lunes, 24 de octubre de 2022

**Silvia la abuelita en su cabaña. (cuento).



Érase una vez una linda abuelita que vivía junto a sus nietos en una hermosa cabaña en el bosque.

Durante el día se divertían muchísimo, con quien siempre encontraban actividades emocionantes para hacer...

Así vivían día tras día, sin mayores penas; más que disfrutar de la vida y de todo el bello entorno en el que se encontraban.

Por las mañanas, la abuelita la instruía en diversas materias... y por las tardes bordaban, cocinaban, recolectaban flores del campo.

Tres veces a la semana salían de madrugada, pues se iban a pescar en un pequeño velero; muchas veces luchaban con las ballenas, que no les dejaban pescar, pues eran insaciables comiendo peces.

Pero la abuelita linda cogía el remo y les golpeaba en sus cocorotas, y entonces las ballenas se metían en el fondo del mar y no molestaban más.

Cuando pescaba lo suficiente para el día, regresaban adentrándose otra vez por aquel precioso río, que casi rozaba la cabaña.

La abuela tenía un enorme corazón y se preocupaba de pescar lo suficiente para así alimentar a un oso negro, que siempre rondaba la cabaña. Ella le daba de comer algunos pescados, y el oso se marchaba de lo más contento.

El animal no solía alejarse mucho de la cabaña, pues la abuelita y los niños eran casi su familia, ya que la mujer lo había criado desde que era un pequeño osezno, pues unos cazadores muy malos mataron a sus padres.

Un día oscuro, sin luna a las tres de la madrugada, sintió que merodeaban alrededor de la cabaña; por lo que la abuelita, muy asustada, agarró un hacha que tenía colgada en la pared... por si acaso. La que le servía para cortar leña.

A ella le parecían raros los ruidos provenientes del exterior, ya que a Oso le gustaba hacer hoyos y cavar... pero jamás a esas horas.

De pronto comenzaron a aporrear la puerta; a ella el corazón casi se le salía, al punto que no podía pensar. Todo estaba pasando muy rápido. Como los merodeadores vieron lumbre en la chimenea, no pararon de golpear la puerta.

La voz de hombre se escuchaba: ¡Abrir, por favor!

¡Que mi compañero ha pisado una trampa de oso y se puede morir!

La abuela en ningún momento se detuvo a pensar que fuera mentira, y abrió la puerta...


Los intrusos, tan pronto vieron a la abuela, desprotegida, en el instante la comenzaron a golpear por todos lados. 


El paso de los años aún no había deteriorado su grácil figura; así pues, ellos quisieron todo de ella.

La abuelita, en ese momento, no podía dejar de pensar en los niños, quienes eran su mayor tesoro. 


Temía por el bienestar de sus nietecitos, o lo que pudieran hacer con ellos.

Por temor a despertarlos, apenas alcanzó a dar un chillido en ese momento... Así pues, no puso resistencia, pues los hombres eran muy grandes y armados con escopetas.


 La desnudaron a tirones y ya iban a cobrar la presa; cuando una sombra apareció por la ventana.

Ella miraba al oso como pidiendo auxilio, y este entendió el mensaje irrumpiendo en la entrada; con sus garras de 20 centímetros se lio con los dos, y no paró hasta destrozarlos. El oso parecía un demonio en ese momento.

La abuelita quedó impactada y se desmayó cayendo al suelo.

El oso se acercó a ella y, escondiendo sus garras, la apartó del sitio atroz; cogiéndola por el torso, la subió con sus grandes manos hasta su habitación.

Sus nietecitos no se dieron cuenta de todo lo sucedido. Ella se sintió, en ese momento, la mujer más protegida de todo el mundo.

Sentía el vasto pelo del oso rozando su cuerpo desnudo, y escuchando al oso balbucear... quien, moviendo la cabeza hacia los lados, se mostraba orgulloso, y parecía agradecerle tantos años de alimentarlo y cuidarlo con tanto amor.

Luego de liberarse de su dulce carga, el oso bajó las escaleras y arrastró los dos cuerpos a la vez... lanzándolos río abajo, donde unos cocodrilos celebrarían un gran banquete.

¡Nadie, jamás, se atrevería a posar sus manos en aquella cabaña!

Y así, la hermosa abuelita y su pequeña nieta continuaron su vida de ensueño, divirtiéndose y bañándose en un lago que se formaba a la orilla del río.

La cabaña y sus alrededores eran un lugar muy seguro, donde si deseaban podían despojarse de sus ropas; pasarla maravillosamente, sin pena alguna de ser atacadas... pues siempre estaban bajo la protección de su fiel guardián.

En esta oportunidad, no hay príncipe azul, aunque está en la mente del escritor. ¡Jajaja!

Enrique Nieto Rubio

Derechos de autor.

Colabora en imágenes.

 Silvia Regina Cossio Cámara.

