martes, 20 de agosto de 2024

**Una historia que me pasó, mientras dormía.

 Una historia que me pasó mientras dormía.

Salía a andar como es habitual, llegando a enlazar con el puente San Rafael.
Se me puso el paso de peatones en verde, de la carretera Sevilla.
Y pasando tres kar de estas motos de cuatro ruedas,
Cuando iba por el centro de la avenida, estos me pasaron. Les llamé la atención con un gesto con las manos y se pararon a unos 15 metros después del paso de peatones, y ellos pensaban seguir y les grité: "¿Si te vas, te echaré una foto con el móvil y te denunciaré?".
. Este frenó y les hizo señas a los otros, diciéndoles: "¡Esperarme en la tasca que ya voy!"
Se bajó del kar, y era un armario ropero de grande; yo me asusté, pues se vino para mí, seguro para machacarme.
No me pude ni mover del miedo.
Llevaba en mi maricona un palillo de estos que comen los chinos, y lo tenía, con punta de rozarlo por la muralla de la ribera, pues era una manía que había cogido.

¿Lo saqué?
Cuando llegó a medio metro, me tiró un puñetazo; lo esquivé y, sin pensarlo, temiendo por mi vida, se lo clave en el pecho. Se encogió un poco y le dije: "¿Y esto por cabrón?". Le pegué con el móvil de plano en el palillo, clavándoselo entero.
Todos los coches seguían parados, aunque el semáforo estaba en verde; supongo que ya habrían llamado a la policía.
Este se desplomó en el suelo.
Me fui hacia su kar. Le di gas poniéndome su casco, y seguí recto hasta el próximo paso de peatones, lo atravesé y volví por los carriles del lado opuesto, pasando delante de él, que yacía en el suelo.
Lo pasé, rodeé la fuente y un chaval que lo vio todo me dijo: ¡Me llevas! ¿Sí sube?

Giraba hacia la avenida de la Confederación, paralela al río Guadalquivir, para volver a entrar por la misma dirección de donde fue el incidente. Pero antes de llegar, mi intención era tirar el kar al río, pues ahí, hay un sendero de unos cuatro kilómetros.
Pero se me acabó el camino; quise dar la vuelta con intención de tomar otro camino, que había más pegado a la orilla del río. Este chico, que era un pinta bueno, me dijo: Me dejas que la conduzca!". ¿Vale?
Cuando casi íbamos a salirnos del camino, le dije: "¿Qué me iba andando desatado del kas, que la policía lo estará buscando?", y desapareció el chico de mi vista.
Me fui andando y todavía estaba todo colapsado de coches y gente.
Así llegué a casa, con el corazón encogido, esperando lo peor.
Ya que por allí también había cámaras de televisión.
Al llegar a la puerta de casa, encontré a un vecino que me dijo que los de la ETA han dado un golpe de Estado y el pueblo se ha sublevado, provocando una guerra civil. En nada, todo se ha ido a la mierda con bombas y todo; en unos meses la guerra se ha extendido por Francia y casi por medio mundo. Era una excusa para la tercera guerra mundial.

Me alisté en él, ejercitó, luchando con los aliados franceses y los aliados italianos; la ultraderecha era la responsable de todo en Europa. Muertes y más muertes.
Ya en Francia,
Me encontré una postal de una chica francesa e italiana; era rubia, cantante y muy preciosa.
Estaba doblada Tercera Guerra Mundial¿Esta es para mí?". Así pasó el tiempo y batalla tras batalla fui ascendiendo hasta capitán de iy,fantería.
Un batalla,spués de ir pregonando que Marlene era mi novia, día tras día todo el ejército ya era consciente de que lo era, y además con pitorreo claro.
Una noche, que el desgaste de la tropa se hacía muy duro, nos enteramos de que Marlene vendría a cantarnos a todos, y además que ya había oído rumores de su novio, el soldado.
Cuando empezó a cantar, yo grité: "Es mi novia Marlene", y toda la tropa en pitorreo a la vez dijo: "Sí, la novia de Francisco, jajaja". Eso sonó más fuerte que la voz de Marlene.
Ella, ni corta ni perezosa, cuando terminó esta preciosa canción, todos pendientes de ella, dijo: "¿A ver dónde está mi novio?". Todos hicieron un espacio alrededor de él que, para colmo, estaba entodo , ¿dóndetro del bullicio, y dijo: "¿A ver, señor capitán, acérquese que no puedo verle?". Todos, jajajaja, jajajaj, se abrió un corredor en su centro y como que no era tan valiente.
Así que bajó ella del escenario, caminó hacia él y todos los focos la señalaban a ella.Cuando llegó hasta él,acérquese, se acercó y le plató un beso en los labios, que casi se cae de espaldas, y todos tiraron las gorras al viento en ese mismo instante gritando: ¡Biennnnn!

