miércoles, 17 de mayo de 2017

**Déjame quererte un poco.

 

Déjame quererte un poco. 
Un poquito nada más… 
Que me iluminen tus besos. 
Esos besos que sueles dar.


Déjame sentir tus labios.
Esos labios de caramelo,
Que quiero endulzar mi sentir.
Y creerme en esos cielos.

Déjame sentir tu aroma.
Ese aroma de mujer…
Despertarme en tu vientre,
Ese vientre de placer.
Rózame con tu cariño.
Hazme de nuevo, mujer.
Ese hombre, casi un niño,
Que muera por tu querer.
Nunca dejes de mirarme.
Pues sin ti yo no soy nada.
Una sombra en el camino.
Que ni cobija o sirve de nada.
Dile a nuestro Diosito del cielo,
Que nos dé una oportunidad.
Si no es en la presente vida…
En la otra, que yo sabré esperar.
Siénteme, mujer, muy cerquita.
Pero cerquita y junto a ti…
Que mis ojos puedan verte.
Y escucharte siempre muy feliz.
Que si mucho daño te hice,
Mucho más daño me hice yo.
Después de amarte tanto…
Y luego perderte por amor.
Que hay cosas que se escapan.
Y que el corazón no entiende.
Déjame quererte un poco más.
Solo un poco, amor… ¡Por favor!
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

domingo, 14 de mayo de 2017

**A través de ti.


A través de ti,
 Sus pensamientos,
 Los hago míos.
Sus suspiros los inhaló.
Profundo en mis sentires.
*
De esas lágrimas,
 que por tristeza de ella brotan...
Las bebería.
 Convirtiéndolas en sutil vino sagrado.
A través de ti,
 Mis pensamientos, los hago suyos.
Y mi respirar,
 Se hace aún más grande.
 En su sentir.
*
¡Sí!, a través de ti,
 que aún consciente de que la amas,
Y que tanto la veneras.
 En diamante, ella se convierte.
¡Amigo, el amor y la pasión!
 Que por ella vivo.
 ¡Es a través de ti!
Y no serán solo tus pensamientos,
 los que ella contendrá...
Pues sin ti ella no es feliz.
 Pero sin mí, tú tampoco estarás.
*
¡Somos uno solo!
 Aunque sé... que solamente
 ¡A través de ti!, amigo. Andrés.

Enrique Nieto Rubio
Derechos reservados.
Colabora en imagen.
Silvia Regina Cossio Cámara.

miércoles, 26 de abril de 2017

**El grillo y la cucaracha. (cuentos).

Un día aquí, en La Línea, un 9 de agosto, hacía un calor infernal; de pronto se levantó un vendaval tremendo, los árboles parecían desmontarse, sus hojas volaban fuertemente, el polvo se levantó y casi parecía de noche.

Cuando eran las cinco de la tarde, todo se veía nublado y el aire sucio se lo llevaba todo; así, a la media hora, todo se aplacó y como si nada.

El sol seguía machacando a todo cuanto había en la calle. Kilómetros más allá, una pobre cucaracha quedó embarrancada entre arena y piedras, sin apenas vegetación.
Allí solita y con un par de piernas rotas se veía morir. Poco más adelante pasó lo mismo con un cantarín grillo, que por su mala suerte se lo llevó el vendaval también.
El grillo desconcertado consiguió sacudirse la arena que envolvía todo su cuerpo.
¡Ufff!, parecía que era el fin del mundo.

Menos mal que cuando me llevaba el viento, conseguí meterme en un tapón de botella; que si no, no las cuento... pensaba para sus adentros el grillo.

Así comenzó a andar este grillo buscando un sitio donde resguardarse de la calor. 

Divisó a lo lejos una pequeña roca y algunas ramillas, así que hacia allá fue. Cuando llegó, vio una cucaracha malherida.
La cucaracha le gritó:
¡Socorro!, ¿me puedes ayudar?, ¡estoy herida y no puedo caminar!

Era una dulce y preciosa cucaracha joven. Así el grillo, que era todo un galán, le dijo:
¡No te preocupes!, te ayudaré, ¿sí?
La tomó en brazos y se la llevó a un rincón que había en la roca... un agujero como un puño le vino, maravillosamente, a los dos.
Se presentaron y se contaron todo lo que les había pasado, pues los dos venían del mismo sitio; pero que no sabían dónde estaban... suponían que en el fin del mundo.

El señor grillo cogió de su frac unas tiras y con unos palitos vendó las patitas de esa linda cucaracha.

Cuando llegó la noche, la temperatura cayó bajo cero. El grillo se acurrucó con la cucaracha que entró en fiebre y temblaba mucho.

La abrazó y, rascando con sus patitas traseras, consiguió enterrarse en la arena que estaba calentita... Así pasaron la noche.

Al día siguiente, el señor Grillo salió a ver qué podía encontrar de comer. Poco más adelante vio un matorral de fresas salvajes, y los ojillos se le encharcaron de lágrimas.

