viernes, 26 de mayo de 2017

**Tú... no le digas a nadie.


Tú… no le digas a nadie. 
que tú y yo somos amigos; 
Aunque un día nos perdimos, 
Hoy volvemos a ser amigos.


Nunca jamás le digas a nadie… 
Que compartimos este amor. 
Pues ellos no comprenden. 
Lo que se sufre sin una pasión. 
No les cuentes mis secretos. 
Que los tuyos yo los guardo… 
Y mucho menos que nos vemos. 
Porque interfieran, no quiero. 
Este sentimiento con gran ímpetu, 
Que contigo siempre yo comparto… 
Dicen que son solamente pasiones. 
De amores frívolos y prohibidos. 
Dicen que son sentires de noches. 
Que con amor nunca idealizamos. 
Pero pregunto: ¿qué sabe la gente? 
De nosotros o amores prohibidos. 
Si tú duermes entre hermosas flores, 
Y también entre sueños y suspiros… 
Que nosotros nos amemos en silencio, 
No es malo y no deben condenarnos. 
Es como tener alas.
 y sentirse gorrión, que 
Sí nos dan bichos.
 Será por un canto de amor.
Quien pregunte por ella,
 No deben contestar. 
Pues es mujer bella.
 Y nos la vayan a quitar. 
La cabeza perdimos.
 Por este sentir de pasión...
Y si dicen que estamos locos,
 Será loco de amor.
Enrique Nieto Rubio
Derechos reservados 

jueves, 25 de mayo de 2017

**Dicen que cuando morimos.


Dicen que cuando morimos…
Solemos reencarnar en otra vida.
No comparto esta creencia.
*
Pero en caso de que certero fuera…
Y puesto que mi contrato amoroso,
Expira después de la muerte.
Espero tener relaciones contigo.
En el caso en que yo me muera.
Tener contigo quiero.
Un romance entre tinieblas…
Caminar juntos.
Por ese mundo desolador,
Que, entre tú y yo,
Le damos vida y alegría.
*
Me gustaría tomarte de la mano.
y sentir tu cuerpo en el frío del alba;
Sentir tus labios nacarados,
Deseosos de un beso…
Posar en los míos.
Pasear en medio de las azucenas.
y gladiolos, como abejas enamoradas;
Sentir en mi cuerpo desnudo,
El aroma y el roce de tu cabellera.
*
Y poder viajar en las nubes de algodón;
Revolcándonos entre ellas,
Provocando álgidas tormentas de pasión,
con tu cuerpo desnudo.
Que aunque el dios Zeus se moleste,
Porque insana envidia le daría.
No podría de ese paraíso expulsarnos…
Pues esa sería nuestra vida.
*
Gozaríamos del más allá.
Como nunca antes en esta tierra hicimos;
provocando en este sin fin y glorioso edén;
Placeres del verbo amar.

Alma alguna,
No ha expresado que será eterno.
Pero si así lo fuera…
Desearía quedarme para siempre.
Muy junto a ti y a tu bendita vera.
*
Hoy sufro... ¡Tonto fui en aquella mañana!
Cuando triste estabas,
Y harta de tanta presión,
Me dijiste que estresada te encontrabas.
¡Sí querías marchar!
Y para no ser un cretino, mi bendición te di.
Desde entonces marchaste.
Sin decirme un adiós,
Y sin mirar atrás.
*
Lo tuve bien merecido...
¡Ese tonto era yo!
Más estoy arrepentido.
Por renunciar a ti;
Más hoy deseo encontrar
El mágico camino…
¡En donde nada te perturbe!
Y que tú y yo,
Seamos solo dos.
¡Dos buenos amigos!

Enrique Nieto Rubio
*Derechos reservados*
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara.

miércoles, 17 de mayo de 2017

**Déjame quererte un poco.

 

Déjame quererte un poco. 
Un poquito nada más… 
Que me iluminen tus besos. 
Esos besos que sueles dar.


Déjame sentir tus labios.
Esos labios de caramelo,
Que quiero endulzar mi sentir.
Y creerme en esos cielos.

Déjame sentir tu aroma.
Ese aroma de mujer…
Despertarme en tu vientre,
Ese vientre de placer.
Rózame con tu cariño.
Hazme de nuevo, mujer.
Ese hombre, casi un niño,
Que muera por tu querer.
Nunca dejes de mirarme.
Pues sin ti yo no soy nada.
Una sombra en el camino.
Que ni cobija o sirve de nada.
Dile a nuestro Diosito del cielo,
Que nos dé una oportunidad.
Si no es en la presente vida…
En la otra, que yo sabré esperar.
Siénteme, mujer, muy cerquita.
Pero cerquita y junto a ti…
Que mis ojos puedan verte.
Y escucharte siempre muy feliz.
Que si mucho daño te hice,
Mucho más daño me hice yo.
Después de amarte tanto…
Y luego perderte por amor.
Que hay cosas que se escapan.
Y que el corazón no entiende.
Déjame quererte un poco más.
Solo un poco, amor… ¡Por favor!
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

domingo, 14 de mayo de 2017

**A través de ti.


A través de ti,
 Sus pensamientos,
 Los hago míos.
Sus suspiros los inhaló.
Profundo en mis sentires.
*
De esas lágrimas,
 que por tristeza de ella brotan...
Las bebería.
 Convirtiéndolas en sutil vino sagrado.
A través de ti,
 Mis pensamientos, los hago suyos.
Y mi respirar,
 Se hace aún más grande.
 En su sentir.
*
¡Sí!, a través de ti,
 que aún consciente de que la amas,
Y que tanto la veneras.
 En diamante, ella se convierte.
¡Amigo, el amor y la pasión!
 Que por ella vivo.
 ¡Es a través de ti!
Y no serán solo tus pensamientos,
 los que ella contendrá...
Pues sin ti ella no es feliz.
 Pero sin mí, tú tampoco estarás.
*
¡Somos uno solo!
 Aunque sé... que solamente
 ¡A través de ti!, amigo. Andrés.

