pintaba de todo.
Ha cumplido treinta años ya, y su cumpleaños es en diciembre.
Pero hoy es Navidad, y Enri se encuentra muy solo y en una tierra lejana.
Tiene tantos cuadros, que no sabe dónde ponerlos ya.
Hoy veinticinco de diciembre, en plena Navidad, paseando por un centro comercial, se ha encontrado en el suelo de la entrada un sobre; lo ha abierto y tiene una gran cantidad de dinero, y con el dinero unas fotos de carnet de una chica. Bueno, es una chica preciosa y se ha tirado con el sobre hasta las diez de la noche, por ver si su dueña aparecía.
Han cerrado el centro y se encuentra con las persianas bajadas y en mitad de la calle.
No sabe qué hacer; el frío se adueña de él y decide marcharse a su casa.
Solo piensa en lo mal que lo tiene que estar pasando esta chica.
En su casa, al sacarlo todo del sobre, se les han caído las fotos y una de ellas tiene un número de teléfono y pone María.
Ha llamado y ha dicho: "Buenas noches, ¿eres María?".
A ella se le notaba triste y como llorando.
¿Sí, dígame?
Me llamo Enri, y tengo unas fotos tuyas, que me he encontrado en el suelo.
Ella respondió: ¡Y el dinero no!
¿Qué dinero?
Oooof.
Que sí tengo el dinero, dijo Enri.
Si no me dices, ¿me lo devolverás?
Bueno, eso depende; si me prometes una cita, te lo daré, pero con cena y todo el día completo.
Bueno, si no tienes compromiso claro, pues si lo tienes, triste de mí; entonces que solo venga tu pareja.
Así Enri le dio las señas, para que fuera a su casa.
Pero nuestra amiga, María, estaba temerosa, pues no sabía quién podía ser; a lo mejor era un loco, y lo mismo la secuestraría.
A la mañana siguiente, Enri se levantó con ganas de pintar, y tomó una de aquellas fotos y en un gran lienzo comenzó a plasmar esa preciosa cara.
Se tiró todo el día plasmándola hasta conseguir la imagen perfecta.
Enri se ha asomado a la ventana y, enfrente, una chica mira su casa, pero no se atreve a llamar a la puerta.
Él ha abierto la terraza y la ha llamado, pis, pis; ella ha mirado hacia arriba.
Y él le ha hecho señas para que suba, y ella ya va más tranquila.
 tú eres María, claro, estás como en las fotos, por supuesto, guapísima.
Siéntate, sí.
María, le temblaba todo su cuerpo; él preguntó:
¿Quieres tomar algo? Ella, cortada, dijo: "No, gracias".
¿Bueno, vienes para quedarte todo el día o no?
Ella, muy asustada, dijo: "Es que yo".
Él la cortó diciéndole: "Bueno, si hoy no puedes, me lo deberás el día entero".
Ella, desconfiada, miraba a su alrededor, y tenía cantidades de cuadros en el suelo amontonados; todos eran preciosos, y vio uno que tenía un campo todo blanco de nieve, con una casita al fondo iluminada. Ese le impactó mucho, pues ella en otros tiempos, cuando era pequeña, vivió en una parecida a esa.
Él vio que sus ojos no paraban de mirar aquel cuadro. Y a su vez pensaba si le daría el dinero, pues era el sueldo y la paga de Navidad, mucho dinero.
Enri se levantó y cogió aquel precioso cuadro. Te gusta, ¿verdad?, pues te lo regalo.
Ella no supo qué decir, y cogiéndolo con las dos manos.
¿Él le dijo: "Me perdonas un momento"?
Sí, dijo ella, poniendo el cuadro en la mesa.
Entró él para el dormitorio, y entre ese lapsus de tiempo ella se acercó a un cuadro que tenía él, en un caballete tapado con unas sábanas, lo levantó y, viendo que era ella, se asustó y echó dos pasos para atrás. Y ya no se movió más.
Él salió del dormitorio con aquel sobre; ella, temerosa, cogió el sobre y no se atrevía ni a abrirlo.
Y sus ojos ya buscaban la puerta.
Él le preguntó: "María, no cuentes el dinero".
Ella contestó que si me lo has dado, es porque eres un buen hombre y estará todo.
¿No te digo, cómo puedo pagártelo? Pues ya lo sé, pero ahora estoy aterrada.
Bueno, yo no te he comido aún, jajajá.
Ella posó una leve sonrisa en su cara.
¿Quieres que te acompañe a tu casa? Ella dijo: No, gracias.
Así él le abrió la puerta, y ya ella se marchaba; él le dijo: "Un momento, te dejas el cuadro" y se lo dio.
Ella bajaba las escaleras como alma que persigue el diablo y tomó calle abajo, sin mirar siquiera hacia atrás.
No pensaba volver a verlo, pero durante todo el día sabía que había contraído un compromiso con él.
Contó en casa todo el dinero y estaba todo; así se fue al banco a ingresarlo, y quedó completamente relajada.
Se fue a la peluquería y se puso el vestido más bonito de todos. Tomó su coche y se fue temprano a casa del chico.
Así llamó al timbre y alguien contestó: ¿Sí, quién es?