Al ver el hermoso arbusto, cogió una de las frutas y volvió con la cucaracha que no se podía ni mover.

¡Hola, buenos días!, ¿cómo estás esta mañana?
¡¡Gracias a ti, amigo, estoy mucho mejor!!
¿Tienes hambre?
¡¡Oh sí, mucha!! Estoy casi desmayada.
¿Pues mira lo que traigo!?
¡¡Fresas, oh qué ricas!!

Así, muy contentos, ambos desayunaron y se quedaron muy a gusto. El señor grillo sacó su violín... pero antes le preguntó a la cucaracha:
¿Te gusta la música?
¡¡Sí, mucho!!

El grillo comenzó a tocar su violín y le dio una serenata muy buena. A media tarde subió mucho más la temperatura; y quedaron en su agujero para dormir la siesta... así hasta la noche.
Cuando despertaron, aún era de noche, por lo que el señor grillo continuó tocando unas baladas maravillosas, y ella muy atenta veía cómo ese grillo... era todo lo que anhelaba en este mundo, ¡no le importaba nada más!

Así se tiraron muchos días, hasta que ella ya estaba recuperada del todo.

Juntos se la pasaban fenomenal, pues jugaban y se revolcaban por las arenas aquellas... riendo y abrazándose, que de pronto llegó el amor.

¡Sí!, era un amor de esos que uno es para el otro y el otro para uno. Dos amores en uno, sin prejuicios ni temores.

Con el transcurrir del tiempo, tuvieron muchos cucagrillos... muy preciosos de verdad.

Todos heredaron el gusto de papá Grillo con el violín, formaron una orquesta maravillosa y, por las noches, bajo el manto del cielo estrellado...
Juntos entonaban hermosas melodías... que con sus lindas notas atraían a los vecinos de todos los sitios aledaños, quienes les dieron la bienvenida a su nuevo hogar.
- Fin -
Enrique Nieto Rubio
Derechos de autor.





lunes, 13 de febrero de 2017

**Carina La muerte enamorada. (relato).

Carina, una chica de veinte años, en la mañana del día 1 de abril de 2017, ha sufrido un lamentable accidente de coche... mientras iba conduciendo por un paraje en Cazorla.
La han encontrado casi moribunda dentro de su coche, el cual quedó completamente destrozado.
La han llevado al hospital, pero la Santa Muerte, que es muy caprichosa, ha aparecido al tercer día de su ingreso.

Se está muriendo, después de amputarle una pierna; ya la gangrena le ha subido al cuerpo.
La Muerte, al verla, se ha enamorado de ella, y con su uña larga la ha tocado. Ella ha abierto los ojos.

Y la muerte le ha dicho:
¡¡Ya te estás muriendo, ven, sal de tu cuerpo y mírate!!
Ella ha salido flotando y se ha mirado toda destrozada y negra por la infección.
Ella se ha aterrado de cómo se ha visto.

La muerte le ha dicho:
¡Me he enamorado de ti, locamente!
Te propongo sanarte y que te vengas conmigo, para siempre... en esta vida, o llevarte a las tinieblas para los restos de tu muerte.
Ella ha respondido:
¡¡Me iré contigo, pues no quiero morir!!
Ella en este momento se acordó de aquel cuento de La bella y la bestia. ¡Pues peor es morir!
La muerte la hizo retroceder cuatro días, horas antes de estrellarse, y cuando iba a entrar en su coche, le ha dicho:
¡¡Vayámonos!!

La muerte la tomó en brazos y volando se la llevó a un tremendo palacio.

Allí le hablaba de amor, de lo mucho que la quería; pero como cualquier mujer que no conoce a un hombre... ella le rechazaba. 
No obstante, la muerte fue paciente y no la atosigaba, diciéndole siempre: 
¡¡No tengas prisa, come y duerme, mañana nos veremos!!
Así fue; al día siguiente la Muerte bajó de su aposento y la saludó cariñosamente a la vez que su rostro iba cambiando.
Se estaba transformando en un guapo hombre.
Ha pasado una semana, y la muerte ha descuidado su trabajo, pues solo está para ella.
El mundo ha sufrido un gran caos.
Nadie muere desde hace más de una semana. Los hospitales están saturados de personas enfermas y heridas de muerte que no mueren. Se agotan las medicinas en todo el mundo.

Las guerras están costando miles de millones, en balas, bombas y demás, pues nadie muere.
Las personas de las ciudades de clase baja y media se dedican a robar de todo... en las grandes y chicas superficies.
La policía de todos los países tiene orden de tirar a matar.
Esto acarrea cientos de heridos, de graves personas heridas por balas, que en los hospitales ya no pueden socorrer.
La seguridad social se hunde en su economía.
Las residencias de ancianos están abarrotadas, y no tienen medicamentos, así que muchos están sufriendo una muerte lenta y sin poder morir.
Se hunden las economías alrededor del mundo y la bolsa se desploma. Miles de conflictos en las calles, y más heridos todavía.
El padre y jefe de la muerte ha dicho:
¿Qué está pasando?