Se dio ella la media vuelta, y como si fuera un soldado más, caminó con paso erguido mientras todos a la vez gritaban un dos, un dos, un dos, hasta subir al escenario; el señor capitán quedó tocado y hundido.
Después se cerró aquel pasillo y su centro, desapareciendo su capitán entre los soldados…
Marlene cantó algunas canciones más, además de participar preciosas mujeres y hombres que bailaban.
Aquello fue un bum para la tropa, que les subió la moral a tope. La tropa, después de desactivar a Francia de sus enemigos, lo hicieron en España los sublevados, quedaron reducidos, y detuvieras a toda la cúpula ultraderechista y en gran parte de Europa también.
Españoles y franceses embarcaron en aviones desde uno y otro país y desembarcaron en Italia; resistieron como colosos derrotando al fascismo, pues eran unas minorías.
Restablecido el orden.
El capitán congregaba a la compañía, pues todos lo agasajaban preguntando cómo era ella.
Él se sentaba en el centro y, girando a su alrededor, les decía: Ese beso era todo amor y paz, esos ojos, esos labios, labio, madre mía, qué mujer.
Sacaba la foto de su guerrera y con su linterna la mostraba a todos, enamorándolos por aquel amor.
El capitán, cada vez que se enteraba y podía, iba a verla y hablaba mucho con ella después de cada actuación si ya se querían mucho.
En este último desembarco, por tierra, mar y aire, casi toda Europa se volcó en acabar con esta guerra de mentiras y conspiraciones, que también colaboraron en corromperlo todo: Rusia E Israel, que serían sancionados duramente durante los próximos años.
Cuando un día nuestra querida Marlene Actuaría allí para todos ellos, pronunciándose en matrimonio, en breves días
Con nuestro querido general, que a base de luchas y méritos llegó hasta esta graduación donde se casarían en compañía de todos sus familiares aquí en Italia.
Fue una guerra corta de cinco malos años que tuvo al mundo en la cuerda floja.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

jueves, 15 de agosto de 2024

**Cuando yo aprenda a escribir.

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Un día cuando yo aprenda a escribir.
Hablaré de muchas cosas
y otras muchas que son de ti.
*
hablaré de ese amor,
 amor que te tenía,
amor que tú me dabas
 y de esos deseos,
Juntito a tu cama.
*
De todas esas cosas que entonces,
me estremecían y me hacías ver
lo corta que es la vida,
y risueña tú me mirabas,
con tu cara bonita.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos Reservados.

domingo, 26 de mayo de 2024

**Una historia imposible.

 Una historia imposible

Os situaré en aquellos momentos vividos.
En todo el mundo la dejadez de las infraestructuras era muy intensa, y había una crisis muy grande que nadie era capaz de arreglar.
Y esto es lo que me pasó a mí.
Yo paseaba por un puente de piedra, así como un puente veneciano parecía.

Yo era muy mayor, así como ahora o algo más, jajajá.
Llevaba un disco de plástico de estos que lo lanzabas y jugabas con él.
Al pasar por el puente, se me escurrió y se me cayó al vacío, sin poderlo coger, pues era de mi nieto.
Por un lado, del puente, yo me asomé y estaba muy hondo y no había por donde bajar; era una rampa hecha de piedras y escurridizas.
Uffff, no me lo pensé y bajé, y mientras bajaba, iba viendo que no había por dónde subir, y me asusté, pero tenía que coger este disco.
Abajo, en una gruta, allí estaba y conseguí cogerlo; ahora el problema era cómo subir.