Enrique Nieto Rubio
Derechos reservados.
Colabora en imagen.
Silvia Regina Cossio Cámara.

miércoles, 26 de abril de 2017

**El grillo y la cucaracha. (cuentos).

Un día aquí, en La Línea, un 9 de agosto, hacía un calor infernal; de pronto se levantó un vendaval tremendo, los árboles parecían desmontarse, sus hojas volaban fuertemente, el polvo se levantó y casi parecía de noche.

Cuando eran las cinco de la tarde, todo se veía nublado y el aire sucio se lo llevaba todo; así, a la media hora, todo se aplacó y como si nada.

El sol seguía machacando a todo cuanto había en la calle. Kilómetros más allá, una pobre cucaracha quedó embarrancada entre arena y piedras, sin apenas vegetación.
Allí solita y con un par de piernas rotas se veía morir. Poco más adelante pasó lo mismo con un cantarín grillo, que por su mala suerte se lo llevó el vendaval también.
El grillo desconcertado consiguió sacudirse la arena que envolvía todo su cuerpo.
¡Ufff!, parecía que era el fin del mundo.

Menos mal que cuando me llevaba el viento, conseguí meterme en un tapón de botella; que si no, no las cuento... pensaba para sus adentros el grillo.

Así comenzó a andar este grillo buscando un sitio donde resguardarse de la calor. 

Divisó a lo lejos una pequeña roca y algunas ramillas, así que hacia allá fue. Cuando llegó, vio una cucaracha malherida.
La cucaracha le gritó:
¡Socorro!, ¿me puedes ayudar?, ¡estoy herida y no puedo caminar!

Era una dulce y preciosa cucaracha joven. Así el grillo, que era todo un galán, le dijo:
¡No te preocupes!, te ayudaré, ¿sí?
La tomó en brazos y se la llevó a un rincón que había en la roca... un agujero como un puño le vino, maravillosamente, a los dos.
Se presentaron y se contaron todo lo que les había pasado, pues los dos venían del mismo sitio; pero que no sabían dónde estaban... suponían que en el fin del mundo.

El señor grillo cogió de su frac unas tiras y con unos palitos vendó las patitas de esa linda cucaracha.

Cuando llegó la noche, la temperatura cayó bajo cero. El grillo se acurrucó con la cucaracha que entró en fiebre y temblaba mucho.

La abrazó y, rascando con sus patitas traseras, consiguió enterrarse en la arena que estaba calentita... Así pasaron la noche.

Al día siguiente, el señor Grillo salió a ver qué podía encontrar de comer. Poco más adelante vio un matorral de fresas salvajes, y los ojillos se le encharcaron de lágrimas.

Al ver el hermoso arbusto, cogió una de las frutas y volvió con la cucaracha que no se podía ni mover.

¡Hola, buenos días!, ¿cómo estás esta mañana?
¡¡Gracias a ti, amigo, estoy mucho mejor!!
¿Tienes hambre?
¡¡Oh sí, mucha!! Estoy casi desmayada.
¿Pues mira lo que traigo!?
¡¡Fresas, oh qué ricas!!

Así, muy contentos, ambos desayunaron y se quedaron muy a gusto. El señor grillo sacó su violín... pero antes le preguntó a la cucaracha:
¿Te gusta la música?
¡¡Sí, mucho!!

El grillo comenzó a tocar su violín y le dio una serenata muy buena. A media tarde subió mucho más la temperatura; y quedaron en su agujero para dormir la siesta... así hasta la noche.
Cuando despertaron, aún era de noche, por lo que el señor grillo continuó tocando unas baladas maravillosas, y ella muy atenta veía cómo ese grillo... era todo lo que anhelaba en este mundo, ¡no le importaba nada más!

Así se tiraron muchos días, hasta que ella ya estaba recuperada del todo.

Juntos se la pasaban fenomenal, pues jugaban y se revolcaban por las arenas aquellas... riendo y abrazándose, que de pronto llegó el amor.

¡Sí!, era un amor de esos que uno es para el otro y el otro para uno. Dos amores en uno, sin prejuicios ni temores.

Con el transcurrir del tiempo, tuvieron muchos cucagrillos... muy preciosos de verdad.

Todos heredaron el gusto de papá Grillo con el violín, formaron una orquesta maravillosa y, por las noches, bajo el manto del cielo estrellado...
Juntos entonaban hermosas melodías... que con sus lindas notas atraían a los vecinos de todos los sitios aledaños, quienes les dieron la bienvenida a su nuevo hogar.
- Fin -
Enrique Nieto Rubio
Derechos de autor.