**Plegaria para mi cuñado. Pepe Zamora.

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San Rafael Arcángel, que en hebreo significa “Dios sana”, celebrado el 29 de septiembre desde los principios de la Iglesia católica, siendo conocido como la Medicina de Dios o el Arcángel Sanador. Esto es debido a que, obedeciendo al Señor, sanó de una ceguera a Tobías, un personaje bíblico. Pero también A San Rafael se le considera como el patrono de los médicos, de los ciegos. Y de los viajeros, porque con su ayuda, guía en los viajes espirituales y en la búsqueda de la verdad y el conocimiento.
Plegaria para mi cuñado Pepe Zamora: En estas horas tan cruciales en su enfermedad, quizás termina Dios todopoderoso. Por favor, te pido que, si te lo llevas, libre le dé ese dolor que tiene.
Y si no te lo llevas, déjaselo a su mujer y sus hijas, que tanto lo necesitan, que en su recuperación sea total y no lo dejes sufriendo aquí. Sé que es el fin de él, pero si tú quisieras, lo dejarías casi nuevo. Por favor, sí.
Arcángeles custodios, por favor, os lo pido, proteger a mi cuñado Pepe, para que se recupere; interceder ante el mismísimo Dios, todopoderoso.
Pues puede ser que a mí no me escuche por pecador, pero a vosotros sí os escucha.
Y a ti, Jesús crucificado, hijo de Dios, ruégale a tu padre celestial que, por favor, interceda por mi cuñado Pepe, que ha sido muy buena persona con su familia y con todos, y tiene dos hijas adolescentes y una esposa maravillosa. Ayúdenlo, por favor.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
En súplicas.

**La puya. oidos sordos .

 Sacado de un texto.

Cuando comentamos a otras personas, no solo les incentivamos a seguir. No es que fomentemos su memoria para que siempre siga viva, y no envejezca ni se sienta nunca sola. O solo, nunca, sino que también nos tienen y nos necesitan. Pues somos parte de ellos, y ellos de nosotros. 
No vale solo escribir nosotros, no tiene sentido si nadie nos comenta.
Hay que aprender a dar un poco de nuestra amistad.
Saludos a todos, es una inspiración de buenas tardes, noches.
ENRIQUE NIETO RUBIO.
DERECHOS RESERVADOS DE AUTOR.

sábado, 22 de octubre de 2022

**A los mayores y abuelos. En protesta.

 A los mayores y abuelos. En protesta.

Ya tiempos atrás escribí por el abandono de muchos mayores en residencias que eran alimentados malamente y Chicote lo verificó.
Muchas quejas de familiares a los que nadie les hizo caso.
La administración del Estado se lavó las manos en todo esto, pues salió en televisión como denuncia.
Hoy, con este virus traidor, que por negligencia de sus cuidadores han provocado miles de muertos en todo el mundo, cada día se cuentan a cientos, y parece ser que el culpable solo es un virus que, aunque no tiene piernas, sí sabe desplazarse muy bien.
Qué casualidad, que ha entrado donde más sensibilidad hay, en estas residencias de muertos. Quizás fueran esos cementerios.
Donde está el dolor, este se ha estrangulado en algunas gargantas.
Hoy a las ocho, hurras por los médicos y enfermeros, aunque en sus manos están los muertos.
¿Dónde está la humanidad? Le dan paso a los más jóvenes, y aquellos que lo dieron todo por sus familias, y en bien de la humanidad: "Ooo, solo pobrecito", o "No importa, ya era muy mayor".
¿Eso es todo lo que tenemos que decir?
A este bicho le ganaremos, pero a cuántas vidas se está llevando.
Por culpa de quienes eran sus guardianes.
Bueno, que hay excepciones, sí, las hay, pero quien esté libre de culpa que tire la primera piedra.
Hay médicos que han jugado a ser Dios; este se queda, este se va.

Un mundo de compasión debería haber detrás de cada muerto, y todo por negligencia de sus gobernantes.
Solo he visto en este pueblo, que ahora no recuerdo su nombre, que han protegido a estos ancianos a capa y espada; ellos sí merecen un hurra, ellos sí los han protegido con todo el amor del mundo; no se les ha ido ninguno.

Después de esto deberían rodar muchas cabezas.
Tiemblo si este asesino de virus se hubiera llevado a cualquier persona, pese a su edad, y si fuera a los niños, ¿qué hubiera pasado? Solo que Dios haga justicia y todo el que sea culpable que lo pague en esta vida, ya que yo no creo en otra celestial.
Cuánta soledad habrían vivido estas criaturas nuestras y cuánto dolor.
Solo era un sentir, en protesta.
De Enrique Nieto Rubio.
Perdón por la dureza en la indignación.

**Tu mi adorada poeta.

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Tú, mi adorada poeta,
Soñadora del querer,
Rebosante de alegría,
Hermosa por doquier.
*
Tú, mi tierna Dulcinea,
Señora de gran postín,
¿Que te duermes por las noches?
Sin acordarte de mí.
*
Que un día tú, amor, me dabas.
Un día y del mejor.
Ahora en tu almohada.
*
Solo te acuerdas de Dios.
Ya pasaron tus plegarias.
En recuerdos del ayer.
Olvidando lo más bello,
El amor y el placer.
*
Que vivimos muchos años.
Soñando en el querer,
¿Qué besos fueron deseados?
Y la envidia a nuestros pies.
*
Hoy vivimos desolados.
El tiempo nos lo robó.
El amor apasionado,
Que teníamos los dos.
*
Hoy te vuelvo a recordar,
Poetisa de mi querer,
¿Cuántos besos dedicados?
a los sueños del placer.
*
Hoy ya vives en tu cabaña.
Rodeada de ilusión,
de esos preciosos niños,
Qué nietos tuyos son.
*
Pero no es reproches, mi amor.
Que la poesía me embarga.
Solo sentirte en la magia.
De vivir con ilusión.
*
Que aunque el amor ya no es nada,
Pero si es ilusión, he de darte la enhorabuena.
Por ser mi mejor amor.
*
Enrique Nieto Rubio
Derechos reservados.
Dedicado a todas las poetas del mundo.
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