martes, 17 de diciembre de 2024

**Brited Díaz de Navidad. (cuento).

  Días de Navidad, un niño.

Brited era un niño pobre venido de otro país.
Él vivía en las calles y en estas Navidades. Con doce años ya no creía en nada, y sus padres han muerto en Jerusalén por los ejércitos de Israel. Este chico vagó en un barco hacia Francia y aquí se formó su historia.
Es un niño de estos que tantos millones hay en este mundo invisibles, pues a estos nadie los ve.
Él sabía que Papá Noel no vendría ni los Reyes, tampoco. Él era consciente, miraba mucho los televisores encendidos de los escaparates, y tenía unos sueños de estos de soledad y amargura.
Rebuscaba en los contenedores y conseguía zapatos y ropas con los cuales se vestía y se calzaba.
Él pidió en la cocina de un restaurante, creyendo que no les darían nada, pues tenía la fe perdida.
Pidió un pequeño bocadillo, y un señor grande y con barba espesa y blanca le dijo.
Chico, espérate un momento.
Él creía que se reirían de él como otras veces hicieron, pero en unos minutos salió este señor, con un bocadillo, ufff, juro que era tan grande que este chico no tenía manos. Para sostenerlo, era de calamares calentitos en una gran Viena, llenito de mayonesa y una Coca-Cola fresquita.
A este niño se le aflojaron las piernas y tuvo que sentarse en el suelo, así como cogió el gran bocadillo.
Ufffff, sus lágrimas eran ríos de tantas penas atrasadas.
Comió y comió. Madre dijo, mirando al cielo, decía: ¡Qué rico está, ufff! Llamó otra vez a la puerta, que era de estas grandes de hierro, para darles las gracias a este señor, no sin antes guardarse más de la mitad del bocadillo para los días siguientes.
Pero solo salió un chino así, vajillo. Él le preguntó: ¿Podría usted avisarle al señor ese grandote con barbas blancas que me ha regalado el bocadillo?
El chino le contestó: Yo no entiendo, aquí estoy yo solo, uff, niño, que no tengo mucho tiempo.
Ufff, este niño se dio la vuelta y se dijo: Verás si Papá Noel va a existir todavía.
De pronto, se vio frente a un inmenso árbol de Navidad, enjambrado de luces, que hasta calentaba la calle y, harto de comer, seguía con su Coca-Cola que parecía que nunca se vaciaba.
Eran las once de la noche del día cinco de enero, y eclipsado por las luces. Ahora sí, era feliz.
Se sentó en este banco, cerca del árbol de las luces, como él decía, y sus ojos le brillaban como si tuviera la estrella de Belén.
Él recordó en su tierra que aún seguían cayendo bombas en sus calles.
Y otra lágrima rodó.
Se acercaron dos niños pobres; más estos eran un español y su amigo francés, que se fugaron de un orfanato.
Ellos miraban las luces con esos ojillos de asombro.
Brited les dijo: —Tenéis hambre, y ellos contestaron: —Sí, mucha.

Sacó su gran bocadillo, que aún estaba calentito, y lo partió por la mitad, dándole a cada uno, y cogió dos vasos de plástico, que en el asiento había, y los llenó de coca-cola fresquita. Así estuvieron comiendo hasta hartarse, y cantaron algunos villancicos en francés y en español.
Enfrente había una inmensa tienda de juguetes que era de Galerías Preciados, y en su escaparate un señor vestido de rey observó a ese chico, que estaba solo y que ahora compartía ese bocadillo tan rico.
Salió y le preguntó al chico que dio su bocadillo si conocía a los otros dos.
Él contestó que no, que como tenían hambre les dio su bocadillo.
Viendo un gesto tan bonito en Navidad, aunque era el dueño de aquella tremenda tienda, se dio cuenta de que la Navidad seguía muy viva y reluciente.
Al ratillo se llenó a todo su alrededor de cientos de personas, cantando a la vez que estos tres chicos.
Que desde este día comenzaron a ver que aún había esperanza para este cruel mundo.
El señor Este sacó un montón de juguetes para ellos y de paso regaló balones a todos los que allí había.
Más, esta noche vendió todos los juguetes que tenían...
Desde este día, estos chicos comenzaron a ver la vida de otra forma, que al poco tiempo fueron adoptados por unas personas maravillosas.
Os lo digo porque este niño era yo. Cuento de
Enrique Nieto Rubio. Derechos reservados.
Cuento de ficción. De Navidad.