Ha buscado a su hijo en su palacio...
Hijo, ¿qué está pasando, por qué no muere nadie?
¡¡Padre, me he enamorado!!
¿Pero de quién? ¡Tú no puedes enamorarte de un humano!
¡¡La quiero, padre!!
En ese momento la muerte extendió su brazo, abriendo las puertas del cobertizo, y allí estaba esa hermosa muchacha.
El padre la miró y no dijo nada, solo agregó:
¡No te preocupes, yo me encargo de todo!
Así el padre se marchó y, para que esto no volviera a pasar, buscó un asesino de la guerra nazi, el peor de todos. Lo levantó de su tumba y le dijo:
¡Tú serás la muerte, pero no te daré ojos, así no podrás ver a nadie en esta vida de los hombres!

¡Y ahora sal fuera, y arregla este desbarajuste!
¡¡Sí amo... como vos mandéis!!
Así la muerte se fue apareciendo por todos los hospitales, dando muerte a cuantos les tocaba; en las guerras hizo lo mismo, se paseó por las residencias de ancianos, acabando casi con todos.
Aquí se pasó un montón, y en las calles morían a cientos... a manos de policías de todos los países.
La bolsa se restableció y de pronto el mundo entero comenzó a relajarse.
Pero esta nueva muerte tenía ganas de más sangre, y se dirigió al palacio de su amo para darle muerte a la chica.
El hijo de la muerte ya era un guapísimo hombre y por fin se habían enamorado los dos.
Cuando se disponía a darle muerte a ella, entró él y le dijo:
¿Qué estás haciendo?
¡¡Soy la muerte, y me dispongo a llevármela!!
¿Quién te crees que eres? Estás hablando con la muerte; yo soy el príncipe de las tinieblas. Lárgate de aquí. !!
Alzó la mano y lo destruyó, completamente. Llamó a su padre y le dijo:
Padre, la muerte que has mandado vino por mi amor y a tu enviado he destruido.
¡Bien hecho, hijo mío!, se ha pasado de sus obligaciones; buscaré a otro que sea más benevolente.
Y efectivamente así fue, el nuevo encargado de recoger almas viejas y personas con serios problemas de salud solamente actuaba cuando la hora de recogerlos había llegado.
Así los dos fueron muy felices en la tierra, para toda la eternidad... pues ellos jamás se harían viejos.
Moraleja

De este relato, es que cuando parten nuestros afectos, si bien es cierto, es muy doloroso; si esto no ocurriera, al final todos terminaríamos sacándonos los ojos unos a otros.

Enrique Nieto Rubio
Derechos de autor.
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara.

jueves, 2 de febrero de 2017

**Francisquito. le llaman. para todos los conductores.


Francisquito le llaman.
 El bueno de Francisquito, 
En esta noche de sábado,
 con su novia que se fue 
a un baile muy bonito.
 En el pueblo de él.
A las cinco de la mañana,
 Francisquito ha salido. 
con su novia de la mano, 
En el coche se han metido.
A ciento por hora van.
 a otro baile en la ciudad. 
Francisquito se ha topado.
 con la guardia municipal. 
*
Uno le dice al otro: 
¡¡Contrabando que lleva ya!! 
Va cargado de droga. 
¡¡Pena de muerte tiene ya!!
Una ambulancia se acerca. 
Por ahí vienen ya. 
Dos camilleros y un forense. 
Para poderlo tapar.
Ya lo cubren con platina.
 Un mal traje para el final.
Una pareja que pasa,
 Comienzan a relatar. 
Pobrecito Francisquito,
 A cuatro ha matado al pasar. 
Una madre con sus dos niñas.
 Con dos añitos la más pequeña, 
Que a la playa iban ya.
 A tomar el solecito. 
*
Que nunca podrán tomar.
 Y la más chica con su cubito en la mano, 
Y la paleta en la otra. 
No la pueden ni sacar.
 Retorcida entre hierro,
 Que los tendrán que cortar.
Y con ella, la novia de Francisquito,
 Que era hermosa para rabiar. 
Cinco personas muertas,
 Por culpa del alcohol y drogas.
¿Qué necesidad tenía?
 Si él todo lo tenía, 
Velándolo lo tienen ya.
 En el tanatorio aquel.
Pobrecito Francisquito,
 Pobrecito, se nos fue. 
*
Un hombre se acerca ya.
 Pero este no es de aquí. 
Es de la puerta de al lado.
 Que lo viene a maldecir.
Pues padre de dos niñas era.
 que las mató este ruin. 
Él lo maldijo en silencio.
 Pues el dolor es de todos.
Se marcha a llorar a sus muertos. 
Que les han dejado muy solos. 
*
MORALEJA: SI BEBES, NO CONDUZCAS.
Y SI TOMAS DROGAS, MUCHO PEOR. 
QUE LA VIDA NO ES SOLO TUYA; SI TE DAÑAS, DAÑAS MUCHO A LOS DEMÁS. 
*
ENRIQUE NIETO RUBIO, 
DERECHOS RESERVADOS.