¿Ella respondió: "Soy yo, María"?
¿Sí sube?
Él, al verla tan preciosa, le dijo: "Madre mía, ¿qué preciosa estás, y qué deseas?".
¿Bueno, vengo a pagar mi deuda con usted?
Bueno, si nos tuteamos será mejor, ¿y si te sientes incómoda, rompemos el trato?
Ella contestó: "¿Tú quieres?"
Yo para nada, un trato es un trato, y es todo el día, ¿sí?
—Siii —dijo ella.
Bueno, pues siéntate.
A ver, son las doce del mediodía, ¿qué prefieres, almorzar aquí en casa, o deseas salir a comer fuera?
Ella, lo cierto es que le pareció que no estaría muy boyante económicamente, lo que respondió:
Bueno, si quieres, comemos aquí, ¿sí?
¿Vale? —dijo él.
Él le puso la televisión en el salón y le dijo: "Prepararé la comida". "¿Qué deseas comer?"
¡Ay, no sé, lo que tú quieras!
¿Vale? Te sorprenderé, ¿carne o pescado?
Ella respondió: "¡Huy, carne!"
¿Vale, sí?
¿Así, Enri, se fue a la cocina y cogió el teléfono y al restaurante de abajo, que era su gran amigo, le dijo lo que quería, para dos, y él le respondió: "Dame veinte minutos y te lo subo?"?
¿Sí, gracias, Pepe?
Salió Enri y se sentó a su lado, y dijo: ¿Qué quieres beber?
Ella respondió: "¡Tendrías un buen vino blanco!"
¿Él dijo: "Sí, una solera que vas a alucinar"?
Se fue al frigorífico, y sacó una botella de vino, y en dos copas lo vertió, y lo paladearon, y ese aroma
a campo, que ella percibió.
Volvió a recordar aquella casa maravillosa en la que vivió en otros tiempos.
Un par de minutos más, llamaron a la puerta y él abrió; entraron dos camareros y, como en el mejor restaurante, les pusieron un chuletón con papas y les sirvieron a los dos.
Ella se quedó sorprendida de aquella atención y alucinaba.
Sus labios carnosos les brotaban esas gotitas de vino, que él desearía recoger con su lengua.
Así comieron hasta hartarse, y él le dijo:
¿Te apetecería una copa de helado?
Ella dijo: "¡Unnn, sí!"
Pero ya no cogía en su vestido.
Él la miraba comer y beber, con su delicadeza que ella portaba y cómo le gustaba.
Así tomaron ese exquisito postre, y se echaron en aquellos amplios sofás que él tenía.
Vieron películas y a media tarde, él le ofreció café, o lo que ella quisiera, y ella respondió:
Sí desearía un café, pues he comido como nunca y estoy que me duermo, ¡aquí tan a gusto que estoy!
Tomaron café y se fueron a dar un paseo por el parque…
Charlaron de todo y se lo pasaban muy bien.
Ya se hizo de noche, y terminaron frente al Corte Inglés, que estaba superiluminado con las luces navideñas.
Entraron al bulevar, pero ya un poco cansada, ella se echó un poco sobre él y él le bajó la mano por su cintura, en la que ella agradeció.
Pues ya en Navidad, entraron al restaurante y tomaron esta vez pescado, riquísimos, calamares con sus patitas y todo, y comieron maravillosamente.
Ella sabía que en casa solo le esperaba un lindo gatito, que seguro estaría durmiendo ya.
Ya salieron casi a las once y media, se fueron paseando tranquilamente, muy pegados, pues el frío era intenso.
Ya debajo de la ventana de ella,
¿Ella le dijo: "Aquí es mi casa"?
Él respondió: "Vaya, qué corto se me hizo el día; has cumplido tu compromiso". ¡Volveremos a vernos!
Ella respondió: "Sí, claro, me ha encantado estar contigo, me lo he pasado como nunca, pero a este día le falta algo, pues has hecho mucho por mí, jamás pensé que habría personas como tú".
¿Quieres una última copa de Navidad?
¿Sí dijo él?
Así subieron a su piso, y de frente él vio ese precioso cuadro que le regaló, colgado en la pared.
Ella dijo: "Bueno, ¿qué deseas tomar?".
¿Un brandy, por favor?
Ella le señaló dónde estaba el bar y dijo: "¡Sírvete lo que desees que vuelvo ahora, los zapatos me están matando!"
Así se fue a la ducha, y se dio una ducha rápida, y se puso un precioso camisón transparente, sin más.
Salió que cuando él vio ese hermoso cuerpo, que se trasparentaba detrás de las luces, se sintió frenético de pasión, que no se pudo aguantar, se puso de pie y comenzaron a besarse apasionadamente, que acto seguido terminaron en el dormitorio.
Haciendo el amor locamente, que en esta penumbra de las lámparas de la mesita les duró hasta las cuatro de la madrugada, en que, ya agotados, quedaron abrasados el resto de la noche.
Desde entonces, ya jamás se separaron y él la pintó decenas de veces y consiguió vender infinidades de cuadros, en los que ella le ayudaba también.
Y desde entonces, fueron de lo más felices del mundo, y
Todas las Navidades repiten aquellos maravillosos años y siempre enamorados. FIN