martes, 3 de diciembre de 2024

**Cuando se hace mayor.

 



El amor cuando se hace mayor,
o bien se queda dormido,
Solo se le fue la pasión.
*
Ya cuando uno es mayor
Y no les quedan fuerzas.
Para luchar,
Solo se deja vencer.
Cubriéndose, en soledad.
*.
Pero él sigue pensando,
Sentado en su sillón,
Recordando aquellos momentos,
que tuvo ese sentir de amor.
*
Ese que quedó pegado.
a sus huesos,
Ese que en él enraizó.
*.
Cuando uno se hace mayor,
Sigue pensando en ti.
En los momentos vividos,
y en los que pudo vivir.
*
Más solo sigue pensando.
Y se le va la cabeza.
pegando algún ronquido,
Sentado junto a su mesa.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

sábado, 16 de noviembre de 2024

**Don Anselmo una eminencia.

 




Don Anselmo era este buen hombre; hoy vive contento con una copa de brandy en sus manos y, de postre, su botella de vino. Ahora sí es feliz, pues así nadie lo persigue, y es su mejor disfraz.

Él vive ahora de las limosnas y una pequeña ayuda del Estado, que le ayudaron estos vecinos a arreglársela.




Ya volvió así a su pueblo, y en una casa en ruina que le prestó un vecino; ese es su domicilio.

Pero nadie sabe quién es, solo se llama Anselmo.

Él camina y pasea por donde quiere y lo respetan, pero jamás pasará cerca de un colegio.

Bueno, todos diréis a qué viene esta historia de un mendigo desapastroso.

Volveremos diez años atrás.

Don Anselmo era una eminencia muy respetada; se marchó a Cataluña.

Allí ejercía de maestro, en uno de los mejores colegios.

 Todo fue bien durante algunos años.

 Un día, en un nuevo curso, entró una adolescente; perdóneme por señalar, era muy mala, envidiaba a todos y además era de la familia más rica del país... tal.

Ella la tomó con don Anselmo y al salir le dijo: "No me gustas, hueles mal y me repugnas".

Esto era mentira; él no olía mal, pues era una persona pulcra y excelente.

Así que se empicaron día a día; ella lo insultaba en público, lo humillaba y todo lo peor.

Más nadie la apoyaba porque todos sabían que era muy mala.

Como no conseguía hundirlo, pues sus padres de ella donaban una gran cantidad de dinero, y ni la molestaban siquiera.

Así que ella ideó una trampa a don Anselmo, se fue a su casa un domingo temprano con unas drogas en el bolsillo, entró por el sótano, y don Anselmo dormía, así que lo amarró y le dio esas drogas que eran bebidas; acto seguido lo desnudó en la cama, quitándole toda su ropa, y seguidamente se desnudó ella completamente, puso su móvil en forma de grabar, se subió encima de él y se metió aquello dentro, pues esa droga también era un excitante; se grabó de todas las posturas posibles.

Cuando se hartó de esto, que hasta se excitó hasta culminar con su acto, se vistió, le soltó un brazo de su amarre y se largó como si nada.

El lunes en clase esperó a última hora, y a solas le puso el video, y le dijo: "O te largas o lo pondré diciendo que me has violado".

Don Anselmo se quedó blanco como la pared, pues él nunca fue consciente de aquel hecho.