Me eché las manos a la cabeza después de guardarme el disco por dentro de la camisa, y mirando a todo alrededor, no sabía qué hacer.
Mirando, vi que la mitad de este puente estuvo en reparación con unos tabiques en la mitad de sus arcos y todo el puente parecía que se estaba derrumbando, pues había unas grietas en sus arcos tremendas; de por sí, el puente estaba cortado al tráfico de vehículos.
Toda el agua que por allí pasaba estaba muy sucia y con basura, como si metros atrás estuviera taponada; todo eran babas y verdina escurridizas en sus piedras.
Ya estremecido al volver la cabeza hacia la izquierda, vi un poco más abajo, en una grieta, como una caja cuadrada de unos treinta centímetros, y decidí bajar a por ella.
Estaba bastante sucia, y la subí hasta el pie del arco que tenía allí un descansillo.

Unos trapos que allí había enganchados, que alguna vez el agua arrastró, cogí uno y, sentado en una de aquellas piedras, me puse a limpiarla...
No sé qué era, pero tenía una tira de pilotos, en su centro, como un reloj; alrededor de ese reloj, símbolos de cosas entendibles, algunas, y un símbolo de un humano, otro de rayos rarísimos...
En fin, muy raro.
Cuando terminé de limpiar, tenía por detrás un saliente como si fuera una batería y un cable desconectado, que por supuesto conecté, pues soy demasiado curioso con estas cosas...
Este artefacto comenzó a encenderse todas sus luces y un sonido de pís, pís, pís; pues eso, pensé, que sería una radio vieja y muy antigua...
Así que lo manipulé y le di a la ruleta de aquel reloj y lo puse en construcción, pulsé un botoncito rojo que en su centro estaba y no se lo van a creer...
De pronto todo comenzó a moverse y todas las paredes del puente, y todo se encajonó en su sitio como si fuera nuevo, y todo el entorno lo mismo cambió de pronto. Uffff, me quedé soplando enfrente, este aparato sobre esta rampa de piedra, y dije: "Unos escalones, aquí", y se formaron estas escaleras hasta la cima del puente... Soplaba y soplaba, no me lo quería creer. Jajajá y miedo a la vez.
Subí por aquellas escaleras escondiendo esta máquina con aquellos trapos, y desconectando de aquel cable, y me fui hasta mi casa...
Iba temblando... El puente al rato se inundó de personas, de policías, bomberos y de todo, como si de un gran desastre hubiera sido...
Llegué a mi casa todo asustado, escondiéndome como si de un asesino se tratara, agachado en un rincón y mirando con los ojos desorbitados.
Salió mi señora de la cocina y ella, como siempre, me trata como si estuviera loco.
¿Qué haces ahí, escondido? Anda, sal de ahí, que tú no estás bien en...
Salí muy despacito y le dije: "¡No te lo vas a creer lo que me ha pasado!".
Venga, dime el qué.
¿Mira lo que me he encontrado?
¡¿Qué es eso?!
¿Creía que era una radio, pero no lo es?...
Le puse aquel cable y lo encendí pensando todavía que sería un cuento... y le dije: "¿Esto sirve para arreglar cosas y restaurarlas?". —Anda ya —me dijo—, tú ves, no estás bien de la cabeza...
Déjame hacer un experimento...
¿Desnúdate, completamente?
¡¡Y una mierda!!
 y hazlo, verás qué pasa; ella no quería, así que lo hice yo.
Me desnudé delante de ella, puse la caja frente a mí, el símbolo de humano, y pronuncié: treinta años de edad, pulsé el botón, joder, aquello funcionó perfectamente.
Joder, tenía treinta años que mi señora quedó alucinando al verme, ese cuerpazo de chava lote...
Así que ella hizo lo mismo, se desnudó, lo puse en veintisiete años y le di. Uffff, qué hermosa que estaba...
Ya nadie nos conocería ni la familia sería un follón tremendo, pero nos dio lo mismo...
Se me ocurrió también salir a la mezquita; aquí hay unos arcos con rejas, en que hay pinturas grandísimas que ocupan todo el testero de la pared, y ya no se ven las obras por el deterioro del tiempo...
Así que, sin dar explicaciones, enfoqué la máquina en restauración y pulsé el botón. Ufff, todas las imágenes quedaron como si las hubieran pintado hoy mismo.
Aquello les ha encantado a todos que hasta las noticias han salido, pero yo me largué antes...
La mezquita, toda llena de periodistas y muchos críticos, pero como la restauración es perfecta, no saben ni qué decir.
Todos preguntan quién los restauró, pero nadie sabe nada. Esto supongo que vale muchos miles de euros.
Así que me ofrecí como restaurador de obras imposibles y vaya que fue fantástico, ganando mucho dinero en todo el mundo.
Me llamaron hasta en el Vaticano, que tenían cientos de obras escondidas en los sótanos, que ya sus imágenes estaban completamente borradas...
Todos los museos sacaron otras obras muy vistas, poniendo las obras restauradas, y todo fue un éxito para la economía mundial, que empezó a moverse en todo el mundo...