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
IJ.ID.DO.O.IP.













































































































'

lunes, 7 de diciembre de 2020

**Cuando en las tinieblas me encuentre, de Silvia Regina.

 

"Cuando en las tinieblas me encuentre"

Señor, tómame en tus brazos, donde él jamás pueda alcanzarme.
Cúbreme bajo tu manto sagrado, donde nunca logré encontrarme.
Permíteme borrarlo de mi mente, para que desista de añorarle.
Congela este maltrecho corazón, para que no esté presto a amarlo.

Devasta sin piedad todos los sueños que nacieron en torno a él;
Inhibe de mi memoria su presencia y anula su tan bendita imagen.
Quebranta sin misericordia mis sueños, porque quimeras son;
Desvanece de toda fibra... mísera de mi ser, los deseos de mi piel.

No permitas que regrese, porque solo en sus brazos ansío estar.
No consientas, escucha su voz, pues en sus palabras me perderé.
No dejes que sus labios me rocen, porque fundirme en ellos desearé.
No accedas a que pronuncie su nombre... ¡Bórralo de mi mente!

Cuando en las tinieblas me encuentre, te suplico calles mi llanto;
Consuélame, enjuga mis lágrimas... ¡Destierra esta vil condena!
Permíteme creer que no soy frágil y poseo la fuerza para seguir.
Implorándote, no cedas, porque al borde del abismo me encuentro.

Toma mis manos y hazme creer que mi mundo no se extinguirá.
Retira de mí el estilete y todo papiro y así, más, no pueda escribir.
Engáñame y dime que el brillo de las estrellas volverá a brillar;
Prométeme, Dios Padre, qué felicidad y paz postrera me esperan.

Más en este preciso momento, mi corazón está palpitante…
Y como último anhelo y por última vez a los vientos, requiere:
Expresar a ese hombre especial y dueño de mis ilusiones que
¡Le amo infinitamente y agradezco el tiempo que a su lado viví!


Silvia Regina Cossío Cámara
*Derechos reservados*