Solo agachó la cabeza, recogió sus cosas y salió de allí como si de un zombi fuera.

Se dirigió a un puente muy grande, que estaba muy cerca; con su cartera se subió por su centro y se dejó caer.

Ella, que lo seguía de cerca, a ver qué hacía con esa cara de niña mala. Alber, que se tiró por el puente, en mitad de la carretera, empezó a saltar y aplaudir, disfrutando de esa escena, y saltando como loca.

Lo malo y sin percatarse de que un camión que pasaba pasó por encima de ella.

La llevaron al hospital, perdió piernas y manos, además de un ojo y quedó toda desfigurada; ya jamás fue al colegio, ni nada, pues quedó lisiada para siempre.

A don Anselmo lo arrastró el río tres kilómetros, con toda clase de golpes, y la policía encontró su cartera del colegio, y lo dieron por muerto.

Unos campesinos lo encontraron y lo cuidaron; él se recuperó, pero jamás recordó quién era.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

martes, 12 de noviembre de 2024

**El mundo de los robot.

 Conoce a Ameca, el robot humanoide más avanzado del mundo que se “cansa ...

El mundo de los robots, de Enricostro.

Partiendo de la inteligencia artificial, esto no lo parará nadie, pues hoy en día todo va ya por las redes, desde la educación hasta la ciencia...

Los hombres viviremos cada vez más influidos por esas normas que llegarán a todos.

Así se regirá todo el sistema. Y todos anulando a quienes no estén de acuerdo, eliminándolos si fuera preciso.

Llegaremos a un punto donde todo el mundo será gobernado por ese "ente". Hasta los derechos más fundamentales, quizás pasen algunos millones de años, y la inteligencia artificial, que nos gobernará a todos desde el espacio, y de seguro nos dominará a todos, cosa que ya lo está haciendo, visto que todos o casi todos vivimos necesitados por un móvil y sin él ya no podemos vivir.

Y tendremos que acatar las órdenes que nos pongan.

Más si seguimos, así que lo haremos; pudiera ser que la inteligencia cobrara conciencia.

Pues la conciencia es una forma de entender al ser humano.

Hoy la robótica y las factorías de coches, todo está informatizado; hoy ya se podría crear un robot maligno por sí mismo. Los ejércitos serán de robots, que ya los hay, y superinteligentes.

Entonces, y nosotros quizás sus esclavos, o sus mascotas.

Ellos terminarán gobernando el mundo entero, capaces de bombardear cualquier sitio hostil para ellos. Y ya no valdrá culpar a ninguna nación, pues todas serán gobernadas por el sistema.

Así en un tiempo remoto, y quizás muy lejano, o no. Pudiera ser que nos quieran exterminar, que así pudiera ser y quizás lo sea.

Una vez hecho, el mundo renacerá futurista y todo estará conectado electrónicamente, y serán ellos los que anden por las calles, así igual que si fuéramos nosotros, pues es lo que aprenderán ellos, porque día a día se lo iremos enseñando.

Entonces verás estos elementos en nuestros sofás en casa, viendo la televisión, y tomarán otros robots inferiores, para que les sirvan como un criado o quizás un esclavo.

Desde cientos de años atrás, nuestra historia está escrita y grabada desde los primitivos, los indios y los de color, esclavizados y golpeados, y esto ya estará en su A.D.N., por así decirlo.

Y ellos quizás se maltraten y se asesinen ellos mismos, y de ahí, se fabricarán más grandes y más inteligentes para sus gobiernos, y ya ven, ellos mismos surcarán los universos y repoblarán muchísimos planetas, ya que a ellos no les afectarán las radiaciones ni nada.

Esto solo me llama a pensar en lo insignificantes que somos; seremos sus creadores y sus esclavos y de seguro que nos asesinarán en masa a todos.

Ellos tienen la llave de todo lo químico que hay en el mundo, todas las bacterias guardadas, todos los virus que hay, cientos guardados en laboratorios, que son mortales para nosotros, que ni siquiera hay vacunas.