Yo todas las obras las restauré en habitaciones cerradas y sin luz por si había espionaje...
Ya el mundo comenzó a funcionar; se tuvieron que reiniciar los países, reconstruyendo vías, carreteras y puentes, además de los aeropuertos. El tráfico entre ciudades era tremendo por tierra, mar y aire; los trenes, llenos de personas.
Aquí en España, en el Museo de Bellas Artes, se ha sacado un cuadro de tres metros por cinco, guardado en su sótano tan deteriorado que hasta la tela está rota, ya desahuciado por el museo, entre muchas obras.
Es titulado, el paraíso terrenal, ya olvidado por el mundo. Antes de restaurarlo, ordené que lo colgaran en el mejor salón del museo; cerraron todas las puertas y me cercioré de que nadie viera nada. Bueno, un listo puso una cámara y un móvil grabando que, al revisarlo todo, lo descubrí.
Cogí las dos cosas y las tiré por la ventana que da a un patio...
Esta obra fue superfamosa y ahora todo el mundo querrá verla.
Muchos museos se plantearon no cerrar nunca ni los domingos.
Hay otras cosas que me dan mucho miedo, pues quizás quien la inventó vio que era demasiado peligrosa para todos, y quiso destruirla tirándola por aquel puente.

Cuando pasó todo esto de los cuadros, probé con restauraciones de vehículos antiguos y también tuvo mucha demanda.
Alguien me llamó, que querían restaurar algo muy peligroso, una puerta estelar en la NASA.
Y decidí desaparecer, por un tiempo, con mi señora...
Guardé aquella máquina en la caja de un banco, y desconecté aquella batería que me llevé a mi nuevo domicilio en mi chalé junto al mar. Allí la enterré debajo del chalé en un cobertizo secreto.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
DA.V.DODJ.II.VM.98.
No os cuento lo de mi mujer, pues sería un pecado muy gordo...

sábado, 11 de mayo de 2024

**Cuando el tiempo se va.

 


Don José se llamaba este buen hombre; les narraré un poco de su vida. De más joven, era diseñador de joyas y platero.

Este señor vivía en la calle de las Flores número tres, junto a la mezquita de Córdoba; aunque se casó algo mayor y su esposa era diez años más joven que él, y tuvieron una niña, que se llama Rocío, fueron maravillosamente felices hasta que murió su esposa a los 60 años.

Este señor, en este trágico día, al levantarse por la mañana, se le vino a la mente su esposa de joven.

Él, como todos los días, sale de su casa a andar un rato, toma la ribera y, cuando llega hasta la antigua lonja, se vuelve por el otro acerado.

Hoy estaba algo rarito y un poco pálido, que su vecina, cuando lo vio salir, le dijo: "¿Está usted bien?". Él, mientras salía, movió la palma de la mano hacia los dos lados.

Llega a uno de los bancos en la ribera. Él tocó un candado que en el Día de los Enamorados con su esposa de joven pusieron allí en aquellos barrotes de hierro, y vio que su amor creció mucho, pues se encontró con un gran enjambre de candados más chicos, enganchados en el suyo, y sonrió, diciendo: "Aquí hay mucho amor junto".
Intentaba descansar un poco.

De pronto, notó como si su corazón dejara de latir; se fue quedando muy pálido y sin apenas oxígeno que respirar.
Ya tenía 97 años; así como pudo, llamó a su hija con el móvil diciéndole: Hija, que me muero. La hija asustada le preguntó: "¿Dónde estás?". Ella vivía en Villarrubia, a pocos kilómetros de Córdoba.
Él se fue arrugando, poco a poco, sobre su móvil, sin poder contestar a su hija.

Por allí constantemente pasan muchas personas andando, pues es casi peatonal esta avenida, pero nadie se fijaba en él y el que lo hacía, daba por supuesto que se quedaría durmiendo.
Al rato pasó una niña, de siete años, llamada María, con su mamá de la mano.
María quedó parada frente a él y le dijo a su mamá: "Mamá, ¿le pasa algo a este señor?". La madre trataba de seguir con su andar, pero la niña no se movía. "¿Qué le pasa algo, mami?", total, que la madre se acercó a él, le puso la mano sobre su hombro y le dijo: "¿Está usted bien?".
Él solo movió el cuello un poco, dejando al descubierto el móvil. Ella lo cogió, que aún estaba en llamada, se lo puso en el oído y dijo: "¿Quién es?".
Al otro lado del teléfono alguien contestó: "Soy yo, su hija, ¿cómo está mi padre?". Ufff, mal, he llamado a una ambulancia.
Esta mujer ya había llamado a emergencias, que en tres o cuatro minutos llegaron.
Le pusieron oxígeno, pues apenas respiraba, y en la camilla se lo llevaron.
La niña se estremeció, como si algo se metiera dentro de ella.
Así, su mamá le dijo a la hija de este señor dónde estaba y en quince minutos llegó al sitio, que aún había un corrillo de personas hablando de lo sucedido.

Ella bajó inmediatamente del coche y dijo: "¿Mi padre dónde está?", ella se volvió con el móvil y le contestó: Se lo han llevado al hospital. —Ay, Dios —dijo la hija.
Se dieron los teléfonos, pues la niña no paraba de preguntar por él.
A los dos días, la llamó la hija de don José y le dijo que estaba mucho mejor, pero que lo ingresó en una residencia para mayores, pues los médicos dijeron que no podía estar solo. Aquí en el brillante, y que estaba muy bien...
 Rocío, mi niña, que fue quien se dio cuenta, ella no para de llorar diciendo que quiere verlo. ¿Tú qué opinas?

Pues nada, que vaya a verlo, mujer, ¿no pasará nada?
Muchas gracias. Esta tarde iremos a verlo; si no va a caer mala.
—Vale —dijo la hija de don José...
Cuando entraron a la residencia, don José ya sabía que la niña iría a verlo, y con su silla de ruedas estaba esperándola en la entrada. Él levantó los brazos diciéndole: "Ven", y se abrazaron fuertemente, y ya la niña lo hizo su abuelo...
Así pasaron dos años más y un día le notificaron a su hija que había muerto su padre, y esta a Mariluz, la madre de la niña.