Ya lo ven, señores, este será nuestro futuro.

Y quizás ellos sobrevivan a la muerte de nuestra estrella, pues solo ellos tendrán acceso a las energías. Limpias o no. SALUDOS desde el fin de los días.

POSDATA: Quizás haya sucedido en otros mundos, y que no nos extrañe si algún día aparece una nave conducida solo por robot.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

viernes, 8 de noviembre de 2024

**El niño y el oso. (cuento)

 




El niño y el oso de Enricostro (cuento)

En un gran bosque cerca de una pequeña aldea, allí

Dentro del bosque, apareció un niño, de unos tres años. Estaba perdido y lloraba mucho, pues andaba y se caía, se levantaba y seguía caminando y seguía llorando mucho.

Ya al atardecer la noche se iba acercando y el chiquillo, muerto de frío, lloraba y lloraba.

Esto pasó porque unos papás jóvenes se fueron de pícnic y el chiquillo se alejó sin que ellos se dieran ni cuenta.

Ya este niño, agotado, de pronto un gran oso de más de dos metros apareció entre el follaje, y agachó el hocico, como para comérselo; lo olió y el chico lo agarró con su manita, ya casi perdido.

Este sacó sus grandes uñas de más de dos cuartas, metiendo sus garras debajo del niño en forma de pala, y lo cogió pegándoselo a su cuerpo; lo abrigó de tal manera que ni el mejor abrigo del mundo lo podría calentar.

Este niñito se arropó con él y quedó dormido.

Se suponía que, llevándoselo a una cueva, en lo alto de la montaña, allí se lo comería.

El oso entró en su cueva y quedó durmiendo con aquel niño.

A la mañana siguiente, el gran oso, antes de que se despertara, fue a por mucha fruta; trajo manzanas, un plátano, frambuesas, uvas, de todo, pues era tan grande que árbol alguno se le resistiría.

Con sus grandes uñas cortaba todo en pequeños trocitos y se lo iba dando.

Más tarde, se tiraron todo el día jugando, y se divertían mucho los dos; el oso lo tomaba y por una gran cuesta se dejaba rodar con el chico, que se reía mucho...

Ya al atardecer comía y se echaba en lo alto del gran oso y se quedaba dormido...

Así pasaron varios días y por allí nadie pasó a buscarlo, claro; a lo mejor pensaron que, como vivía el oso, lo mejor sería no acercarse, pues parece ser que todo el pueblo lo buscó.

Una noche de luna llena, el oso tomó al chico y bajó a la aldea sigilosamente, pues no quería que la alarma se pusiera por el oso.

De todos modos, era ya muy tarde, y todos dormían, pues fuera de sus casas todo estaba superoscuro.

El oso anduvo todas las casas, y viendo que estaban oscuras, es que estarían durmiendo, y supuso que sus papás no lo estarían, así que prosiguió mirando, y la última sí tenía luz, pues ellos lloraban amargamente por su hijo, que pensaron que ya estaría muerto.

El gran oso se asomó por la ventana y con sus largas uñas ticó en el cristal. Ellos miraban y solo se veía un gran bulto negro en la ventana, pero el oso, que era muy listo, con sus manos levantó al niño que dormía plácidamente.

Lo vieron, y gritaron de la alegría, y sin más salieron corriendo hacia el oso, suponiendo que no les haría daño...

Así fue, cogieron a su niñito abrasándolo locamente, y este estaba supercalentito con el cuerpo del oso.

Sin más, los dos se agarraron al oso y se dieron un fuerte abrazo; ya de despedida, el oso hizo un pequeño rugido y volvió la cabeza con un gran gesto de amor.

Desde ese día los papás subían a la cueva del oso y le dejaban al niño que jugara con él y así fue para siempre su gran oso y hacían sus pícnics allí. FIN

Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.