Fueron un rato al tanatorio, las dos, y Nati, la hija de don José, le dio una cajita muy bien envuelta en papel de regalo, para la niña, de parte del abuelo, que así lo llamaban ellas.
La niña, después de llorar un montón, se marchó con una paz tremenda, que se repuso de todos sus temores o qué sé yo.
Creo que el espíritu de don José se ha metido dentro de esta preciosa niña para protegerla toda la vida, y así ha sido.
Cuando Anita y su hija llegaron a su casa, abrió el regalo de don José y vieron que era un colgante de oro con su cadena, y todo, en forma de corazón.
Este corazón se abría; era como un libro y grabado en unas páginas de oro que se pasaban una a una.
Y tenía un precioso mensaje que decía:

Tú eres la luz de este mundo, y yo, para protegerte, viviré en ti siempre, pues ya estaba escrito que tú serías mi alma gemela.
Jamás se separó de este amuleto.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

viernes, 10 de mayo de 2024

**La golondrina y la gorriona.

La golondrina Pintura de pájaro acuarela cardenal rojo 1 Impresión de descarga digital imagen 1y el gorrión de Enricostro
Ya a finales de mayo se ven las golondrinas por Córdoba.
Un grupo se mueve por la ribera; estas siempre vuelven al mismo sitio para criar sus pollos.
Pero han tirado una casa donde algunas solían criar, y se sienten desorientadas.
No paraban de dar bandazos por la linde de las casas una y otra vez sin saber qué hacer.

Pegado al río hay muchos árboles lindando con el agua y la muralla, una gorriona cantando, a pecho partido y sin atender nada de su entorno.

La golondrina pasaba, una y otra vez, cerca de ella y les decía. —¡Oye, gorriona, podemos hablar! —y ella, como si nada, seguía cantando.

Ya la golondrina cansada embistió sobre ella y le dijo: "¡Podemos hablar, llevo media hora llamándote!"

¿Y qué quieres? ¿No ves que estoy cantando y si me distraigo ya pierdo el hilo?Tree Swallow acuarela pájaro pintura 1 Descarga digital Impresión imagen 1

Jocc: Dijo la golondrina: "¡Vaya, pierde el hilo, la cantante, prui, prui, prui, eso es cantar, joccc!"

Pues sí, eso es mi cante, ¿y qué quieres?, dijo: ¿la gorriona?

¡Pues verás, yo tenía mi nido en la casa que había aquí, y ahora me encuentro perdida, sin saber qué hacer!

¡Pues mira, ese árbol que es el más grande, ahí está mi nido, pero este año mi marido se ha marchado a no sé dónde y no criaré; si te quieres quedar con él, pues hazlo!

¡AH, muchas gracias, ahora mismo me iré a él!

Así, la golondrina se dirigió al nido, y cuando se posó en él, ¡plun!, un palo atravesado había en él, y otra sorpresa que había, ya una gorriona incubando sus huevos que allí estaba.

—¿Eh, pero qué haces? —dijo la gorriona.

¡Ay, perdona, es que la dueña de este nido me mandó a él para criar a mis pollos!

Ah, pues ya estoy yo, ¿qué hacemos?

Dijo: "La golondrina, ¡por qué no criamos los pollos entre las dos!"
¿Y no será mucho lío?...
¡No se lo intentamos!
Bueno, a ver...

Así se acoplaron las dos, y entre las dos empollaron los huevos...
Sobre los 14 días, empezaron a salir los pollitos y eso era un escándalo, para darles de comer a unos y otros.
Así dijo la golondrina: "¡Es un lío, lo mejor es, si te parece, le damos de comer por igual a unos y otros; entre las dos podremos, ¡vale!".
¿Sí, claro, así lo haremos?

Y así, aunque fue difícil adaptarse, lo hicieron.
cosa que los humanos no somos capaces de hacer...

Ya grandecitos, a finales de julio, decidieron emigrar, porque ya estaban grandecitas.
Los pichones de los gorriones se pasaban el tiempo saltando de rama en rama, y las golondrinas pequeñas se agarraban al nido clavando sus uñas, abrían las alas y ensayaban vuelo sin soltarse.

Ya, en estos últimos días, las mamás se abrazaban con el pico despidiéndose y además muy contentas de esta vivencia que nunca se dio en ellas, prometiéndose que el año que viene repetirían sus hogares juntas...
Y lo que es mejor, las crías estaban dispuestas a hacer lo mismo... FIN.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.